Lluvias

La Llosa del Cavall vuelve a brotar ocho años después con una cascada de 112 metros

El embalse del Solsonès se mantiene por encima del 100% de su capacidad y evacua miles de litros por segundo

Olga Garcia Camps
14/02/2026

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SolsonésEl jueves el pantano de la Llosa del Cavall ofrecía una imagen insólita: el embalse empezó a liberar el agua de manera natural por el aliviadero, formando una cascada continua de 2.000 litros por segundo desde 112 metros de altura. Una caída equivalente al 80% de la altura de la Sagrada Família oa un edificio de treinta plantas. Esta imagen, que se prolongó durante todo el día, atrajo a vecinos de la zona, que no presenciaban una escena similar desde hacía ocho años.

Pese a las buenas cifras que presentan el resto de embalses del país, este fenómeno sólo puede observarse en esta presa. Las únicas reservas que disponen de aliviaderos de labio fijo –las aberturas superiores que permiten evacuar el agua cuando se alcanza el límite de capacidad– son la Llosa del Cavall, en el Solsonès (que está al 100,7% de su capacidad); Riudecanyes, en el Baix Camp (99,45%); Susqueda, en La Selva (94,45%); y Foix, en el Alt Penedès (al 4,06%).

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La cascada de la Llosa del Cavall esta semana

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Cuando el embalse está lleno, el agua sobrante cae de manera natural por el aliviadero, laminando así el agua que llega desde la cabecera y generando un efecto visual de una gran cascada. Ahora bien, la singularidad de este episodio se debe al momento del año en que se ha producido: en invierno, antes del deshielo de la primavera, que es habitualmente el período en el que los ríos aportan mayor caudal a los embalses. Desde la Agencia Catalana del Agua (ACA) prevén que durante los próximos días se siga liberando agua desde el aliviadero.

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La imagen contrasta con la situación vivida en los últimos años. Desde 2021, Catalunya sufría un período de sequía extrema que ha costado cuatro años revertir. En otoño del año 2023, los embalses de las cuencas internas se encontraban al 18,89%, por debajo del mínimo histórico registrado en 1989. Meses más tarde, el sistema Ter-Llobregat –del que forma parte la Llosa del Cavall– se desplomó hasta el 16% de su capacidad, con sólo 10. Hoy, este pantano solo acumula 72,11 hm³, aproximadamente un 65% de ese volumen. Ante esta situación, el 1 de febrero de 2024 la Generalitat declaró el estado de emergencia por sequía, que no se levantó hasta mayo del año pasado, después de un episodio de lluvias abundantes en primavera.

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El escenario ha cambiado por completo. En las montañas que rodean esta comarca, el invierno está siendo especialmente generoso en precipitaciones y nevadas. Por ejemplo, en la estación de esquí de Port del Comte el paso de diferentes borrascas ha dejado acumulaciones de nieve de hasta 2,3 metros.

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La gente de la zona es consciente de lo excepcional de la situación. Durante cuatro años han vivido la cara más dura de la sequía, con el pantano bajo mínimos, lo que obligó a cerrar durante dos veranos a las empresas de kayaks. Pero ahora la Llosa del Cavall vuelve a derramar y evidencia el cambio radical vivido: de sufrir una grave emergencia por sequía a tener abundancia de agua.