Crean una boya para 'asustar' medusas
Investigadores de la Universidad de Alicante idean un sistema que podría proteger a los bañistas de las picaduras en playas de entre 200 y 300 metros
ValenciaEl placer anhelado por muchas personas de nadar en una playa sin el miedo a que les pique una medusa aún no es una realidad, pero sí que está cada vez más cerca. El último paso en este camino lo ha dado el grupo de investigación de Gestión y Restauración de Ecosistemas Terrestres y Marinos (GRE) de la Universidad de Alicante, que ha desarrollado un dispositivo que evita la llegada de estos invertebrados a la costa mediante la generación de campos electromagnéticos.
El sistema, "único en el mundo" según sus promotores, consigue reducir el número de pulsaciones a través de las cuales las medusas contraen la sombrilla para crear el flujo de agua que les permite desplazarse. Además, lo hace de una manera inofensiva, dado que, cuando los invertebrados se alejan del emisor debido a la gravedad y a las corrientes marinas, recuperan la movilidad completamente. Una vez fuera del radio de acción del aparato, pueden desplazarse con normalidad.
La sencillez es otra de las virtudes de este dispositivo: consiste en una boya flotante y una cadena con un peso en el extremo inferior para que la estructura quede en posición vertical. Lo completan una serie de bobinas que generan los campos electromagnéticos en diferentes puntos de la cadena y a diferentes profundidades. Según los investigadores valencianos, el aparato mejora los que existen hasta ahora porque "tiene mayor eficacia", además de ser "totalmente inocuo y sostenible", ya que genera un efecto disuasorio sin producir ningún daño a las medusas ni generar ningún residuo en el medio marino.
A diferencia de las redes que se utilizan actualmente y que también afectan a otras especies, el nuevo emisor "actúa únicamente sobre las medusas". Esta simplicidad también se traslada al precio: según el grupo de investigación de Gestión y Restauración de Ecosistemas Terrestres y Marinos de la Universidad de Alicante, la boya tiene "un coste menor que las barreras físicas y tiene menos necesidad de mantenimiento por sus dimensiones" más reducidas, así como un sencillo acceso que facilita la reparación o la sustitución de los componentes.
Limitaciones del dispositivo y alternativas
A pesar de las ventajas del nuevo sistema, este tiene todavía algunas limitaciones importantes: la principal, su radio de acción. Su utilidad se reduce a playas de entre 200 y 300 metros como máximo. Así lo explica en el ARA el doctor en biología y codirector del proyecto, César Bordehore, que asegura que esto ocurre porque el sistema no fue concebido para proteger a los bañistas. "Fue ideado para la industria, para empresas que captan agua o la vierten como centrales nucleares, desalinizadoras e instalaciones de acuicultura, entre otras, y así evitar la obstrucción de las tuberías", detalla.
El limitado radio de la boya podría propiciar su combinación con las redes antimedusas actuales, un sistema que gobiernos como el murciano instalan desde hace años. De hecho, este 2026 se colocará en 55 playas del Mar Menor, con una extensión de 43 kilómetros. Las redes se desplegarán el 15 de junio y se desmontarán el 1 de octubre, una vez finalice la temporada de baño.
Para que las boyas lleguen a las playas habrá que esperar un poco más. Como mínimo, hasta el verano que viene. Así lo reconoce Bordehore, que detalla que la Universidad de Alicante ha hecho público el nuevo sistema para encontrar empresas interesadas en su producción y explotación comercial. "Hasta ahora, nosotros hemos hecho pruebas en acuarios, pero nos hace falta hacerlas en el mar. Para ello necesitamos empresas interesadas, pero como sería durante un periodo corto, el verano que viene ya se podrían comercializar", concluye.