Bienvenidos a la Tierra Media de Gràcia, el mundo que lucha por no desaparecer
Cinco calles del barrio se unen en una misma temática de adorno, basada en la saga de 'El señor de los anillos'
BarcelonaResumiendo más de 1.200 páginas divididas en tres libros y más de nueve horas de película divididas en tres films –y, por tanto, disculpas a los fans–, El señor de los anillos explica la historia de cómo los hobbits, los elfos, los hombres y los enanos de la Tierra Media –el mundo alternativo y fantástico de J.R.R. Tolkien– se unieron para combatir el mal y para intentar destruir el anillo único, una joya maligna con la cual se podía dominar el mundo. Justo cuando se está a punto de estrenar una nueva temporada de la serie Los anillos de poder, y se está grabando una nueva película de este universo, el barrio de Gracia se está proponiendo como un decorado de lujo para las nuevas producciones. Ahora mismo en el centro de Barcelona hay varios Gollum –el propietario del anillo durante muchos años, una criatura que da miedo y pena a la vez–, dragones, un bosque mágico y un mago Gandalf. Pero Gracia no solo recuerda El señor de los anillos por esto.
La unión de los pueblos de la Tierra Media también se ve reflejada en la iniciativa de unas cuantas calles –Progreso, Fraternidad de Arriba, Fraternidad de Abajo, Tordera y Libertad– de hacer por primera vez en mucho tiempo una temática conjunta en los adornos de las tradicionales fiestas gracienses. Desde 2010 que no se hacía. Pero, incluso, el objetivo de Frodo –el hobbit que busca destruir el anillo y que no quiere cambiar la tierra donde vive– también emerge en un barrio que se reivindica como "de los vecinos y de las vecinas" durante esta festividad, que ve cómo algunos residentes que se han visto expulsados por los precios cada vez más altos de los pisos vuelven a ayudar con los montajes, y que vive como un oasis que personas como Josep Sarasa, de 84 años, esté pintando un elfo al lado de las nuevas generaciones de gracienses, que a duras penas pasan de los diez años; una Gracia que recuerda la de las Teresinas haciendo adornos en su piso transitadísimo.
"La fiesta es el proceso de adornar, la comunidad que se crea", explica Dani, de la calle Progreso. Hacía años que corría la idea de hacer alguna cosa conjunta, sobre todo por la buena sintonía que hay entre las generaciones actuales de adornadores y, finalmente, El señor de los anillos lo ha hecho realidad. Cada calle compite por separado y tiene libertad total para decidir cómo hace los adornos, con qué materiales –la mayoría opta por materiales sostenibles– y cómo lleva el mundo de Tolkien al centro de Barcelona, pero se han repartido las escenas de los libros y las películas para no repetirse. "Es una gran idea, crea unión entre calles", coincide Marta, miembro de la junta de la calle Fraternidad de Abajo.
Este sábado por la mañana está todo listo a pesar de que los días antes siempre hay aquella sensación de que no se llega. Cada uno va cuando puede y hace lo que puede, y la última noche, la del 14 al 15, se acostumbran a hacer los últimos retoques. En aquel momento también llega un gran grueso de personas a ayudar, e incluso se pueden concentrar un centenar de adornadores en una calle.
A través de los guarniciones, se podrá recorrer el mundo de Tolkien igual que hacen los hobbits para llevar el anillo hasta Mórdor, comenzando por La Comarca, continuando por el paraje élfico Rivendel, pasando por las oscuras minas de Moria, los prados de Rohan, los bosques de Fangorn o las murallas de Minas Tirith. En cada calle habrá una almenara, una torre que se ilumina en el mundo Tolkien para pedir ayuda entre pueblos; un nuevo símbolo de unidad.
El resto de aspirantes
Este sábado, las cinco calles hermanadas por el universo de Tolkien estaban entre las que más colas generaban. Los dragones de Progrés –uno de ellos espectacular–, vuelven a convertir esta calle en una de las favoritas para ganar el concurso de adornos, como ya hizo el año pasado y hace tres. También los Argonath, que presiden el acceso a la calle Llibertat sumarán muchos puntos en una competición en la que también quieren decir la suya calles que han optado por otras temáticas al margen deEl señor de los anillos.
Entre el resto de aspirantes, destaca una vez más Mozart, que hace dos años ya ganó con su homenaje al universo de Miyazaki y que este año ha levantado un bellísimo invernadero encantado lleno de aves exóticas. También Verdi de Dalt, que ha plantado un bosque donde las orugas se acaban transformando en mariposas exuberantes, o la plaza Rovira, con su homenaje submarino a Antònia Font, y uno de los mejores detalles de esta edición: la exposición que permite ver bocetos de los adornos de otros años. Destacan también los piratas canallas de La Perla –con calabozo para quien no se comporte incluido–, los bomberos de Joan Blanques de Baix, la apuesta escatológica de la plaza de la Vila y la masía catalana de la travesía de Sant Antoni.