Prisiones

El preso que se suicidó en Quatre Camins hacía un mes que no salía de la celda

El interno estaba en el módulo de ingresos desde junio para protegerlo de las amenazas de otros presos

La prisión de Quatre Camins, en La Roca del Vallès
21/09/2026 - 20:03 h.
2 min

BarcelonaEl preso que este fin de semana se ha suicidado en una celda de Quatre Camins hacía meses que vivía en el módulo de ingresos, apartado del resto. Según ha podido saber el ARA, vivía apartado como medida para protegerlo de otros internos de los cuales había recibido amenazas de muerte. Estaba en esta situación desde el mes de junio, y aunque esta medida le permitía salir de la celda dos horas al día, él hacía alrededor de un mes que no salía.

Actualmente, el hombre no tenía activado el protocolo de prevención de suicidios, pero sí que lo había tenido activo anteriormente, según fuentes penitenciarias. El departamento de Justicia informó el domingo que el hombre había ingresado por última vez en la prisión en abril de 2026, y fuentes penitenciarias añaden que anteriormente había entrado y salido de prisión diversas veces con un historial vinculado a los servicios de salud mental. Según ha podido saber el ARA, los trabajadores habían dejado constancia de que el interno había abandonado la medicación y no quería salir de la celda.

El interno no tenía compañero de celda, y según fuentes penitenciarias tampoco había una indicación de que tuviera que vivir acompañado, como ocurre cuando está activo el protocolo de prevención de suicidio, que depende de los psiquiatras. Cuando se aparta a un interno como medida de protección, como en este caso, el funcionamiento es diferente al de un aislamiento por una sanción.

Internos vulnerables

Estas medidas de protección las prevé el reglamento penitenciario y se pueden tomar por petición del interno o de la dirección de la prisión si el equipo de tratamiento detecta que es una persona vulnerable ante el resto de internos. Fuentes penitenciarias ponen como ejemplo a internos que acumulan deudas dentro de la prisión, o que sufren chantaje para hacer que su familia les lleve drogas durante los vis a vis que después tendrán que entregar a otros internos.

Los presos que están en esta situación pueden vivir solos o compartir celda, en función de la disponibilidad de espacio y su preferencia. Solo están obligados a estar acompañados si en paralelo está activo un protocolo de prevención del suicidio, que depende de los psiquiatras. En Quatre Camins estas medidas se suelen cumplir en el módulo de ingresos, que es más pequeño que los residenciales, o en el 5, que es el de sanciones.

A pesar de no ser un aislamiento, esta protección comporta un régimen de vida más cerrado: los internos no tienen actividades y pueden salir al patio unas dos horas al día. Sí que reciben visitas del personal de tratamiento, como educadores, psicólogos y trabajadores sociales. De hecho, entidades de derechos humanos han alertado reiteradamente de la paradoja que implica esta protección que recoge el artículo 75 del reglamento penitenciario, que en la práctica acaba comportando unas condiciones más similares a las de una sanción, por la falta de contacto con otras personas y el impacto que puede comportar en la salud mental.

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