Incendio en la Vall d'Uixó: "No estoy preparada para volver y verlo todo quemado"

El fuego de la sierra de Espadà sigue activo después de calcinar 10.000 hectáreas y muchos vecinos continúan sin noticias de sus casas

Cristina Malpica y Ramona Garrido mostrando cómo las llamas del incendio de la sierra de Espadán llegaron a las puertas del municipio de la Vilavella.
28/07/2026 - 23:59 h.
4 min

NulesIncomodidad, comprobaciones telefónicas repetitivas y la angustia de no saber qué encontrarán cuando las llamas les permitan acceder a sus municipios. Cuatro días después del inicio del incendio que ya ha calcinado 10.000 hectáreas de la sierra de Espadà —en un perímetro de hasta 75,5 km—, un pulmón verde y símbolo de identidad de las comarcas de Castelló, en el pabellón del municipio valenciano de Nules se respira agotamiento. También, sentimientos contradictorios de querer volver a la normalidad y el miedo a darse cuenta de que lo que antes fue un tesoro natural ahora son solo cenizas. "No estoy preparada para volver y ver todo quemado, sé que necesitaré tiempo", resume Yolany Dávila, vecina de la Vilavella.

La conversación con esta hondureña de 35 años, que trabaja como cuidadora de ancianos y limpiadora, transcurre en paralelo a la lucha contra el fuego que libran a unas pocas decenas de kilómetros 400 bomberos (algunos de Cataluña, Aragón y Murcia) y 34 medios aéreos. Una batalla que ha empezado a dar frutos con la reducción de evacuados, que han pasado de 16.000 a 9.000 en las últimas horas de este martes, y de confinados (de 64.000 a 34.000). Sin embargo, el fin de la pesadilla todavía está lejos y el fuego, que ni siquiera se ha estabilizado, se ha reactivado este martes en varios puntos.

Mientras se esperan buenas noticias, en Nules, uno de los tres municipios que acoge a los ciudadanos evacuados, el tiempo se alarga. La más incómoda con la espera es Ramona Garrido, también vecina de la Vilavella. "Lo estoy llevando fatal. Por la noche solo puedo dormir dos horas seguidas porque hay jaleo en el pabellón. A las cuatro de la mañana ya estamos mi marido y yo levantados. Nos levantamos, miramos el móvil…". La mujer, de 71 años, explica que para compensar la rigidez de las camas plegables, ella y su familia se han comprado unos cojines. Pero no es suficiente. Admite que lo más duro es compartir espacio con desconocidos. "Se me rompieron las gafas porque duermo con el bolso debajo de la cabeza por si me lo roban", detalla.

"Dormimos con un ojo abierto porque ayer hubo una pelea por un supuesto robo", añade su hija, Cristina Malpica, de 41 años, que se encuentra en el recinto deportivo acompañada de su hija, marido, padres y suegro. Con la luz del día, la cosa tampoco mejora. Lo admite Yolany, que señala que es "muy pesado" pasarse el día sentada en una silla de plástico o apoyada en un colchón de espuma, más aún con sus dos hijos pequeños de seis y dos años. Ni siquiera una hilera de grandes ventiladores con humidificadores les ayudan a aligerar unas horas que les parecen "eternas". Más confortable es la situación de Joaquín Llidó, un labrador jubilado de 76 años de Artana que acude al pabellón para charlar con el resto de vecinos: un amigo de Nules lo ha acogido en su piso.

Coches y casas quemadas

Inevitablemente, en la conversación surge rápidamente la angustia vivida durante la evacuación. De nuevo, la que lo pasó peor fue Ramona, que se quedó con el fuego a las puertas de casa. Casi igual es el caso de Cristina, que salió cuando las llamas ya tocaban un edificio vecino. Ni siquiera pudo cerrar las ventanas de su vivienda y no sabe cómo se la encontrará cuando vuelva. "Fueron momentos caóticos y de mucho miedo", enfatiza. También explica que hay personas que se negaron a ser desalojadas y que otras no pudieron hacerlo porque el fuego rodeaba sus casas. Afortunadamente, los bomberos pudieron proteger los inmuebles ayudados por unos pequeños campos de cultivo que dificultaron el avance de las llamas. "Hay personas a las que se les ha quemado el coche y la casa. No están aquí, los han llevado a hoteles", puntualiza.

Yolani Dávila en el pabellón polideportivo de Nules donde ha sido evacuada por el incendio de la sierra de Espadán.
Joaquín Llidó en el pabellón polideportivo de Nules.

Diferente, pero igual de incierta es la situación de Javier Zuazu, un vecino de Onda de 36 años que se encuentra confinado y con quien conversamos telefónicamente. Él y su familia han acogido a unos familiares de la localidad vecina de Suera que se encuentra evacuada. Han pasado de ser cinco en casa a ser 10. No pueden salir de la vivienda excepto para ir a comprar comida o a la farmacia. Pero este trabajador social explica que intenta pasar las horas lo mejor posible y distraer a sus hijos. Completan un rompecabezas pendiente, juegan a las cartas y miran películas. Únicamente abandona el piso para subir a la azotea. "Es como durante la pandemia, pero mirando de reojo al fuego todo el tiempo", resume.

Curiosidades del calendario o no, Llidó apunta una coincidencia: hace justo una década, y también un 25 de julio, otro incendio también quemó la sierra de Espadà. "Fue el día de Sant Jaume", recuerda. Entonces, el fuego calcinó 1.500 hectáreas. Ahora, y debido a su edad, Joaquín cree que no tendrá tiempo para que todo vuelva a ser como antes. "Seguramente se me ha quemado un campo de olivos. Igual los árboles rebrotan, pero ya no podré verlo como era", se lamenta.

Cuando piensan en la vuelta todos se tragan saliva. "Será un shock verlo todo quemado", pronostica Cristina. "Yo no quiero hacerme a la idea", añade Ramona. "Ya nos vamos preparando psicológicamente", apunta Joaquín. La más serena es, sin embargo, Yolany. "Como persona migrante vine sin nada. Si nos toca volver a empezar, ni modo [una expresión latinoamericana que indica que una situación se debe aceptar tal como es]". Eso sí, el hecho de que el fuego haya podido ser intencionado como ha apuntado la delegación del gobierno español la indigna. "No entiendo cómo se puede jugar con la vida de tantas personas. Cómo se pueden poner en peligro miles de hectáreas de bosque, la fauna, las casas...", denuncia.

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