La defensa de Andic intenta rebatir la investigación de la muerte de su padre y denuncia una "condena social"

El hijo del fundador de Mango asegura que solo fue una vez a Collbató y que su padre tenía una afección en las rodillas

C.M.
28/05/2026

BarcelonaJonathan Andic, investigado por la muerte de su padre, el propietario de Mango Isak Andic, se empieza a defender. Su abogado, Cristóbal Martell, ha presentado un recurso a la Audiencia de Barcelona para intentar revocar las medidas cautelares que pesan contra su cliente, como la fianza de un millón de euros que tuvo que pagar para no entrar en prisión, la retirada de su pasaporte o la prohibición de salir del país. En la declaración de la semana pasada después de ser detenido por los Mossos d'Esquadra, Jonathan Andic se limitó a responder con monosílabos a las preguntas de su letrado. Ahora que ya ha tenido acceso al sumario de 1.400 páginas y ha podido saber cuáles son los diversos indicios que le rodean, Martell ha intentado empezar a rebatirlos en este recurso, al cual ha tenido acceso el ARA.

Concretamente, Martell esgrime ante la Audiencia de Barcelona que Isak Andic ya había caído anteriormente por unos problemas en las rodillas y también niega que Jonathan fuera tres veces a Montserrat antes de la caída mortal de su padre. Martell también insiste en que en ninguno de los cinco informes forenses elaborados sobre Isak Andic hay "nada incriminador".

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Después de analizar el coche de Jonathan, los Mossos descubrieron que había ido tres veces al parking de Collbató y de su móvil también se desprende que habría hecho la misma ruta pocos días antes de hacerla con su padre. Ahora la defensa de Andic afirma que solo acudió dos veces a Montserrat: el sábado 7 de diciembre, para una excursión, y el 10 de diciembre, cuando quiso volver a hacer una caminata que tuvo que abortar por el mal tiempo, cosa que explica que aparcara su coche poco tiempo. No es extraño para él, argumenta en el recurso, repetir la misma ruta cuando sale a caminar.

Cristóbal Martell, sin embargo, no solo defiende a Jonathan Andic, sino que también ataca a los Mossos d'Esquadra. Concretamente, critica un supuesto "goteo" de filtraciones policiales de la investigación y carga contra su "innecesaria" detención. Todo esto, afirma el escrito, le ha provocado una "condena social como pena anticipada", sumado al hecho de conducirlo al juzgado esposado y que los medios pudieran captarlo. Todo ha derivado, según Martell, en un "tsunami informativo" en torno a la "interlocutoria interesadamente entregada a los medios".

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Afección a las rodillas

En el recurso la defensa también esgrime que Isak Andic, de 71 años, sufrió una caída en un acto en Mutua Universal unos tres meses antes de su muerte y que la tiene grabada en vídeo. Apunta que podría deberse a una afección que padecía en las rodillas, buscando la manera de explicar la caída a Montserrat. En este sentido, la defensa ha aportado un informe elaborado por médicos forenses junto a Francisco Marco, exdirector de la agencia de detectives de Método 3, que descarta que los informes aportados hasta ahora apunten a una "intervención" de terceros en una caída "por empujón". El informe subraya, además, que Isak Andic padecía una "gonartrosis bilateral" en ambas rodillas que podría explicar que su caída fuera "más vertical y menos controlada", sin provocar lesiones en las palmas al tratarse de una "pérdida de equilibrio".

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En el mismo documento judicial, la defensa niega que Jonathan Andic tuviera contradicciones cuando declaró, sobre todo en lo que respecta a la parte de cómo recuerda la caída de su padre. La defensa afirma que se trata de matices de expresión, porque todo pasó muy deprisa. Jonathan estaba de espaldas, oyó un ruido, se giró y fue entonces cuando se dio cuenta de la caída. "Todos los relatos son perfectamente compatibles, sin contradicciones ni modificaciones en el relato. Sencillamente, unos son más completos que otros, pero sin entrar en colisión", alega la defensa, que adjunta las llamadas que Jonathan Andic hizo al teléfono de emergencias.

En las llamadas, Jonathan Andic habla primero con el 112 y pide ayuda: "Mi padre ha caído, ah, estamos en Collbató, si ha caído… (llantos). Creo que ha caído por un barranco, por favor, envíen a alguien, envíen a una ambulancia, envíen a alguien, por favor", reclama Jonathan Andic, según la transcripción aportada por la defensa, que reitera que en todas las versiones afirma que él iba delante de su padre y no pudo ver con precisión la caída.

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En el escrito para enviarlo a la prisión provisional –que Andic evitó pagando un millón de euros– la jueza de Martorell concluye que existe un "cúmulo de indicios" que podrían implicar al primogénito, quien a su parecer tuvo una "participación activa y premeditada" en el homicidio por su "obsesión con el dinero", ante el temor de que su padre cambiara el testamento para destinar parte de su fortuna a una fundación de ayuda social.

La huella y la relación padre-hijo

Ahora Martell intenta desvirtuar, uno por uno, todos los argumentos policiales y judiciales. Comienza por la huella, que los Mossos concluyen que no encaja con la teoría del accidente. Aun así, la defensa de Andic asegura que el mismo instructor policial en su atestado concluye que "no se puede determinar si este resbalón ya se había realizado con anterioridad a la caída" del empresario. Además, Martell critica que la policía volvió al lugar de los hechos "una y otra vez", una zona que nunca fue acordonada y que considera contaminada y, por tanto, no idónea para la realización de una prueba pericial.

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La defensa de Andic también niega que hubiera una mala relación entre padre e hijo a pesar de los mensajes que la jueza destaca en su escrito. Ahora Martell asegura que no "existe ni un solo reproche" entre padre e hijo y adjunta un conjunto de declaraciones tomadas a las dos hermanas de Jonathan Andic, al hermano de Isak Andic, a un amigo del fundador de Mango, a su secretaria, al jefe de servicios y personal de la familia y al consejero delegado. Las dos hermanas de Jonathan, por ejemplo, explican que la relación era buena, que sí que el padre les trasladó la idea de hacer una fundación y que ellos, los hijos, serían los patronos. Los otros declarantes aportados por la defensa tampoco hablan de mala relación.

Los abogados argumentan que la "idea freudiana de la muerte del padre" que expresa Andic en algunos mensajes intervenidos se debe leer en un "contexto clínico de una terapia psicoanalítica fuertemente directiva en la que se potencia por el terapeuta cierta confrontación de acción y reacción para encontrar el crecimiento". "Bajo este prisma y contexto, deben ser leídos y entendidos", afirma Martell. Respecto a la herencia en vida que según la jueza Jonathan forzó a su padre a otorgarle, aducen los letrados que "lejos" de demostrar una obsesión por el dinero fue una "herramienta inicial de independencia que pronto fue renunciada" por el hijo.

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Por otra parte, sobre el supuesto robo del teléfono móvil durante un viaje "relámpago" a Ecuador, la defensa considera que no es un dato insólito ni extravagante que un ejecutivo de la industria de la moda viaje a puntos muy distantes de la geografía para reuniones muy puntuales, de horas, que requieren su presencia física. Los Mossos sospechan que en aquel viaje Jonathan Andic se deshizo del móvil que llevaba el día del accidente. Aquí la defensa añade que tampoco "es circunstancia extraña" sufrir un hurto en Ecuador. Además, indica que Jonathan Andic cambiaba el teléfono móvil con periodicidad bianual y que hacía tiempo que había pedido a la empresa un nuevo móvil, pero que no lo había ido a recoger.