Barcelona

Barcelona expedienta al arzobispado por el mantenimiento de un edificio histórico

El Ayuntamiento reclama que acelere la retirada de la cubierta con amianto de la antigua sede de la Unió Cooperatista Barcelonesa

27/02/2026

BarcelonaBarcelona está salpicada de edificios históricos ahora en desuso, y uno de ellos es la antigua sede de la Unión Cooperatista Barcelonesa (UCB), en la calle Comte d'Urgell. Propiedad del arzobispado de Barcelona, ​​este edificio del Eixample es desde hace tiempo objeto de deseo de los vecinos del barrio, que quisieran que las entidades del distrito pudieran utilizarlo. Denuncian, además, la mala conservación del inmueble. Según ha podido saber el ARA, de hecho, el Ayuntamiento tiene abierto un expediente a la propiedad por el "deber de conservación y mantenimiento de la cubierta", con presencia de amianto.

Fuentes municipales explican que a principios del año 2025 abrieron un expediente de disciplina urbanística en relación con el deber de conservación y mantenimiento de la cubierta, al tratarse de una estructura de fibrocemento con amianto. Un expediente que, apuntan, fue fruto de las inspecciones que lleva a cabo el departamento de Licencias e Inspección, especialmente en aquellas grandes cubiertas "donde se presupone la existencia de amianto por su antigüedad y degradación".

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Un año después de la apertura del expediente todavía no han comenzado los trabajos para la retirada del amianto. Las mismas fuentes remarcan, sin embargo, que el arzobispado ha trasladado al distrito del Eixample "su voluntad de retirar los elementos con contenido de amianto y sustituir la cubierta por materiales no peligrosos". En este sentido, han iniciado las consultas para tramitar la licencia de obras pertinente. Fuentes del arzobispado explican al ARA que ya han realizado el proyecto ejecutivo para cambiar la cubierta de amianto. "Una vez el proyecto ejecutivo reciba el certificado de idoneidad, se presentará al Ayuntamiento para disponer del correspondiente permiso de obra", explican.

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Sin embargo, la situación se ha agravado a consecuencia de las ventoleras de los últimos días en Barcelona. Vecinos del inmueble explican al ARA que durante el temporal de viento del 12 de febrero se rompieron pedazos de la cubierta de uralita, alertando del riesgo que supone la rotura del fibrocemento para la salud de los vecinos. Denuncian, además, que los agujeros en el tejado pueden poner en riesgo la conservación del interior del edificio. Fuentes municipales explican que se ampliará el expediente en curso y se reclamará al arzobispado que adopte "medidas cautelares para evitar que la cubierta resulte afectada por nuevos episodios meteorológicos, instándoles a acelerar la sustitución del amianto".

Un edificio controvertido

El futuro del edificio de la antigua parroquia de Sant Isidor sigue siendo incierto después de que en agosto de 2024 trascendiera que el Hospital Clínic renunciaba a llevar a cabo el proyecto para realizar un Centro de Innovación en Tecnología Sanitaria (Clinical Advanced Technologies Institute, CATI) de la mano del centro tecnológico Leitat. Aquello resucitó la esperanza de los movimientos vecinal y cooperativista de poder quedarse un edificio construido en 1930 para acoger a la Unión Cooperatista Barcelonesa, la fusión de las cooperativas El Relotge y La Dignitat.

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El arzobispado, sin embargo, congeló estas expectativas con un correo en el que la archidiócesis comunicaba a los vecinos que "hoy por hoy" no pueden tener en cuenta su petición porque tienen "otros proyectos y prioridades sobre el futuro de esta finca". La Plataforma Salvem la UCB quiere que el edificio se convierta en un espacio para acoger entidades como el Casal de Joves, los castellers o el Ateneu de l'Esquerra del Eixample. También el de preservar el teatro que hay en el interior, ya que varias escuelas cercanas han mostrado interés en poder utilizarlo. El edificio también debería convertirse en un centro memorialístico sobre el cooperativismo en Catalunya, apuntan.

El inmueble fue construido en 1930, en pleno esplendor del movimiento cooperativo, para acoger la fusión de las cooperativas El Reloj y La Dignidad, que se habían unido bajo el paraguas de la Unión Cooperatista Barcelonesa y no paraban de crecer en número de socios. Las obras les costaron más de 330.000 pesetas de la época —cerca de unos 2.000 euros actuales— y el edificio, que se inauguraría en 1931, se pensó para que pudiera acoger una gran sala de teatro, hornos de pan de vapor, un café, una biblioteca y los despachos de las diferentes secciones atletismo, ajedrez y esperanto).