Turismo

Collboni y Trias pactan que puedan volver a abrirse hoteles en el centro de Barcelona

PSC y Junts acuerdan modificar el PEUAT para acabar con esta prohibición y regular los hogares compartidos

BarcelonaEl PSC sigue dando pasos de la mano de Junts a Barcelona para ir dejando sin efecto aquellos aspectos donde en el anterior mandato se topó con Ada Colau. Después de la reserva del 30% para vivienda social y la nueva ordenanza de terrazas, ambos grupos han aprobado este martes en la comisión de Urbanismo del Ayuntamiento una propuesta para modificar durante este mandato el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) con un doble objetivo: regular los hogares compartidos y acabar con la prohibición de abrir nuevos hoteles en el centro de la ciudad.

La propuesta aprobada establece que la modificación del PEUAT permita implantar nuevos alojamientos turísticos en la ciudad en zonas que ahora mismo son consideradas zonas saturadas. Estas zonas –básicamente toda la parte central de Barcelona– fueron definidas por el anterior gobierno municipal –en el que ya estaba el PSC– como zonas de decrecimiento, lo que significa que si cierra un establecimiento turístico, no se puede abrir uno nuevo. Ahora Junts y el PSC quieren que el nuevo PEUAT permita saltarse esta restricción siempre que se trate de proyectos "singulares, que comporten el aumento de la oferta turística de calidad y que aporten valor añadido sin contribuir a la masificación de la ciudad ".

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Ésta es, de hecho, la propuesta que ya hacía el Gremio de Hoteles de Barcelona en el anterior mandato, cuando incluso llegó a presentar un contencioso administrativo contra el punto del PEUAT que impedía nuevas aberturas en zonas saturadas. Entonces el Gremio reclamaba poder sacar adelante proyectos singulares que recuperaran como hoteles edificios con valor arquitectónico o histórico.

El concejal de Junts Damià Calvet ha defendido una medida que, ha dicho, debe permitir pasar de "la restricción a la gestión y de la prohibición a la ordenación". Por ello, pidió modificar el PEUAT lo antes posible, y permitir que la ciudad no pierda "buenas oportunidades". Calvet, que ha explicado que en ciudades como Lisboa o Dublín ya se hacen excepciones en la construcción de alojamientos turísticos cuando estos tienen un valor especial, ha apuntado que Barcelona podría vincular los permisos para hacer estos hoteles a que parte de ellos se destinen a equipamientos relevantes por la ciudad. El pasado mes de octubre, en una entrevista en Betevé, el teniente de alcalde de Economía, Jordi Valls, ya abrió la puerta a la construcción de algún hotel nuevo en el centro.

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El acuerdo del PSC con Junts , que ha recibido también los votos de PP y Vox, ha abierto un nuevo resquicio entre los socialistas y sus antiguos socios de Barcelona en Comú. La concejala Gala Pin ha criticado que el gobierno de Collboni asuma el "modelo turístico de la derecha" con una propuesta "que insiste en la barra libre turística y que entiende el centro de Barcelona como un lugar para hacer negocio y no para vivir en él" ". Tanto Pin como la concejala de ERC Eva Baró han denunciado que Ciutat Vella "ya tiene una presión turística insoportable" que desaconseja abrir nuevos establecimientos.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Laia Bonet, se ha defendido de las críticas subrayando el compromiso del PSC de "garantizar que las viviendas sirvan para vivir", y ha reivindicado que desde 2016, el Ayuntamiento -con los socialistas en el gobierno- ha abierto más de 22.000 expedientes disciplinarios y ha cerrado más de 9.000 pisos turísticos ilegales. Sin embargo, ha defendido la necesidad de reflexionar sobre la actualización del PEUAT, sobre todo a raíz del decreto ley aprobado hace una semana para regular los pisos turísticos.

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Alquiler de habitaciones

Si con la posibilidad de reabrir establecimientos en el centro se satisfacía una de las reivindicaciones del Gremio de Hoteles, la otra parte del acuerdo entre PSC y Junts supone un jarrón de agua fría para el sector. Ambos grupos apuestan por regular el alquiler de habitaciones para períodos inferiores a 31 días, una carpeta que la anterior PEUAT había vetado para evitar su uso turístico. Los socialistas defendieron entonces hacer una regulación restrictiva –lo que ahora intentarán abordar con Junts– y los comunes impusieron no abrir la puerta teniendo en cuenta que la ciudad ya dispone ahora de 154.000 camas turísticas.