La crisis climática alterará las brisas marinas y amenaza con más contaminación en Barcelona
Un estudio de la UAB apunta que de aquí al 2100 aumentarán los gases contaminantes y elevará el riesgo sanitario de la población
El cambio climático alterará profundamente la dinámica de las brisas marinas en el área metropolitana de Barcelona. Este hecho provocará que se retengan más gases contaminantes como el ozono sobre las zonas costeras y que aumente el riesgo sanitario para millones de personas. Así lo sostiene un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB), que ha proyectado la evolución de las brisas marinas y la calidad del aire según los escenarios de cambio climático previstos para 2050 y 2100.
Las brisas marinas tienen un papel crucial durante los meses de verano: actúan como un regulador térmico natural que frena el calor extremo en la costa y, al mismo tiempo, funcionan como un mecanismo de ventilación que ayuda a dispersar y desplazar los gases contaminantes urbanos desde el litoral hacia el interior del territorio. Este proceso alivia la contaminación en las zonas costeras, aunque también traslada parte del impacto hacia áreas interiores.
Ahora bien, las simulaciones de este nuevo estudio también revelan un cambio de patrón sin precedentes de cara al año 2100: el viento tenderá a desplazarse de forma más paralela a la línea de la costa en lugar de penetrar hacia el interior. El estudio concluye que esto reducirá la capacidad de transportar tierra adentro los contaminantes emitidos en las áreas urbanas costeras hacia el interior y retrasará su llegada entre una y dos horas. Así pues, las masas de aire contaminado se quedarán durante más tiempo sobre las zonas más pobladas del litoral catalán.
Según Gara Villalba, investigadora ICREA en el ICTA-UAB y en el departamento de ingeniería química, biológica y ambiental de la UAB, las masas de aire contaminado quedarán retenidas sobre las zonas costeras –las más densamente pobladas de Cataluña–, lo que prolongará la exposición de la población a niveles peligrosos de ozono. El principal contaminante afectado es el ozono troposférico (O₃), un gas contaminante invisible que no se emite directamente, sino que se forma en la atmósfera a partir de otros contaminantes –como los óxidos de nitrógeno del tráfico y de la industria– en condiciones de alta radiación solar y temperaturas elevadas.
Según el estudio, el aumento generalizado de las temperaturas modificará la estructura de la capa más baja de la atmósfera –capa límite– y acelerará la producción química de ozono troposférico –un contaminante que se genera a partir de otros gases en condiciones de elevada radiación solar y calor–. "El estudio apunta a incrementos de entre 5 y 7 partes por billón en las concentraciones de ozono en la franja costanera, litoral y prelitoral central durante los episodios de calor más fuertes", indica Sergi Ventura, investigador principal del estudio.
Consecuencias para la salud pública de la población
Así pues, la contaminación atmosférica es un problema de salud pública, ya que las brisas marinas actúan como un regulador térmico natural y ayudan a desplazar hacia el interior parte de los contaminantes acumulados en la costa. Esto genera una nueva preocupación para la salud pública, principalmente en las áreas urbanas del litoral, donde la exposición prolongada del ozono puede provocar problemas respiratorios y cardiovasculares agudos, especialmente en colectivos vulnerables durante las olas de calor. Estos resultados implican, además, un cambio en los mapas de riesgo de contaminación del área de Barcelona.
Los investigadores señalan que, a la hora de diseñar los planes de movilidad y las políticas de calidad del aire del futuro, ya no basta con reducir el volumen de emisiones de los coches y de las fábricas. También hay que integrar "urgentemente" cómo el calentamiento global modifica las dinámicas de nuestros propios vientos y de los fenómenos microclimáticos locales.