Medio Ambiente

Europa estrecha el cerco a los plásticos nocivos con una nueva regulación de los envases

El reglamento obligará a los restaurantes a aceptar el uso de tuppers sin coste adicional y eliminará el formato monodosis

Imagen de archivo de envases de un solo uso.
Sebastián Marín
12/08/2026 - 09:47 h.
5 min

BarcelonaComienza una nueva era en cuanto a los envases y sus residuos. A partir de este miércoles, los estados de la Unión Europea deben aplicar el nuevo reglamento de envases y residuos de envases, en vigor desde el año pasado. El texto regula la sostenibilidad y el etiquetado de los envases durante todo su ciclo de vida e introduce restricciones en la producción, el uso y la gestión de los residuos con la vista puesta en 2050. Sin embargo, algunas de las medidas no serán exigibles hasta 2028, 2030 o, incluso, más adelante.

Una de las principales novedades de este texto, que deroga o modifica hasta tres directivas anteriores, es que comportará en pocos años la eliminación de los plásticos monodosis; es decir, los pequeños envases para raciones individuales de salsas, azúcares, mermeladas o mantequillas. La comercialización de estos envases quedará limitada a partir del 1 de enero de 2030 y se deberá optar por sistemas reutilizables y alternativas más sostenibles como tarros de vidrio, dispensadores a granel o sobres de papel. 

El cambio más inmediato del reglamento es que se endurece la lucha contra las sustancias nocivas. Los envases destinados a entrar en contacto con alimentos no se podrán comercializar si contienen PFAS –las llamadas sustanciaseternos– por encima de unos límites máximos. La UE considera que no hay un umbral seguro de exposición a estos compuestos y que representan un riesgo inaceptable para la salud.

Otro cambio importante es el plástico reciclado. A partir de 2030, los envases de PET (tereftalato de polietileno) en contacto con alimentos deberán contener como mínimo un 30% de material reciclado (10% si no son de PET), y las botellas de bebidas de un solo uso, también un 30%. Los porcentajes subirán hasta el 50-65% en 2040, con excepciones por motivos de seguridad sanitaria.

Los restaurantes deberán permitir los tápers

Los bares y restaurantes también notarán el cambio del nuevo reglamento: a partir de 2027 no podrán cobrar ni un céntimo a la clientela que quiera llevar su propio táper para llevarse la comida que no se ha acabado, y a partir de 2028 será obligatorio que todos los establecimientos dispongan de envases reutilizables para quien desee pedir comida para llevar.

Además, a partir de febrero de 2029, estos envases reutilizables deberán llevar una etiqueta específica, con información adicional accesible por código QR sobre el sistema de reutilización disponible. Los envases que directamente contengan sustancias nocivas, aparte de cumplir con las limitaciones de porcentajes, deberán marcarse con un código QR o alguna tecnología digital del estilo que explique cuál es la concentración de cada componente.

También se limitarán los envases que usan más material plástico del necesario. Por ejemplo, los envases de transporte y comercio electrónico no podrán tener más de un 50% de espacio vacío. Paralelamente, se fijan objetivos de reutilización: en 2030, el 40% de los envases de transporte y el 10% de los colectivos deberán ser reutilizables.

En cuanto al etiquetado, a partir del 12 de agosto de 2028, los envases deberán llevar una etiqueta armonizada, con pictogramas fáciles de entender, que indique la composición de los materiales para facilitar el reciclaje al consumidor. En el caso de los envases compostables, la etiqueta deberá especificar si son aptos para el compostaje doméstico.

Finalmente, los estados deberán reducir la cifra total de residuos de envases implantando sistemas de depósito y retorno para envases de bebidas, tanto de plástico como de metal. Esto será a partir de 2029 y no afectará a aquellos países que ya tengan tasas altas de recogida separada.

La ley catalana: quien contamina paga

Lejos de las oficinas comunitarias, por los despachos del Palau de la Generalitat ya circula el anteproyecto de ley catalana de residuos, que busca establecer un marco legislativo firme para un sistema que, a pesar de las modificaciones constantes de los últimos años, se rige todavía por la ley de 1993. Mientras que la normativa europea pone el foco en el diseño, la composición y la reutilización de los envases, el anteproyecto catalán pone el acento en la recogida, la fiscalidad, la reutilización y el principio de quien contamina paga. Es decir, quien genera un residuo debe asumir el coste de gestión.

Este aspecto de la ley es el que genera más resistencias y se teme que retrase meses –e incluso años– la aprobación y la entrada en vigor de la norma, que todavía debe pasar por el consejo ejecutivo y por el trámite parlamentario. Por otra parte, el texto catalán propone que los municipios establezcan sistemas de recogida de alta eficiencia antes de que acabe el 2030, como el puerta a puerta o los contenedores cerrados, e incorpora medidas para reducir la generación de residuos, como la prohibición de los vasos de un solo uso en los eventos o de los productos de cortesía de un solo uso en la hostelería. También refuerza la responsabilidad de los productores y establece que las tasas municipales de residuos deberán cubrir el coste real del servicio.

Esta es una propuesta menos ambiciosa que el anteproyecto de ley de residuos que ya puso sobre la mesa el gobierno de Pere Aragonès en 2022. Por ejemplo, en cuanto a los envases, ámbito en el que la Unión Europea concentra buena parte de los esfuerzos con el nuevo reglamento. Mientras que la propuesta catalana actual apuesta por la prevención, la reutilización y la adaptación al nuevo marco de economía circular, el texto de 2022 planteaba prohibir en dos años el envasado innecesario o superfluo de los alimentos, eliminar en 2024 las anillas de plástico para agrupar latas y botellas, y obligar a los supermercados de más de 400 metros cuadrados a dedicar un 20% de la superficie de venta a productos sin embalaje primario, incluida la venta a granel, y con envases reutilizables.

Con relación a la reutilización de residuos, la nueva propuesta habla de sistemas de gestión de envases reutilizables industriales y comerciales, de trazabilidad y de mecanismos para que los envases vuelvan al circuito. En cambio, el texto de 2022 apostaba por alcanzar un 25% de reutilización de los envases de bebidas para el consumo doméstico en 2025 y un 35% en 2030, mientras que la hostelería y la restauración debían ofrecer envases reutilizables y sistemas de retorno para la comida para llevar, una medida que ahora ya fija la normativa europea.

En cuanto a las prohibiciones, la diferencia también es clara. Mientras que la propuesta actual opta por plazos más graduales y por adaptarse al nuevo marco de la economía circular –de hecho, la Agencia de Residuos de Cataluña pasa a ser la Agencia de Economía Circular de Cataluña–, el texto propuesto por el gobierno de Aragonès en 2022 planteaba eliminar ya en 2024 determinados productos y formatos de un solo uso: desde los envases de bebidas de un solo uso en edificios públicos hasta los plásticos oxodegradables o determinados microplásticos añadidos intencionadamente, en línea con la propuesta europea.

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