Educación

Escuelas vacías: en Barcelona no sobraban tantas plazas de I3 en la preinscripción desde la pandemia

Las solicitudes para entrar a una escuela pública o concertada de la ciudad caen un 20% en 10 años

Una profesora en una guardería
03/05/2026
4 min

BarcelonaGrupo de WhatsApp del AFA de una escuela de la zona alta de Barcelona: "Este año la preinscripción está siendo floja; de momento de 40 plazas. No llegaríamos a llenar 20". En las últimas semanas, este mensaje se habría podido repetir entre familias de distritos como Sarrià-Sant Gervasi, Horta-Guinardó, Sant Martí o, incluso, Gràcia. En Barcelona cada vez hay menos niños. Es una realidad que evidencian datos del padrón municipal: solo en uno de cada cinco hogares de la ciudad vive un menor y la proporción de barceloneses menores de 16 años ha caído a mínimos históricos (11,9%). Y, como se podía esperar, esta realidad también impacta en las escuelas, tanto públicas como concertadas.

alumnos de matrícula viva –los que llegan a mitad de curso a un centro–Ahora bien, hay que tener en cuenta que esta fotografía solo refleja la oferta y el número de solicitudes que el Consorcio de Educación ha recibido durante el periodo de preinscripción y que, desde ahora y hasta junio –cuando se hace público qué familia va a cada escuela– la administración todavía tiene que trabajar para ajustar la oferta a la demanda recibida. Así, hay que tener en cuenta variables como el hecho de que hay que dejar algunas plazas vacantes para los alumnos de matrícula viva –los que llegan a mitad de curso a un centro–, así como ajustar las plazas de las escuelas donde quedan sillas vacías para evitar promover la segregación escolar.

Entre el año pasado y este, la demanda para empezar la escuela en Barcelona ha caído un 4%, una dinámica que viene de lejos. En la última década, las solicitudes de preinscripción a I3 en la ciudad han bajado un 21%, hasta el punto que se prevé que el curso que viene sea el primero con menos de 10.000 niños haciendo I3 en Barcelona. Detrás de este fenómeno hay diversas casuísticas. "Se confirma que el nivel de invierno demográfico es una realidad, y cada vez más", describe el catedrático de sociología de la UAB especializado en política educativa, Xavier Bonal. De hecho, del 2013 al 2023 –el año en que han nacido los niños que el curso que viene empezarán I3– el número de nacimientos en la ciudad de Barcelona se ha desplomado un 18%.

Ahora bien, el descenso de la demanda para matricularse en una escuela de la capital catalana todavía ha sido más notable: en el mismo período, el número de solicitudes ha disminuido casi un 22%. Más allá de la caída demográfica generalizada, estos cuatro puntos de diferencia entre nacimientos y solicitudes también pueden responder a otra realidad. "Hay una parte de esta variación que se debe a que la gente se marcha de Barcelona. Hay una expulsión económica por los precios de la vivienda", admite la jefa de proyectos de Equitat.org, María Segurola. De nuevo, es una realidad que evidencian los datos, ya que solo en el año 2024 hubo hasta 7.000 niños de entre 0 y 14 años que emigraron de Barcelona.

Nadia es una de las caras que refleja esta estadística. "Nosotros tenemos dos hijos y ahora de aquí a poco vendrá el tercero. Vivimos en un piso de dos habitaciones, y es inviable. Cuando nos hemos planteado comprar un piso en Barcelona hemos visto que es imposible", lamenta. Explica que tanto ella como su pareja trabajan en el sector público y tienen "sueldos que no están mal", pero, a pesar de ello, el precio de la vivienda "los ha expulsado" de la ciudad. Han optado por comprar una casa en Terrassa y se trasladarán pronto. De esta manera, su hijo de dos años ya no empezará I3 en una escuela de Barcelona, ni tampoco lo hará el bebé que está en camino.

La caída de Sarrià-Sant Gervasi

Aunque en Barcelona las preinscripciones de I3 han caído un 4% respecto al año pasado, esta tendencia varía drásticamente en función de la zona. En este sentido, Sarrià-Sant Gervasi es el distrito donde se ha notado más el descenso, con casi un 10% menos de solicitudes que el curso pasado. Le siguen Sant Martí (-9,9%), Horta-Guinardó (-7%) y Ciutat Vella (-6,9%).

Aquí, tanto Bonal como Segurola explican que las variaciones de cada distrito se pueden deber a motivos muy diferentes. Por un lado, Bonal detalla que en Sarrià-Sant Gervasi "siempre" ha habido una "sobreoferta brutal", cosa que puede haber hecho que el impacto de la caída demográfica sea más alta. También hay que sumar el hecho de que es una de las zonas con más escuelas privadas, que han gozado de un aumento de interés en los últimos años –la solicitud de preinscripción solo se hace en centros públicos y concertados–. Segurola también expone la posibilidad de que haya habido una reducción del "turismo escolar": familias de otros barrios o municipios que escolarizan a sus hijos en el distrito.

Además, el sociólogo también apunta a una movilidad interna dentro de la ciudad por razones laborales o, de nuevo, por el precio de la vivienda, cosa que podría explicar por qué en otras zonas el número de preinscripciones a I3 ha subido en un contexto de bajada. Son zonas como el distrito de Nou Barris (+8,4%), que es prácticamente el único –con el permiso de Les Corts, que aumenta solo un 1%– que ha notado un incremento de peticiones para escolarizarse.

Gestionar la sobreoferta

Más allá de los motivos detrás de este fenómeno, los dos expertos insisten en el hecho de que se necesita una estrategia para gestionar la sobreoferta de plazas. "La reducción de alumnos tendrá un impacto importante en las escuelas concertadas pequeñas y también en la pública más compleja –advierte Segurola–. No volveremos a necesitar tantas plazas como necesitábamos en 2008 y esto es importante como sistema". En este sentido, Bonals recuerda que "la política de reducción de ratios tiene un límite", pero admite que la decisión de cerrar un centro a veces puede ser “contraproducente”: “Se puede dejar un barrio sin escuela". Aun así, el sociólogo reitera que ante el invierno demográfico que vivimos "hay decisiones impopulares que, inevitablemente, se han de tomar".

Aunque tanto Segurola como Bonals admiten que la gestión de esta sobreoferta "es una decisión política muy complicada", alertan de que se ha de vigilar el impacto que pueda tener en la escuela pública, ya que es el sector donde la administración tiene más capacidad de decisión en cuanto al cierre de grupos. "Por eso hace tiempo que se pide un nuevo decreto de conciertos que debería asegurarse de que la lógica de planificación es igual en la pública y en la concertada", concluye el sociólogo.

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