Presión al Ayuntamiento para desencallar la escalinata de la Sagrada Familia

Los vecinos y el templo esperan ahora que el gobierno municipal mueva ficha después de haber alcanzado un preacuerdo en julio

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Vista aérea de la Sagrada Familia con los edificios del Ensanche alrededor.
17/10/2026 - 12:59 h

BarcelonaHasta hace poco, poner de acuerdo a los vecinos de la Sagrada Familia y al templo parecía una misión imposible. Ahora, sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona lo ha conseguido por partida doble. Por un lado, porque antes del verano alcanzó un embrión de pacto sobre la afectación que la escalinata de la fachada de la Gloria tendría sobre los edificios de enfrente que satisfacía a las dos partes. Por otro, porque desde entonces mantiene un silencio que está impacientando a los dos bandos de la negociación, que le presionan para que se posicione ya.

Los últimos en presionar al Ayuntamiento han sido los vecinos que forman parte de la plataforma de afectados por el templo. Según ha podido saber el ARA, el 9 de octubre hicieron llegar una carta al cuarto teniente de alcaldía y concejal del Eixample, Jordi Valls, en la que le reprochaban la falta de novedades desde que a finales de julio se fueron de vacaciones convencidos de que el pacto estaba cerrado. También desde la Sagrada Familia querrían cerrar pronto una carpeta que hace años que se alarga. "Hay un principio de acuerdo, pero estamos esperando a que el Ayuntamiento mueva ficha", advirtió hace un mes el director general de la Junta Constructora del templo, Xavier Martínez.

La estupefacción entre los vecinos afectados por el silencio del consistorio hacia ellos es aún mayor, porque llega cuando ya había conseguido lo más difícil: el logro de un acuerdo que satisfacía tanto al templo como a los vecinos para poder terminar la obra de Antoni Gaudí haciendo la escalinata por encima de la calle Mallorca, derribando el mínimo de viviendas posible y garantizando el realojamiento de los vecinos afectados. La cuadratura del círculo que se resistía desde hacía más de una década.

Y ¿qué decía aquella propuesta? Aunque nunca se llegó a poner sobre la mesa ningún papel oficial, en las negociaciones con los vecinos y el templo –que Valls mantuvo por separado– se acabó dibujando una propuesta que recibió el aval de todo el mundo. Un proyecto que, como explicó El País, implicaba derribos en solo una de las dos manzanas de casas afectadas por el Plan General Metropolitano (PGM) de 1976, la comprendida entre las calles Mallorca y Valencia.

La propuesta afecta a 194 pisos y supone básicamente derribar el tramo central de la primera manzana de casas. En concreto, el hueco para dejar espacio a la escalinata adoptaría la forma de una letra ele invertida. Para formarla, la afectación es más amplia en la acera mar de la calle Mallorca –de donde se eliminarían la tienda del Barça, el edificio residencial que hay al lado, el controvertido edificio de Núñez y Navarro y las dos tiendas de recuerdos que tiene al otro lado–, y después se estrecha para bajar en un tronco de 60 metros, dejando en pie los edificios del lado Llobregat del pasaje de la Font y los que dan a la calle Marina, hasta llegar a la calle Valencia.

En cambio, la solución puesta sobre la mesa indulta a la siguiente manzana de casas entre las calles Valencia y Mallorca. Se descartaría así la idea proyectada por Gaudí de una gran avenida que hiciera visible el acceso al templo desde la fachada de la Gloria desde la avenida Diagonal. Sin embargo, diversas fuentes explican al ARA que el hecho de que no haya derribos en esta manzana no significa que el Ayuntamiento no quiera intervenir en ella. De hecho, según las mismas fuentes, la idea del consistorio sería convertir el actual aparcamiento Manhattan en una gran zona verde en forma de interior de manzana.

La Sagrada Familia en la gran maqueta de la ciudad por la Capital Mundial de la Arquitectura.

En cuanto a los pisos afectados, el convenio negociado por las partes preveía indemnizaciones u opción de realojamiento en un nuevo edificio que se levantaría en el solar que tiene la Sagrada Familia desde 2019 en la manzana contigua, entre Marina, Lepant, Mallorca y Valencia. Sobre la mesa, apuntan fuentes conocedoras de las conversaciones, estaba también la posibilidad de aumentar la densidad de la zona para permitir ganar vivienda en el nuevo bloque. Durante toda la negociación, el consistorio ha subrayado que su prioridad es que el acuerdo priorice la vivienda.

Con todo esto sobre la mesa, a finales de julio tanto los vecinos como la Sagrada Familia eran optimistas en que el convenio apalabrado se pudiera rubricar con una foto de familia al volver de las vacaciones. No ha sido así. Sin embargo, fuentes del Ayuntamiento subrayan su voluntad de continuar dialogando con la Junta Constructora y la Asociación de Vecinos "para encontrar el mejor encaje del monumento con el barrio, con el planeamiento urbanístico vigente y con un entorno con mucha presión turística".

La urgencia de la Sagrada Familia

El presidente de la Asociación de Vecinos de la Sagrada Familia, Gabriel Mercadal, apunta que en las conversaciones, que hasta ahora pivotaban entre ellos, la plataforma de afectados y el templo, ha aparecido un nuevo agente externo: el Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC), que quiere poder decir la suya sobre la solución que se adopte en uno de los proyectos más relevantes que está en marcha en la capital catalana. Una aportación que debe buscar que, más allá de la solución urbanística –ya encaminada–, la intervención sobre el espacio público tenga sentido arquitectónico. "Son bienvenidos al debate, pero que se retome y se pueda cerrar ya", avisa Mercadal.

Quien también querría cerrar el expediente pronto es la Sagrada Familia, ya que continúa pendiente de obtener la licencia de obras por parte del Ayuntamiento para poder tirar adelante la fachada de la Gloria –por ahora solo tiene permiso para levantar las cuatro torres–. De momento ha aplazado el desenlace del concurso que serviría para elegir al artista que se encargaría del conjunto escultórico, pero desencallar el conflicto de la escalinata podría tener la clave para que el templo pueda culminar su obra.

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