Hasta 50 fuegos en un día en Cataluña: "Debemos plantearnos que no todos se podrán apagar"
El principal riesgo de los incendios de quinta generación es que no haya recursos para afrontarlos todos a la vez
BarcelonaLos Bomberos de la Generalitat hace tiempo que tienen una página web donde se pueden consultar en directo todos los incendios en los que están trabajando. Este lunes por la tarde estaban desplazados, ni más ni menos, que a cincuenta incendios simultáneos. Algunos de estabilizados después de horas muy duras –y de poco descanso de los efectivos– como el de la Bisbal d'Empordà y otros de activos y preocupantes, como el de Sentmenat o l'Anoia. El escenario de los incendios simultáneos es siempre uno de los que más angustia a los Bomberos, ya que se encuentran con la posibilidad, aunque pueda ser lejana, de que no lleguen a todos los fuegos o de que no a todos puedan destinar los recursos necesarios.
Para definir los incendios que hay en nuestra casa, los Bomberos hablan de generaciones. Últimamente se ha hablado mucho de los fuegos de sexta generación, que queman a unas velocidades inauditas, afectan mucha extensión y crean grandes pirocúmulos. Los fuegos de quinta generación, sin embargo, son aquellos que se producen de forma simultánea, tal como explica Anna Badia, catedrática de geografía humana de la UAB. Suelen ser más pequeños, pero más repartidos.
Núria Prat Guitart, responsable de conocimiento y ciencia aplicada de la fundación Pau Costa y doctora en incendios forestales, añade que la tendencia de los incendios simultáneos se ha detectado, sobre todo, en la última década y evidencia una realidad: que la gran mayoría de las masas forestales del país están "muy disponibles", que se encienden con cualquier chispa o accidente. Al extremo está la posibilidad de que "no haya capacidad para dar respuesta a todos los incendios". "Tenemos unos Bomberos muy desarrollados, pero son los que son", comenta. Ahora mismo, en esta campaña de verano hay 2.883 bomberos profesionales disponibles y 1.395 de voluntarios.
El riesgo es evidente y es que los Bomberos, en un escenario de simultaneidad, no lleguen a todo. "El bosque mediterráneo está ecológicamente preparado para quemar. Como sociedad nos tendremos que plantear que en verano hay incendios y que no todos los podremos apagar. Y tenemos que pensar en cómo nos autoprotegemos en la medida de lo posible. Quizás los Bomberos no podrán atender el incendio alrededor de tu casa o no podrán dedicarle todos los recursos necesarios", avisa Prat.
El fuego como herramienta
Las dos expertas en incendios forestales están especialmente preocupadas por esta campaña. "Ha llovido mucho en primavera y la hierba creció. Ahora, sin embargo, el sotobosque está seco", describe Badia. El cambio climático ha tenido un rol importante, pero también el abandono de los espacios rurales. "Los fuegos reflejan cómo nos organizamos y nos relacionamos con el territorio. El fuego forma parte de nuestra vida. Hace milenios que aprendimos a controlarlo. Nosotros debemos saber que forma parte de la naturaleza", expone la catedrática de la UAB, que defiende las quemas prescritas y critica que ahora mismo hay muchas trabas administrativas en Cataluña para hacerlas. "Debemos acostumbrarnos a que el fuego es una herramienta de gestión forestal", insiste. De hecho, pone sobre la mesa una paradoja: "Desde que tenemos datos, el número de incendios está bajando, la superficie también, pero somos tan eficientes en apagar los fuegos que se va acumulando combustible para los nuevos incendios. Los pequeños incendios controlan la vegetación", apunta. Es decir, antes el peligro era más bajo, porque un incendio quemaba toda una zona y ya era difícil que se volviera a encender. Ahora, la rapidez en la extinción hace que queden espacios vulnerables a las llamas.
Ante el escenario que viene, "de incendios que no podremos parar", Badia insiste en la corresponsabilidad, en no dejarlo todo en manos de los Bomberos, en ser conscientes de dónde vivimos. "Consumimos de forma local, de los agricultores de aquí, que son los que nos gestionan el territorio", reflexiona. "Como sociedad debemos ser conscientes de que debemos invertir en cuidar el paisaje", añade Prat.
Las dos expertas también insisten en la necesidad de hacer pedagogía, también para aquellas personas que viven en casas aisladas y deben ser conscientes de cómo aislarlas del fuego. Incluso a los niños en las escuelas. De hecho, la fundación Pau Costa participó en la creación de una herramienta que permite medir las vulnerabilidades de tu casa ante los incendios forestales. La reflexión no se aleja mucho de la que hace a menudo Protección Civil con mensajes como el kit de emergencia: que en tiempos de clima cambiante como los que vivimos es clave la autoprotección, que la administración no podrá llegar siempre a todas partes.
Que el escenario sea complejo no significa que no se estén buscando soluciones. Las dos expertas coinciden en que los Bomberos son uno de los cuerpos de extinción más desarrollados del mundo. Y que se está "avanzando mucho", en palabras de Prat, en iniciativas públicas y privadas que trabajan en la prevención. "Las soluciones están sobre la mesa, ahora es ver cómo las implementamos", explica. Uno de los problemas a abordar son los campos de trigo, que arden rápidamente con cualquier chispa y el fuego se extiende fácilmente por un bosque donde no hay cortafuegos. Badia habla de la necesidad de cuidar los caminos, que puedan frenar incendios y facilitar que los Bomberos pasen por ellos para atacarlos. Y hacer franjas, como campos de viñedo y campos de cultivo, el famoso paisaje de mosaico que hace décadas que se pide pero no llega.