Las bicis compartidas buscan un indult en Barcelona para el próximo mandato

Aspiran a que el próximo gobierno municipal rectifique la decisión de Collboni

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Una bicicleta compartida dejada en medio de la plaza de la Catedral en Barcelona
27/09/2026 - 11:02 h
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BarcelonaEl anuncio del pasado 4 de junio del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, de que no se renovarán las licencias a las bicicletas compartidas y que a partir del 1 de enero ya no podrán circular por la capital catalana pilló a todo el mundo por sorpresa. También a las operadoras que ofrecen este servicio llamado bicisharing, que desde entonces han iniciado una carrera para intentar revertir la decisión. Aunque dan por hecho que el consistorio no cambiará de opinión y que a finales de año tendrán que guardar las bicicletas en almacenes, confían en darle la vuelta a la tortilla después de las elecciones municipales y obtener un indulto para volver a operar en la ciudad.

Para conseguirlo, las siete empresas que operan en Barcelona han empezado por intentar corregir lo que hasta ahora ha sido su principal talón de Aquiles: el impacto sobre el espacio público de las bicis mal aparcadas. Este fue el principal argumento que blandió Collboni cuando anunció la prohibición. Lo hizo con datos que decían que, en solo un año y medio, el consistorio había impuesto 5.413 multas a estas bicicletas y la grúa municipal había retirado más de 2.000.

El verano no ha hecho más que aumentar estas cifras, con un julio en el que se ha rozado el millar de multas. Desde las empresas de bicisharing, sin embargo, restan importancia a los datos y remarcan que son ínfimas en comparación con el número de viajes que se han hecho con estos vehículos en este tiempo, que ellos sitúan en más de 3 millones.

A pesar de la continuidad de las sanciones, las siete empresas que gestionan este servicio –Bird, Bolt, Cooltra, Donkey Republic, Lime, RideMovi y Voi– defienden que han movido ficha para hacer frente a las molestias que causan estos vehículos mal aparcados. Remarcan que desde finales de 2025 se coordinaron entre todas con una patrulla conjunta de vigilancia que se encargaba de corregir incidencias de estacionamiento. Una patrulla que este último verano han reforzado, un gesto para reivindicar que antes de suprimir las bicicletas compartidas hay otras opciones para encontrar un mejor encaje en el día a día de la ciudad.

A pesar de ir de la mano en algunas cosas, las operadoras también marcan distancias entre ellas. Esta semana, desde Lime –una de las principales empresas del sector con experiencia en ciudades de todo el mundo– ha puesto sobre la mesa otra vía para resolver la situación. A su juicio, uno de los principales motivos que hace ineficiente el servicio en Barcelona es que haya siete operadores diferentes para un servicio que gestiona en total 3.478 bicicletas. Por eso, el responsable de relaciones institucionales de Lime en Barcelona, Joan Salarich, y la directora de relaciones institucionales de Lime Iberia, Chloe Clavell, han planteado un concurso más restrictivo que limite el servicio a solo dos o tres operadoras.

La sensación en Lime es que en Barcelona pagan justos por pecadores y que la gestión de algunas empresas menos utilizadas ha penalizado la imagen de todo el resto. Por eso, la posibilidad de redefinir el concurso es una de las opciones que quieren poner sobre la mesa del gobierno municipal que surja de las elecciones del mes de mayo. Mientras tanto, admiten que guardarán sus vehículos en almacenes a la espera de un tiempo mejor.

El apoyo de la oposición

La otra gran arma con la que cuentan para revertir la decisión de Collboni es política. El pasado mes de julio, Junts, Barcelona en Comú, ERC y PP se aliaron para instar al alcalde a replantearse la decisión de eliminar el servicio de bicicletas compartidas. Entonces tildaron la medida de "irresponsabilidad" que va contra la movilidad sostenible, y alertaron de que la supresión de estos vehículos podría sobrecargar el Bicing, tensionar otros medios de transporte público como el metro y el autobús, e incluso favorecer que las personas que optan por este servicio pasen a desplazarse en vehículo privado.

Desde el gobierno municipal, sin embargo, se mantiene que la decisión del alcalde es inalterable y que a partir del 1 de enero no habrá bicicletas compartidas en las calles de la ciudad más allá de las del Bicing. Mantienen, además, que la mayoría de sus usuarios son turistas. En el caso de Lime, la compañía asegura que un 40% de sus usuarios son locales.

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