Barcelona

Gràcia se lleva la pequeña joya literaria del Raval

La librería Nocturama se instalará en la plaza de la Revolución después de tres años en el corazón de Ciutat Vella

19/03/2026

BarcelonaEn 2025 acababa con el enésimo golpe en el tejido comercial histórico de Barcelona. El 31 de diciembre bajaban definitivamente la persiana los tres locales que la mítica tienda de muebles Cáceres tenía en la plaza Revolució de Gràcia. Al duelo por la pérdida, los vecinos del barrio sumaban el temor por qué tipo de negocio ocuparía a partir de entonces aquellos locales. Pues bien, uno de los comercios que pasará a ocupar en breve uno de esos bajos de la plaza será la librería Nocturama, una pequeña joya literaria que después de tres años y medio en el corazón del Raval hace las maletas en dirección a la Villa.

La responsable de Nocturama es Marina Rodríguez. Después de años haciendo carrera en varias librerías de la ciudad como la Casa del Libro, Ventanas y Ona, hace tres años y medio decidió embarcarse en su proyecto y abrir un negocio propio. Lo hizo en el Raval, donde vive desde hace más de una década. Lo hizo, explica, pese a ser consciente de las dificultades que comportaba para una pequeña tienda de libros salir adelante e instalarse en uno de los barrios con menor renta de la ciudad y donde, por tanto, mucha gente tiene poquísimo margen para destinar recursos a la lectura.

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Sin embargo, Rodríguez logró crear una comunidad sólida a través de sus actos y clubes de lectura. También con un catálogo infantil con el que intentaba atraer a los más pequeños del barrio. La red de fieles que se acercaban a la calle Peu de la Creu a recibir el consejo de la librera era amplia. "Tengo a los mejores vecinos del mundo", sonríe Rodríguez, que estos días tiene el corazón dividido entre la ilusión del nuevo proyecto en Gràcia y la pena de dejar atrás la que durante los últimos años ha sido su casa.

Rodríguez explica que el traslado viene motivado porque en el último año ha visto cómo los números bajaban y amenazaban con hacer inviable el negocio. Y eso que, como le ocurrirá ahora a Gràcia, se topó con un propietario que prefirió que en su local hubiera un negocio de interés para el barrio a poder cobrar un alquiler más alto. Sin embargo, el poco margen de beneficio que dan los libros obliga a vender mucho para subsistir, y de ahí el paso de dejar a su querido Raval para ir a una zona de más paso.

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"No me voy tan lejos. Son tres paradas de metro", dice estos días a los clientes que se acercan a despedirla. Todos le prometen que le irán a ver. Muchos le dijeron este mismo miércoles por la noche, en el brindis con los más fieles que hizo antes de bajar por última vez la persiana de la calle Peu de la Creu. En unos días el brindis estará en Gràcia para levantar otra. Porque mientras en el Raval lamentan la pérdida de un espacio que en los últimos tres años se había convertido en un símbolo de la resistencia del comercio de proximidad, en la Vila –que recientemente perdió la librería Ona– celebran la llegada de Nocturama tras el reciente alud de heladerías. Ya se sabe que la alegría va por barrios.