Pandemia

La movilidad fuera de la comarca, prueba de fuego para la pandemia

Los expertos piden no romper las burbujas de convivencia para evitar una cuarta oleada

Santa Coloma de Gramenet"La situación epidemiológica no es buena, tenemos mil casos diarios –que son muchos para el sistema–, pero no estamos en el pico de una nueva oleada. Ahora se pueden hacer más cosas que hace unas semanas después de tres meses de sacrificios, pero siempre que sea de manera responsable", diagnostica la física e investigadora del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos (Biocom- SC) de la UPC, Clara Prats. Y dentro de este comportamiento deseado y prudente destaca la movilidad responsable únicamente con la burbuja de convivencia y, en caso de que se haga un encuentro con alguien de otro grupo, al aire libre, con mascarilla y sin hacer actividades que supongan un riesgo como las comidas y pernoctar.

El Govern prevé que 930.000 vehículos se muevan este viernes desde el área metropolitana de Barcelona aprovechando que es el primer fin de semana sin confinamiento comarcal para los grupos burbuja. También las reservas de casas rurales y las ventas de forfets se han disparado a pesar de las malas previsiones meteorológicas, y por eso las autoridades sanitarias piden a la población que sean el máximo de diligentes y prudentes.

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Extremar las precauciones no es una petición que se pueda tomar a la ligera: la situación epidemiológica catalana es inestable y la sacudida de los indicadores que se ha producido los últimos días podría precedir un aumento de los contagios. Dependerá de la población, insiste Prats, que este crecimiento sea desbocado y cause una cuarta oleada o que se trate de un aumento controlable, dentro de la normalidad de la flexibilización de las restricciones.

"Si una pequeña parte de la población genera unos cuantos casos secundarios, porque está infectada y no reduce la interacción social, sino que la aumenta este fin de semana, los próximos días crecerá la transmisión y entraremos en riesgo de sufrir una cuarta oleada", advierte el epidemiólogo y presidente de la Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona (UiTB), Joan Caylà.

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El mensaje de los expertos es claro: este fin de semana puede contribuir a desestabilizar la situación epidemiológica de Catalunya y hay que ser más cuidadosos que nunca. La subida de la curva es muy fácil y en cosa de días se puede disparar y hacer mucho daño, apunta Caylà. En cambio, la experiencia demuestra que hacerla retroceder no es tan sencillo. Un paso en falso estropea el trabajo y los hitos logrados después de muchas semanas y grandes sacrificios sociales, económicos y emocionales.

Actualmente, el Alt Pirineu y Aran es la región con la incidencia acumulada a catorce días más elevada, con 402 casos por cada 100.000 habitantes, pero también la que se espera que reciba más visitantes este fin de semana y, según las reservas turísticas, toda la Semana Santa. En la Cerdanya, por ejemplo, los hosteleros prevén superar el 50% de ocupación entre hoy y el domingo, unas cifras parecidas a las de un fin de semana de invierno antes de la pandemia.

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"La gente tiene ganas de salir, es normal, pero tenemos que ser conscientes de que no es adecuado ir con los amigos a la playa o a la montaña y que no se pueden hacer encuentros sin mascarilla", explica Caylà, que insiste en la importancia de moverse únicamente con la misma burbuja y siguiendo todas las recomendaciones. "Seguro que el 90% de la población lo hará bien, pero un 10% nos lo complica todo. Las reaperturas solo funcionan cuando todo el mundo cumple al 100% y esto no pasa".

Cambios en la curva

El descenso de la curva de contagios se ha frenado y Prats duda de si el estancamiento de los indicadores será temporal, como pasó hace tres semanas, o si se trata de la señal de un nuevo aumento. "Con el contexto de más movilidad y la Semana Santa en la esquina, hace poco probable que retomemos una bajada sostenida como la que hemos vivido hasta ahora", admite. Cuando la curva frena pueden pasar tres cosas: volver a bajar –a pesar de que es poco probable–, mantenerse en los mismos valores o subir. "Parece que tendremos un nuevo crecimiento, pero esperamos que sea suave y que lo podamos controlar rápidamente".

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La tasa de contagios o Rt, que calcula la velocidad de propagación del virus, ya supera el umbral del 1 y, por lo tanto, la pandemia ha entrado en fase de expansión. De nuevo, cada positivo infecta a otra persona –las cadenas de transmisión no se están cortando lo suficiente– y hay más infecciones, más transmisión y más riesgo de descontrol epidémico. La situación óptima requeriría que este dato oscilara entre el 0,5 y el 0,8. Además, el hecho de que los hospitales sigan muy llenos –hay 1.427 ingresados y 406 críticos– agrava todavía más el escenario de las semanas próximas: Salud alerta de que una cuarta oleada ahora llenaría las unidades de cuidados intensivos (UCI) con 800 enfermos.

El resto de indicadores siguen bastantes estables, como el riesgo de rebrote y la tasa de positividad, que sigue por debajo del 5% fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). "Cada semana que podamos ganar a la cuarta oleada tendremos menos defunciones. Con las vacunas, además, pronto veremos una reducción de la mortalidad y de los casos graves, porque hay más población frágil protegida", explica la biofísica, que destaca que en caso de darse una cuarta oleada no afectaría a las residencias. El problema, apunta Prat, es que los mayores de 80 años todavía no están del todo protegidos y podrían enfermar gravemente y morir. Y los hospitales volverán a recibir un alud de enfermos de entre 50 y 70 años, que son los que realmente ocupan las UCI. Lo que pase estos días, como siempre, marcará el futuro más inmediato del país.