Votar en el Camp Nou o en el mercado: Barcelona multiplica los colegios electorales por la pandemia

Cuatro de cada diez barceloneses votarán en un lugar diferente del habitual

Las elecciones del 14-F, marcadas por el contexto de pandemia y el miedo al contagio, no serán convencionales tampoco en la elección de los colegios electorales. En Barcelona, donde se han habilitado 94 más de lo que es habitual para reducir el número de votantes por mesa y poder colocar mesas más grandes, se podrá votar por primera vez en mercados municipales, como el de Sant Antoni, donde no se está celebrando el mercado dominical y donde habrá cuatro colegios –29 mesas–, y en el Camp Nou –en concreto en el auditorio–. También se han habilitado de manera inédita 23 polideportivos y habrá 11 carpas para ampliar capacidad en algunos colegios.

El Ayuntamiento ha querido garantizar hoy a través de su gerente, Sara Berbel, que los espacios serán "seguros" tanto para los votantes como para los miembros de las mesas, y ha detallado que trabaja en el dispositivo desde finales del mes de octubre: habrá un despliegue extraordinario de limpieza antes, durante y después de la jornada –también está previsto desinfectar la calle en las entradas–, y 935 agentes de la Guardia Urbana desplegados. Aún así, hay más de 9.000 personas en Cataluña que han pedido que se las excuse de ser miembros de las meses electorales (3.250 en Barcelona) y la Junta Electoral barcelonesa avisa de las dificultades que habrá para formar las meses electorales el 14 de febrero.

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Una de las prioridades era reducir el número de personas que votan en cada mesa, que en algunos colegios llega a ser de 1.500 personas y que, de media, se sitúa en las 783. El 14-F serán 570 y todo el mundo hará cola fuera de los colegios. Adentro solo habrá los miembros de las mesas, en mesas de cuatro metros para que estén más separados, y la persona que vote. También habrá recorridos señalizados para evitar que quien entra y quien sale se crucen. La recomendación es comprobar bien cuál es el colegio electoral asignado, puesto que el 37% de los barceloneses no votarán donde están acostumbrados a hacerlo y hay 35 colegios convencionales que esta vez no han pasado el filtro sanitario, y, dentro de lo posible, llevar el voto preparado de casa.

El consistorio también ha querido garantizar que en todas partes habrá los EPI necesarios para los miembros de las mesas, y ha reclutado a un millar de voluntarios entre los trabajadores municipales para ayudar en el montaje de los espacios (cobrarán por el día de trabajo). "Esta es nuestra función y la cumpliremos con eficacia", ha asegurado el secretario municipal del consistorio, Jordi Cases, que no ha querido valorar aspectos de la jornada como que se haya establecido una franja horaria para las personas en cuarentena.

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Menos votantes

Més cambios: en una convocatoria electoral convencional, al final de la jornada los presidentes tendrían que ir a la Ciutat de la Justicia a llevar la documentación, cosa que esta vez se hará en las unidades territoriales de la Guardia Urbana, donde habrá una autoridad judicial.

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El número de barceloneses llamados a las urnas el 14-F es inferior al de las últimas elecciones (23.721 votantes menos), una bajada que el secretario del Ayuntamiento no ha atribuido a la mortalidad de la pandemia, sino al descenso progresivo de población en la ciudad. En total, hay 1.099.268 ciudadanos con derecho a voto.