"Fue terrorífico": la noche que la lluvia convirtió el barrio barcelonés de la Font del Gos en un río

Las lluvias torrenciales dejan deslizamientos y numerosos desperfectos en los barrios de montaña de Barcelona

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Barro y tierra acumulada en la calle Torrent del Notari, en el barrio de la Font del Gos, uno de los más castigados por las trombas de agua.
06/10/2026 - 21:12 h

Barcelona"Nunca habíamos visto nada igual". Los vecinos del barrio de la Font del Gos de Barcelona observaban aún incrédulos este martes por la mañana los estragos que el aguacero del fin de semana ha provocado en la zona. Desde la montaña de barro bajo la cual ha desaparecido el asfalto de la calle Torrent de Cal Notari, revivían la que definían como una de las noches más dramáticas que se han vivido en la zona. La madrugada del sábado al domingo los bomberos tuvieron que llegar en barca hasta sus casas para rescatar a seis familias en peligro por la crecida del torrente. Algunas esperaban subidas ya en el tejado de casa, el único lugar que el agua todavía no cubría.

Los bomberos rescatando a vecinos de la Font del Gos la madrugada del domingo.

"Fue terrorífico", rememora José Álvarez. Aquella madrugada, la casa que había sido de su abuela y en la que vive desde hace cuatro años estuvo a punto de convertirse en una trampa para él y su hija de catorce años. Relata que el agua ganó altura muy rápidamente en su patio. "Vi que teníamos que salir porque corríamos peligro", explica. No lo tuvo fácil. En las ventanas tiene unas rejas y la presión del agua no le dejaba abrir la puerta principal. La acabó rompiendo para poder escapar. Con el agua por encima de la cintura y esquivando todo lo que arrastraba la riada, él y su hija pudieron saltar el muro para ir a la casa de los vecinos, Silvia Rodríguez y Jordi Cortijo.

Enrique Jiménez retirando barro de su casa en la Font del Gos, en Barcelona.

Desde el balcón del segundo piso vieron con angustia cómo el agua convertía su calle en un torrente y cómo, unos metros más abajo, Enrique Jiménez, sus dos hijos y sus respectivas familias se subían al tejado de su casa, completamente inundada. Desde allí vieron llegar, entrada ya la madrugada, a los bomberos, que tuvieron que llegar con barca hasta las casas para rescatar a los vecinos. Fue el final de la noche, pero no de la pesadilla. El lunes por la mañana, cuando apenas empezaban a hacer balance de los daños sufridos, los bomberos volvieron a desalojarlos ante el riesgo de que la tormenta inesperada que sorprendió a Barcelona volviera a inundar la calle.

De ahí que este martes, mientras caminan por un terreno devastado, tengan un ojo pendiente del cielo. "Esperamos que no vuelva a llover con tanta fuerza", pide Jiménez. Su casa es la que se ha llevado la peor parte. "El agua se lo ha llevado todo", explica mientras señala con la mano la altura –unos dos metros– a la que llegó la riada, que le ha destrozado parte del techo y prácticamente todos los muebles. Una de sus neveras ahora está un puñado de metros más abajo en la montaña. Hay zonas de la casa en las que se acumulan tantos desperfectos que todavía no ha podido ni tan siquiera entrar. Hace cuarenta años que vive aquí, en una casa que él mismo ha ido construyendo con los años. "Ahora tengo que recomenzar de cero", lamenta.

José Álvarez sacando al patio lleno de barro algunos de los objetos dañados por el agua en su casa.

Una casa más arriba, tampoco Álvarez pierde de vista la previsión meteorológica. En el patio se acumula más de un metro de barro, y la previsión de que las lluvias puedan continuar todavía unos días le impide empezar a sacar fuera de casa todo lo que se tiene que secar. Dentro, la altura a la que llegó el agua es perfectamente visible en la marca que ha dejado en las paredes, las camas e incluso la ropa de dentro de los armarios. En su caso, también la furgoneta del trabajo está toda llena de barro por dentro. Su coche particular lo tuvo que retirar la grúa el lunes después de que el agua lo arrastrara también unos metros.

Desde el Ayuntamiento se apunta que desde el distrito de Horta-Guinardó se está haciendo "un seguimiento constante" de la situación en la Font del Gos. La concejala Sara Belbeida ha visitado la zona tres veces desde el domingo y está en contacto directo con los vecinos afectados. A la incertidumbre que desde hace muchos años vive la zona –afectada por diferentes planeamientos urbanísticos pendientes–, se suma ahora la tensión porque este tipo de temporales más agresivos puedan acabar de condenar a algunos de los vecinos de este barrio que formalmente no existe y administrativamente forma parte del barrio de Horta-Guinardó.

Una canalización insuficiente

Este martes por la mañana las máquinas del Ayuntamiento trabajaban a contrarreloj aprovechando que no llovía para intentar retirar el barro y la tierra que ha enterrado el camino. Mientras tanto, los vecinos intentaban encontrar una explicación a unos aguaceros que no habían visto nunca en cuarenta años. La mayoría señalaban las nuevas canalizaciones instaladas por el consistorio hace unos años y que consideran insuficientes, pero sobre todo la construcción de la cochera de TMB. "Antes el agua habría caído barranco abajo, ahora topa con la cochera y se acumula aquí en nuestra casa", denunciaba Jiménez.

Maquinaria trabajando para retirar el barro que dejó la riada en la calle Torrent de Cal Notari.

La situación de la Font del Gos es la punta del iceberg de un temporal que ha castigado con dureza los barrios de montaña de Barcelona. También en Torre Baró, donde los vecinos se han organizado para retirar el barro de las calles. O en Sant Genís dels Agudells, donde todavía había este martes algunas calles cortadas por el medio centenar de desprendimientos que se han registrado en los últimos días. Con las inundaciones en la ciudad minimizadas por la red de depósitos pluviales, ahora el reto del Ayuntamiento es cómo proteger las zonas más cercanas a la montaña.

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