Cae los ladrones que robaban el cobre de los molinos eólicos de Cataluña
Los Mossos detienen a tres miembros de la banda y al propietario de una planta de reciclaje que compraba el material sustraído
BarcelonaVenían a Cataluña, llegaban a un parque eólico, robaban el cobre de los molinos y huían rápidamente del país. Este era el método de un grupo criminal desmantelado por los Mossos d'Esquadra con cuatro detenciones de personas de entre 32 y 41 años que habrían cometido doce robos, ocho de los cuales en las demarcaciones de Tarragona y Lérida —los restantes fueron en el País Valenciano y en Aragón—. El jefe de la División de Investigación Criminal (DIC) del Campo de Tarragona, Marc Bayón, se ha mostrado sorprendido porque ninguno de los cuatro detenidos tenía antecedentes en el Estado y ha añadido que ha sido "muy dificultoso atacar" a esta banda proveniente del este de Europa. Tres de los cuatro detenidos ya han ingresado en prisión provisional.
Esta banda lo tenía todo planificado y organizado, hasta el punto de que uno de los detenidos —el que no ha entrado en prisión provisional, según fuentes policiales— era el responsable de un establecimiento de gestión de residuos de Sant Vicenç dels Horts, que les facilitaba la salida del material al mercado legal. El miércoles pasado, los agentes detuvieron a tres personas cerca de Martorell cuando se desplazaban con un vehículo cargado con casi 500 kilos de cobre para venderlo. Simultáneamente, los investigadores estaban inspeccionando el centro de reciclaje de Sant Vicenç dels Horts, donde su titular quedó también detenido por un delito de receptación.
"Estamos hablando de un grupo que tenía capacidades operativas para desplazarse cientos de kilómetros en una noche", ha explicado Bayón. La investigación ha durado tres meses y ha permitido relacionar a los detenidos con doce robos cometidos en la Ribera de Ebro (1), Vandellós (5), Vallbona de las Monjas (2), Castellón (3) y Zaragoza (1). En el caso de las instalaciones de Vandellós, los cinco robos se han producido en menos de un mes. La banda criminal actuaba en parques que se encuentran en zonas remotas y muy diseminadas e iban cambiando de vehículo para no ser detectados.
Entre los hechos investigados destaca la sustracción de 1.050 metros de cable de cobre en un parque eólico de la Ribera de Ebro, valorados en aproximadamente 100.000 euros. En total, la afectación económica de estos robos supera ampliamente el valor del material sustraído, ya que las empresas han tenido que asumir los gastos derivados de la reposición de los elementos sustraídos, la reparación de los daños ocasionados, la contratación de servicios de vigilancia extraordinarios y la implantación de nuevas medidas de seguridad. A todo esto hay que añadir las pérdidas derivadas de la interrupción de la producción energética. Todo el gasto económico asciende al medio millón de euros.
Por ejemplo, en una de las instalaciones afectadas la valoración económica provisional de los perjuicios llega a los 240.000 euros. De este importe, unos 90.000 euros corresponden a los trabajos de reparación y reposición de los elementos afectados, mientras que cerca de 150.000 euros derivan de la imposibilidad de producir energía durante el periodo de recuperación de la infraestructura.
La figura del receptador
Más allá de las sustracciones, Bayón ha remarcado la relevancia de localizar el punto de recepción habitual del material sustraído. Según los indicios recogidos, los integrantes del grupo se desplazaban de manera recurrente a la planta de reciclaje de Sant Vicenç dels Horts después de perpetrar los robos. El jefe de la DIC del Camp de Tarragona ha dicho que se han acreditado hasta ocho desplazamientos, algunos directos desde Castellón, a este establecimiento. "Estamos hablando de alguien que era plenamente conocedor del origen ilícito del material", ha comentado sobre el propietario del establecimiento, y ha añadido que abría fuera de horas solo para el grupo criminal. De hecho, el registro de la planta de reciclaje ha puesto al descubierto más irregularidades administrativas.
De momento, sin embargo, la empresa continúa abierta, aunque los Mossos no descartan que acabe cerrada cuando avancen en la investigación administrativa. Las plantas de reciclaje pueden comprar cobre a todo el mundo que quiera vender, pero deben recoger los datos básicos del vendedor, como su documento de identidad o la matrícula del coche. El cobre es un material muy preciado por los ladrones en los últimos meses, ya que su precio va al alza y eso hace más atractivos los robos. Unos de los grandes afectados son Renfe y Adif, por los constantes hurtos en las vías del tren, aunque, tal como se ha comprobado en este caso, las empresas privadas a menudo también son víctimas de robos. La investigación, que ha contado con la colaboración de la Guardia Civil, continúa abierta y no se descartan más detenciones.