La oposición ataca a Collboni por ignorar las huelgas de los trabajadores sociales
Albert Batlle minimiza la protesta laboral de los sindicatos minoritarios, a quienes acusa de hacer prácticas intimidatorias
BarcelonaFalta un año para las elecciones municipales y solo diez días para la visita del Papa a Barcelona y el conflicto laboral con parte de la plantilla del Ayuntamiento se hace bola. De hecho, los trabajadores sociales mantendrán la huelga para los días 9 y 10 de junio, coincidiendo con la presencia del pontífice. Este viernes, en un pleno extraordinario pedido por los grupos de Junts, Comuns y ERC, el gobierno de Jaume Collboni se ha quedado solo con Vox en contra de abrir un espacio de diálogo con los tres sindicatos minoritarios –CGT, Intersindical y ABACOS, con solo 3 de los 15 miembros de la mesa de negociación–, que han convocado 30 días de paros parciales en los servicios sociales básicos, de violencia machista, infancia, bibliotecas, escuelas infantiles y emergencia social, que suman unas 3.000 personas.
El conflicto laboral abierto en el consistorio por el desacuerdo de estos tres sindicatos con el convenio colectivo pactado con las centrales mayoritarias (UGT, CCOO y CSIF) ha servido para que los grupos de la oposición, a excepción de Vox, cargaran contra el gobierno municipal por no escuchar las demandas de los trabajadores en huelga, que reclaman una mejora en los sueldos, pero también en el refuerzo de plantillas para rebajar la sobrecarga por el aumento de usuarios y más inversión presupuestaria para los servicios.
La pista de que el pleno no sería una plaza plácida para el gobierno municipal es que los tres grupos de la oposición le han reprochado la tardanza de la convocatoria extraordinaria. Tanto ERC como Comuns habían dado apoyo al nuevo convenio colectivo en la votación de enero (mientras que Junts se abstuvo), pero en estos meses en que se han sucedido los paros en los servicios todos han coincidido en que se ha hecho evidente que el malestar indica que el deterioro de la calidad de la atención no son "percepciones", sino "una realidad".
El concejal de Comuns Marc Serra ha mostrado el cambio de opinión del grupo, que ha pasado de dar apoyo al convenio a, por un lado, denunciar que el Ayuntamiento ha aplicado recortes sociales y ha reducido a la mitad los pisos que destina a la Mesa de Emergencia y, por otro, reprochar la propuesta de los nuevos complementos salariales a los directivos municipales. Todo ello, ha indicado, "ha hecho derramar el vaso". Por ello, Serra ha instado a Collboni a dar "un giro de 180 grados" y relevar al teniente de alcaldía Albert Batlle al frente de la negociación con los sindicatos como responsable de personal del Ayuntamiento.
También desde Junts, Josep Riu ha instado al alcalde a "rectificar" y "arremangarse" para solucionar el conflicto laboral. El juntaire ha justificado la abstención de su grupo en la votación del convenio colectivo como una "defensa de la negociación colectiva", pero también ha señalado que las dudas que les suscitó "les han dado la razón".
Sobrecarga y falta de diálogo
La oposición ha lamentado la falta de autocrítica del ejecutivo ante las protestas de parte de los trabajadores y lo ha acusado de poner "gasolina al fuego" con declaraciones contra los sindicatos minoritarios. Así, ha hecho suyas las reivindicaciones de los trabajadores en huelga, que, en palabras de Rius, están "saturados y cansados y se sienten poco escuchados". El republicano Jordi Coronas se ha referido a la sobrecarga que sufren todos los servicios municipales a causa del aumento de usuarios, de la falta de personal y también de la "desesperación" de los trabajadores por "no poder atender las necesidades" de la población. "Poner a las personas en el centro también es mejorar sus condiciones laborales. Piden una carga de trabajo asumible, no piden la Luna", ha dicho Coronas, que –como Rius y Serra– ha subrayado que los déficits no se deben a una falta de presupuesto, porque "dinero hay".
Rius ha incidido en el hecho de que el problema es "la priorización política" que hace el consistorio. Desde el PP, el concejal Antoni Verdera ha reclamado un diagnóstico detallado de cada servicio para poder conocer el número de profesionales y las verdaderas condiciones laborales, y también ha alertado de que "está en juego la calidad de los servicios sociales" de la ciudad.
En cambio, Batlle no se ha sentido aludido por las críticas a la falta de diálogo y escucha y ha arrancado su intervención con una "condena expresa a ciertos comportamientos intimidatorios" de los tres sindicatos minoritarios, a quienes ha acusado de atacar sedes de los mayoritarios y de querer boicotear una comisión municipal. Para la oposición, el teniente de alcaldía ha lanzado el reproche de hacer caso a "la parte más beligerante y minoritaria del conflicto en contra de los sindicatos mayoritarios".
El acuerdo alcanzado en enero atiende una "demanda histórica" de reducción de jornada y aumento salarial automático que no se puede obviar, según Batlle, que ha rechazado abrir un canal con los sindicatos minoritarios. "Dialoguen y escuchen a los sindicatos mayoritarios. Tenemos que negociar en los puntos de diálogo, no en la plaza", ha concluido. Posteriormente, y en declaraciones a la prensa, la número dos del Ayuntamiento, Laia Bonet, ha suavizado la postura de Batlle asegurando que en las mesas de diálogo hay espacio para debatir mejoras.