Medio ambiente

Incendios y plagas amenazan al 90% de los bosques mediterráneos

Un estudio apresura a reducir un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero para proteger el continente de fenómenos extremos en este siglo

Bosque mediterráneo en el Montseny
Carla Pérez Brichs
05/03/2026
3 min

BarcelonaLos años comprendidos entre 2001 y 2020 han sido un período intenso en cuanto a incendios, plagas forestales o ventoleras. Antes de terminar el siglo XXI, estas perturbaciones medioambientales podrían duplicarse en Europa, alerta un estudio liderado por investigadores de la Universidad Técnica de Múnic, y publicado por la revista Science. Con la participación de organizaciones catalanas, entre las que se encuentran el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) y la Universidad de Girona, la investigación ha determinado que este es el futuro que espera en el continente europeo si no se reducen significativamente las emisiones de gases de efecto inverno.

"La duplicación de las tasas de perturbación corresponde al peor escenario, es decir, si no se hace nada para detener estas emisiones", explica el investigador del CREAF y coautor del estudio Josep Maria Espelta, que añade que, si se limitan, "el aumento de las perturbaciones2 podría limitarse". La investigación indica que las perturbaciones que más van a crecer son los incendios forestales y las plagas de insectos, mientras que las ventoleras lo harán más ligeramente. "Fenómenos como incendios y plagas son determinados por causas similares, como es el incremento de la temperatura y, por tanto, muy ligados al cambio climático", señala Espelta. En este sentido, el estudio especifica que la superficie quemada anual en el continente europeo podría triplicarse a finales de siglo, hasta convertir en habituales algunos episodios que ahora se consideran extremos.

Por su parte, los insectos que se prevé que aumenten más su presencia son los escarabajos xilófagos, que se comen la madera. "Con temperaturas más altas se acortan sus ciclos biológicos hasta poder realizar más de uno al año, y además también les permite llegar a lugares que hasta ahora eran más fríos", concreta el experto. Una serie de incrementos que hace el fenómeno más inquietante si se tiene en cuenta que se proviene de un período en el que el número de perturbaciones ya ha sido elevado. "Lo estamos comparando con datos de un ritmo muy alto y eso lo hace relativamente más preocupante", advierte Espelta.

Juventud forestal

La investigación ha trabajado con los tres escenarios climáticos determinados por el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) y ha proyectado la evolución de los bosques desde 2020 hasta 2100. De acuerdo con los datos, la región mediterránea –que incluye Cataluña– se sitúa entre las zonas más vulnerables, en la medida que cerca del 9 plagas por episodios de calentamiento elevado. Las altas temperaturas, tal y como detalla el estudio, debilitan a los árboles mediterráneos y favorecen que plagas como las de los escarabajos barrenadores de la corteza destruyan la madera del árbol "hasta el punto que puede morir".

A escala europea, incendios y plagas pueden comportar una reducción de los bosques viejos, que ya son escasos –representan un 3% del total de la superficie en el Viejo Continente–, a la vez que aumentan los bosques jóvenes, que tienen menos capacidad para absorber CO₂. "Es un mecanismo que acelera todo este proceso y eso es también un cambio a todos los niveles del paisaje de Europa", expone Espelta.

Los resultados se han obtenido asumiendo una gestión forestal continuista. En cambio, los investigadores aseguran que si se añaden soluciones adaptadas al cambio climático aumentará la resiliencia de los bosques: "Hay que descarbonizar la sociedad y eso significa ser menos dependientes de los combustibles fósiles y más de las energías limpias". Además, Espelta también pone sobre la mesa la importancia de gestionar los paisajes y fomentar los mosaicos agroforestales. "Debemos tomar conciencia de estos nuevos escenarios y aumentar las medidas de autoprotección", concluye el investigador del CREAF.

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