El eclipse de agosto será "la tormenta perfecta" para colapsar las vías catalanas
El turismo habitual de pleno verano más los visitantes ocasionales por el fenómeno meteorológico amenazan con saturar el sur del país
TarragonaEl eclipse de sol del 12 de agosto y que durará un minuto será un espectáculo de la naturaleza pero también comportará grandes riesgos en cuanto a las aglomeraciones de curiosos. Tanto la administración pública, que ya se ha puesto manos a la obra, como los ciudadanos deberán organizarse con tiempo para evitar que el día se convierta en una jornada caótica. “Será la tormenta perfecta”, ha advertido esta mañana Josep Maria Arauzo, catedrático de economía de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y especialista en estructura económica en el Camp de Tarragona que ha puesto como ejemplo que pueda dejar de funcionar la telefonía móvil. Las demarcaciones de Lleida y de Tarragona, sobre todo en las Terres de l'Ebre, serán un lugar privilegiado desde donde disfrutar del espectáculo, pero la avalancha de visitantes obliga a extremar las medidas de seguridad.
Se prevén grandes aglomeraciones tanto en la AP7, que ese día podrá colapsar fácilmente, pero lo que más preocupa son las vías secundarias, menos conocidas por los conductores y más difíciles de gestionar por los servicios de emergencia. El Govern ya ha anunciado hasta 20 puntos de observación (como el Vendrell, Lleida, Tarragona o Amposta) que estarán preparados para ver el eclipse. Se trata de municipios donde se podrá concentrar bastante gente y donde será más fácil poder gestionar la llegada masiva de turistas. En estos espacios se habilitarán aparcamientos, se darán gafas homologadas a los asistentes y se podrán destinar servicios de emergencias. Pero muchas de las personas que quieran disfrutar del eclipse irán a las localizaciones elegidas por su cuenta y esto complica la seguridad. Se calcula que, este agosto, en las zonas del Estado desde donde se podrá ver el eclipse habrá en total diez millones más de turistas de los que habría en un verano normal, y es muy probable que buena parte de esta multitud se fije en Tarragona, donde el cielo acostumbra a ser más claro que en Galicia, que es otra de las ubicaciones desde donde se podrá ver el fenómeno. “Hay riesgo de acampadas ilegales y habrá cuellos de botella, y todo esto con el riesgo de incendio de cada verano”, ha explicado Arauzo, que ha pronosticado que “se tendrán que tomar decisiones difíciles y poco populares”, como cerrar accesos a carreteras o pueblos pequeños. “Será una tarea muy importante de la administración determinar por dónde se puede pasar y por dónde no”, ha dicho.
Ante esta situación, los expertos piden limitar al máximo la movilidad y recomiendan que si el fenómeno astronómico se puede ver desde casa, mejor quedarse en ella. Los que no tengan esta suerte, pueden ir a los municipios escogidos por la Generalitat, y los que quieran ir por su cuenta, deberán pensar que quizás se encontrarán con carreteras cortadas —los accesos cerrados se harán públicos más adelante— o que quizás el lugar escogido no es lo suficientemente bueno porque el eclipse será sobre las 20:30 h, poco antes de la puesta de sol, y es posible que alguna montaña nos lo tape. El 1 de mayo, el sol estará en la misma posición que el 12 de agosto, de modo que es un buen día para comprobar si el lugar escogido es adecuado o no. Los días siguientes al 1 de mayo también serán válidos para poder hacer la prueba.
Perder la visión
Otro riesgo que acarreará el eclipse es el de perder la visión. “En todos los eclipses hay gente que pierde la visión”, ha advertido Pere Romero, oftalmólogo y profesor titular de la URV. Romero ha alertado que las únicas gafas que no son peligrosas son las homologadas y cumplen la normativa ISO 12312-2. Cualquier alternativa será mala idea. No sirve ningún tipo de gafas de sol, y la estrategia de ir mirando a intervalos es contraproducente y aún puede ser peor para la salud. El riesgo de quemar la parte central de la retina es realmente alto. Romero ha explicado que “la pérdida de la visión se produce dos horas después” de haber mirado el Sol y puede provocar problemas de visión en los dos ojos durante seis meses. En algunos casos, se puede perder la vista directamente, pero mayoritariamente acaba volviendo, eso sí, después de medio año. Romero ha advertido que las personas jóvenes son las que tienen más riesgo y ha pedido a la administración pública que refuerce el servicio de urgencias oftalmológicas durante los días posteriores al eclipse.