Del calor veraniego a las lluvias por todos los Países Catalanes: ¿qué nos espera este otoño?
Las trombas de agua y las borrascas más importantes acostumbran a caer en esta época
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CAT
BarcelonaYa tenemos aquí el otoño astronómico, que pone el punto final definitivo al verano más cálido de la historia desde que se tienen registros de temperaturas. La nueva estación arranca oficialmente este miércoles a las 02.05 h, que es cuando tiene lugar el equinoccio, y se alargará hasta el 21 de diciembre, cuando empezará el invierno.
El otoño es la estación más lluviosa del año en gran parte del país, sobre todo en el litoral, en el prelitoral y en el cuadrante noreste. Por tanto, el agua que cae en esta época es clave para determinar si un año ha sido seco o húmedo. Además, acostumbra a concentrar los aguaceros y las borrascas más importantes. Unas lluvias que cada año son más torrenciales a causa de los efectos de la crisis climática, sobre todo alimentadas por la temperatura cada vez más alta del mar. Por tanto, ¿lloverá mucho estos meses? ¿Volverá a ser un otoño cálido?
A continuación desgranamos qué dicen las previsiones estacionales.
Riesgo de fuertes lluvias
En lo que respecta a las precipitaciones, los mapas a largo plazo indican una tendencia clara de que octubre puede ser “extremadamente lluvioso” en el litoral y zonas cercanas, según explica en declaraciones a l’ARA Santi Segalà, jefe del Área de Predicción del Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat). Una previsión que se extiende de forma amplia a todo el Mediterráneo occidental, abarcando de lleno Cataluña, la mitad norte del País Valenciano, las Baleares y la Cataluña Norte.
“Esto nos hace pensar que podemos tener perturbaciones de gran extensión o levantes, más que episodios puntuales”, añade Segalà, que también recuerda que los modelos a tan largo plazo muestran tendencias y deben tomarse con pinzas, porque tienen menos fiabilidad.
Hay que tener en cuenta que el mar está excepcionalmente caliente este año, tras vivir un verano excepcionalmente tórrido. Un factor que será clave, ya que puede provocar que las lluvias sean mucho más intensas y torrenciales de lo normal. “Si llegara una dana, un levante o una gran borrasca mediterránea, podríamos tener precipitaciones mucho más extensas e intensas, que es lo que más hace sufrir”, avisa Segalà.
“Tenemos el sistema mar-atmósfera dopado por el calor, que, de manera extraordinaria y persistente durante meses, lo ha ido cargando. Con toda esta energía disponible, en caso de que llegara alguna perturbación de grandes dimensiones ya no hablaríamos de aguaceros locales como los que hemos tenido las últimas semanas, sino que serían más extensos”, añade Segalà. Y alerta: “Estadísticamente, episodios de lluvia extraordinaria como el vivido hace dos años en Valencia se pueden volver a repetir, desgraciadamente”.
En cuanto a noviembre, los mapas indican que sería ligeramente lluvioso, y en diciembre caería poca lluvia, coincidiendo con el inicio del invierno. Por lo tanto, el conjunto del otoño puede ser lluvioso, lo que favorecería el crecimiento de las setas, producto muy valorado y esperado cada año. En todo caso, habrá que ir siguiendo la previsión del tiempo con mucha atención semana tras semana para ir confirmando estos escenarios.
Nuevo otoño cálido
En cuanto a las temperaturas, todos los mapas indican que volverá a hacer calor, con valores claramente superiores a los habituales en esta época del año. De hecho, los primeros días de la nueva estación continuarán marcados por un ambiente atípicamente veraniego, y septiembre se puede cerrar con una anomalía de más de 2 ºC en relación con la media, un dato extraordinario.
“Los modelos mantienen que volveremos a tener un otoño cálido durante todos los meses, hasta diciembre”, asegura Segalà. En este sentido, los mapas indican que octubre y noviembre pueden registrar una temperatura media de más de 1 ºC por encima de lo habitual en la costa, y de medio grado en el resto de comarcas. Esta anomalía sería de entre 1 y 1,5 ºC en general de cara a diciembre.
Por tanto, todo indica que, un año más, tendremos que comernos los panellets y las castañas en manga corta. Cabe decir que, a pesar de estas previsiones, durante la segunda parte del otoño acostumbran a llegar las primeras entradas de aire frío y enharinadas o nevadas en las cotas altas del Pirineo. Unas situaciones, sin embargo, que cada vez son más puntuales en el contexto de calentamiento constante.
Olas de calor agravadas por las emisiones
En todo ello tienen un impacto las emisiones de gases de efecto invernadero producidas desde la firma del Acuerdo de París de 2015, ya que han intensificado las olas de calor extremas en Europa. Así lo concluye un estudio de la Universidad de Stanford, en California (Estados Unidos), publicado en la revista Geophysical Research Letters, coincidiendo con el final oficial del verano boreal. El trabajo concluye que existe una probabilidad superior al 99% de que las emisiones acumuladas desde 2015 hicieran más intensa la ola de calor de junio de 2025. Los investigadores calculan que elevaron las temperaturas medias diarias en algunas zonas europeas aproximadamente un tercio de grado.
El estudio también apunta que este efecto no se limita al verano de 2025: las emisiones posteriores al Acuerdo de París habrían contribuido a intensificar las semanas más calurosas registradas en Europa cada año desde 2021. Para llegar a estas conclusiones se han combinado modelos climáticos, datos meteorológicos reales y un sistema de inteligencia artificial (IA) capaz de comparar las temperaturas actuales con las que se habrían producido con los niveles de emisiones de 2015.
Los autores remarcan que un aumento de un tercio de grado puede parecer pequeño, pero en episodios extremos puede tener consecuencias importantes sobre la mortalidad, la demanda eléctrica, la agricultura y la productividad. El estudio advierte, además, que incluso si las emisiones globales comienzan a reducirse con éxito, el calentamiento acumulado hará que las olas de calor extremas continúen intensificándose en los próximos años.