Sucesos

Una deuda económica, tras el asesinato de una chica de 25 años en la Ribera d'Ebre

Marina ya no aparece en el recuento de feminicidios del Govern ni en el de asesinatos machistas de los Mossos

BarcelonaEl cadáver de Marina apareció hace más de 270 días en un campo junto a la carretera N-240 a su paso por Móra la Nova (Ribera d'Ebre). Tenía 25 años y era de Garcia, un pueblo de 500 habitantes de la misma comarca. Su cadáver lo encontró un campesino que pasaba por ahí a primera hora de la mañana. El cuerpo tenía evidentes signos de violencia: morados, golpes y cortes. El asesinato de Marina fue desde un primer momento considerado como el tercer feminicidio del año en Catalunya (ya se han producido otros 12). La consellera de Igualdad y Feminismos, Tània Verge, condenó desde Garcia "un feminicidio que golpea a una comunidad, a un pueblo y a todo el país". Sin embargo, la realidad es que el nombre de Marina no aparece en el recuento de asesinatos machistas del 2023 de los Mossos d'Esquadra ni en el cómputo de feminicidios del departamento de Igualdad y Feminismos. Es decir, la investigación policial ha descartado finalmente que el detenido por el crimen la matara por ser su pareja o expareja (estaría en el recuento de Mossos) o que la asesinaran por el hecho de ser una mujer (aparecería en el recuento del Govern).

El día antes de que se encontrara el cuerpo, los familiares de Marina habían denunciado su desaparición. Trabajaba en una residencia de ancianos en Móra la Nova y su turno terminaba tarde, pasadas las nueve de la noche. Ese miércoles no regresó a casa, pero su coche seguía aparcado justo delante del geriátrico. Según algunos testigos, Marina salió del trabajo con un hombre. Al cabo de unas horas del hallazgo del cadáver los Mossos ya lo detuvieron como presunto autor del crimen: era un chico de 24 años vecino de Móra la Nova que desde entonces está en prisión preventiva por el crimen. Tenía al menos dos antecedentes por agresión sexual, la última en la fiesta mayor del pueblo del año pasado. Era un perfil conflictivo que la policía tenía ya controlado. Desde el entorno de Marina decían que no sabían quién era ese chico, pero los Mossos insistían en que la víctima y su verdugo se conocían.

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Según ha podido saber el ARA, las pesquisas de los Mossos durante estos meses han confirmado que detrás del crimen habría un móvil económico. Concretamente, según fuentes policiales, la víctima debía una cantidad alta de dinero al presunto asesino y este habría sido el detonante que lo habría llevado a matarla. Esta deuda no estaría vinculada a ninguna actividad ilegal, según fuentes cercanas a la investigación.

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Se conocían

Que existiera esta deuda de por medio significa que Marina y su asesino se conocían. Aunque el entorno más cercano de la víctima no sabía quién era el chico que los Mossos detuvieron, la investigación policial pudo confirmar que habían mantenido relaciones sexuales de forma esporádica y que todavía se veían ocasionalmente. No era ninguna relación sentimental estable y nunca lo había sido. Por eso los investigadores en ningún momento los han considerado pareja o ex pareja y el asesinato no se califica de violencia machista en las estadísticas policiales. De hecho, en un primer momento su caso ya no lo cogió un juzgado de violencia contra la mujer. En el recuento de feminicidios tampoco aparece el caso y fuentes del departamento de Igualdad y Feminismos apuntan a que no lo pueden incluir porque la investigación policial no ha concluido que lo fuera, sino que más bien apunta hacia otro lado: la del móvil económico y no sentimental. El suyo sería el 15º feminicidio del año, tres más que en todo el 2022.