Vulneraciones lingüísticas

"¡No me pagan lo suficiente para aprender catalán!": gritado al control de seguridad del aeropuerto de Girona

Una agente desafía a un pasajero que pide las instrucciones del control en catalán

Imagen de archivo del Aeropuerto de Girona-Costa Brava.
05/06/2026
2 min

BarcelonaUn pasajero que viajaba del aeropuerto de Girona - Costa Brava hacia Bruselas el pasado miércoles fue gritado y reprobado por una agente del control de seguridad por pedir las instrucciones en catalán. Según ha explicado a el ARA y también consta en la queja presentada a Aena, después de pasar el escáner el hombre tuvo que detenerse para pasar el control de las sustancias explosivas. La agente que hacía la revisión del equipaje le preguntó "En qué idioma?", para saber cómo debía darle las indicaciones. "Catalán", dijo él. Fue entonces cuando llegaron los gritos. "¡No soy un call center que pulsas el cinco y hablo el idioma que tú quieras!", le dijo. Y gritaba en dirección a los otros compañeros de seguridad "¡No me pagan lo suficiente para aprender catalán!", y otras frases de este estilo, con una actitud a la que los otros compañeros de seguridad daban apoyo.

"Durante el escaneo, ella me miraba fijamente y esperaba que yo contestara", explica a el ARA el hombre, que no entró en la provocación. Los otros pasajeros que había en el control eran extranjeros y no reaccionaron. El hombre, que es italiano y tiene familia catalana, se indignó tanto que presentó una queja formal a Aena inmediatamente: "Como ciudadano italiano que habla catalán pero no habla tan bien español, simplemente respondí que hablo catalán", explicaba en la queja. El jefe del departamento de Servicios Aeroportuarios y Calidad le respondió que "lamenta la situación" que sufrió, le pedía disculpas y aseguraba que, una vez revisado el caso con la empresa de seguridad, si es necesario, tomarían "las medidas necesarias".

"He volado muchas veces al aeropuerto de Girona y no me había pasado nunca", afirma el hombre, que vive en Bruselas y habla italiano, inglés, catalán y castellano. Por eso la reacción lo cogió desprevenido y llegó a casa enfadado y molesto. "Sentí que tres o cuatro personas estaban en contra mía –lamenta–. Yo no pretendía provocar, simplemente hacía dos semanas que hablaba catalán, estaba en Girona y me pidió la lengua sin especificar si se refería a castellano o inglés", dice.

"No le había pasado nunca sentirse discriminado por la lengua. Ahora ya sabe lo que es ser catalán", dice con resignación su pareja, catalana.

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