Barcelona

Empiezan las obras de la 'superilla' del Eixample

En pocos días, los coches ya no podrán recorrer de punta a punta las calles Consell de Cent, Girona, Roquefort y Comte Borrell

BarcelonaLa nueva superilla del Eixample empieza, ahora sí, a construirse. El proyecto supondrá expulsar el tránsito y recuperar 58.000 metros cuadrados para los ciudadanos. Las actuaciones afectan, principalmente, las calles Consell de Cent, Girona, Roquefort y Comte Borrell, que multiplicarán por doce los espacios verdes y ya no se podrán recorrer de punta a punta en línea recta. Los trabajos que arrancan este martes comportarán una afectación a la movilidad del corazón de la ciudad, pero los cortes no serán efectivos hasta de aquí unos días, "hacia finales de agosto", según el Ayuntamiento de Barcelona. De hecho, el consistorio recomienda a los vecinos salir con tiempo de casa los primeros días y planificar el trayecto, al menos hasta que conozcan cuáles son los nuevos itinerarios que tienen que acostumbrarse a hacer.

El inicio de las obras llegará solo trece días después de que el proyecto recibiera el aval de la justicia, al menos de momento . Hace apenas una semana un juzgado contencioso administrativo rechazó el recurso de la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona que pedía parar el proyecto cautelarmente. De momento el juez todavía no ha entrado a valorar si las obras de la superilla del Eixample se adjudicaron correctamente, pero de entrada considera que el proyecto tiene una "finalidad pública", porque pretende mejorar el "urbanismo de la zona". Y por eso considera que en este momento hace falta "priorizar" el interés público y permitir que los trabajos salgan adelante.

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Precisamente la teniente de alcaldía de Urbanismo, Janet Sanz, ha defendido el interés público de la nueva superilla. "Debemos recuperar un modelo ya pensado por Cerdà que priorizaba la salud y la justicia. Recuperar aquel espíritu con el cual intentamos que la ciudad sea un lugar más confortable para vivir", ha afirmado Sanz. Según la segunda teniente de alcaldía, cada día pasan 350.000 coches por el Eixample. Además, ha tildado de injusto que el espacio público esté colapsado por los vehículos cuando "el 60% está destinado a que pasen o aparquen coches".

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Obras simultáneas, por mitades

Durante el mes de julio y principios de agosto, los operarios han ido preparando el terreno para poder sacar adelante las obras: se han recolocado las plazas de aparcamiento para personas con movilidad reducida, se han generado nuevas áreas de carga y descarga y se han resituado los aparcamientos para motos. La idea es que las obras empiecen de manera simultánea el próximo martes en las cuatro calles. Desde el primer día se podrá circular únicamente ya por un carril, a pesar de que las obras se harán por mitades, de forma que no se ocupará a la vez la acera de mar y la de montaña.

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Plan de circulación durante las obras de la nueva 'superilla' del Eixample

Los trabajos, que se alargarán ocho meses y medio, provocarán un giro de 180 grados en la movilidad de la zona desde el inicio. En la mayoría de cruces se obligará a los coches a girar, igual que en el espacio reservado para las futuras plazas previstas en los cruces de Consell de Cent con Girona, Rocafort, Comte Borrell y Enric Granados. Las obras garantizarán un espacio libre de acera peatonal, así como el acceso a todos los portales, vados y aparcamientos. Tampoco se prevé alterar las líneas de transporte público o el paso de servicios, bicicletas y vehículos de emergencias.

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A pesar de que las bicicletas podrán continuar yendo por el tramo central de las dos calles pacificadas, desaparecerán carriles bici como el de Consell de Cent y Girona y se proponen como alternativos los de Valencia y Gran Vía para el caso de Consell de Cent, y los de Roger de Llúria y Pau Claris para el caso de Girona.

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Una vez todo acabe, el dibujo de las cuatro calles del Eixample habrá cambiado radicalmente, con las calles convertidas en plataformas únicas y sustituyendo el asfalto por el panot y el granito, y se multiplicará por doce la presencia de verde. El tráfico debería tener un papel testimonial y con la velocidad siempre acotada a los 10 km/h. Y en los cruces de las nuevas calles pacificadas han de aparecer las cuatro plazas, las cuales los coches no podrán atravesar. "Serán las calles del siglo XXI", ha insistido a menudo la teniente de alcaldía de Urbanismo, Janet Sanz. Habrá que ver cómo afecta el proyecto al tramo central de la calle Mallorca, que, según los estudios de movilidad, es el que más verá incrementar su volumen de tráfico en hora punta. El presupuesto para estas primeras cuatro calles y plazas es de 52,7 millones de euros, que se financiarán en parte con recursos de los fondos Next Generation.

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Una victoria vecinal

Sanz ha asegurado que la creación de la nueva superilla del Eixample "supone un antes y un después" para Barcelona. "Desde la época olímpica, la ciudad no ha vivido una transformación de esta envergadura", ha defendido la teniente de alcaldía de Urbanismo. Las obras impulsadas por el Ayuntamiento cuentan con el apoyo de las asociaciones vecinales del Eixample. "Era una iniciativa vecinal para ganar como mínimo un trozo de calle para un uso más cívico y ahora por fin hay un ayuntamiento que se atreve a hacerlo realidad. Lo vivimos como una victoria del movimiento vecinal, no tanto de la gestión municipal", ha explicado el vocal de urbanismo de la Asociación de Vecinos y Vecinas de la Esquerra del Eixample, Xavier Riu.

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Riu ha reivindicado que los cambios en el Eixample eran una demanda vecinal desde hace muchos años, tal como también lo ha hecho el presidente de la Asociación de Vecinos y Vecinas de la Derecha del Ensanche, Jaume Artigues. "Ahora mismo la Dreta del Eixample no tiene ninguna plaza, espacio o ágora de relación comunitaria. No existe, así como en otros barrios como Gràcia sí", ha asegurado. Artigues ha recalcado que los vecinos y vecinas impulsaron el 2016 la conversión en zona de peatones de la calle Girona para conectar las equipaciones de la zona. A priori, sus peticiones históricas serán una realidad aproximadamente de aquí ocho meses y medio, todo en función de la evolución de las obras.