Uno de los menores detenidos: "Con los amigos solo hablábamos de París. Nos queríamos manifestar"
Tres menores arrestados por los disturbios en Barcelona ingresan en un centro y 54 mayores quedan en libertad
Barcelona"Con los amigos solo hablábamos de eso. De París. De los vídeos que salían en TikTok. Quería manifestarme", dice, ya en libertad. El móvil sonó a las dos de la madrugada. Eran los Mossos d'Esquadra y habían detenido al chico. A la mañana siguiente acudieron a la Ciudad de la Justicia y entraron en una sala llena de familiares que, como ellos, estaban sorprendidos, estresados, preocupados. Padres llorando. Madres negando que su hijo fuera capaz de hacer todo aquello. Se reencontraron con él. Todos los hijos eran menores y todos habían sido detenidos por los disturbios que se registraron este sábado por la noche en Barcelona. "Era un caos. Solo había dos abogados para todos los niños", comentan los familiares.
Fueron 130 detenidos, 74 de los cuales menores. La Fiscalía ya ha pedido el internamiento de seis menores. De estos, tres ya han ingresado en centros de régimen cerrado. La conversación es ante los juzgados y él no es uno de esos seis menores. Tiene 15 años y se quiere mantener en el anonimato, igual que su familia. Vive en una ciudad metropolitana y saca buenas notas. Dice que le interesan "los derechos", sobre todo los derechos de los jóvenes, que se siente interpelado por causas como la de Palestina y que con sus amigos han hablado mucho de los disturbios de París. "Quería manifestarme", insiste. Fue a Barcelona vestido normal, ni con pasamontañas ni con capucha. "No iba preparado para nada", reitera. Fue a la ciudad con dos amigos. Primero fueron a ver un acto y después pasaron por la plaza Cataluña. Grabó de cerca, y enseña los vídeos, de chicos encapuchados destrozando negocios y saqueando lo que había dentro. Cogió cuatro objetos de la calle y se los puso en la mochila, pero insiste en que no entró en ninguna tienda ni rompió ningún cristal.
En la protesta grabó todo el rato y fotografió de cerca objetos quemándose, todo sin separarse de sus amigos, hasta que alguien abrió un extintor y una nube blanca lo desorientó. Se encontró solo en una calle del Gótico y allí lo detuvieron. "Estaba en el lugar equivocado", insisten sus familiares.
Las conversaciones en los calabozos
El chico enseña fotografías de moratones en las piernas, describe que le golpearon con una porra extensible y que durmió en los calabozos, con otros once menores, estirado en el suelo, con los zapatos de almohada. Con los otros chicos hablaban de la manifestación, que ellos tampoco la habían "liado" tanto, que los que realmente habían saqueado negocios se habían escapado. El menor asegura que no todo el mundo recibió un buen trato.
En los calabozos, las horas pasaron, y por la mañana tuvo lugar el reencuentro con los padres y la vista ante los juzgados. Fuentes judiciales apuntan que la mayoría están acusados de robo con fuerza, desórdenes públicos y, en algunos casos, atentado contra la autoridad. En el caso de algunos de los menores, están internados cautelarmente porque los jueces han valorado que el entorno y la familia no podían garantizar de manera clara medidas de contención ante una posible reiteración delictiva. Sin embargo, se ha considerado que algunos todavía no eran conscientes de la gravedad de los hechos. Todos, añaden las fuentes, se han mostrado arrepentidos. La consejera de Interior, Núria Parlon, ha afirmado este lunes que también habrá que trabajar con las familias de los jóvenes detenidos porque "los padres son responsables". "Cogieron a niños inocentes", rebaten desde la familia del menor.
Protestas fantasma
Aún no era hora de cerrar y, poniéndose en el peor escenario, los tenderos han bajado la persiana o han tapado los escaparates con cartones y papeles. Hay una nueva manifestación del estilo de la del sábado convocada –con el concepto Blocus, bloqueo en francés–. "No podemos esperar a que vengan para cerrar. No queremos que se repitan las imágenes de la plaza Cataluña", comentan a media tarde los empleados de la Barça Store del centro comercial de Las Arenas de Barcelona, junto a la plaza España, esperando la confirmación "de los de arriba" para poder cerrar. "Es que muchos negocios quedaron totalmente destrozados", recuerdan. De hecho, el Ayuntamiento de Barcelona ha creado este lunes un fondo de emergencia de unos 500.000 euros para ayudar a los comerciantes afectados de la plaza Cataluña. Mientras tanto, en la plaza España, coches y coches de Mossos saturan el espacio, agentes de paisano se infiltran entre el tránsito de personas e identifican a unas cuantas.
Cómo responder
La convocatoria de este lunes también viene de cuentas anónimas de TikTok, de grupos de Telegram sin un propietario claro. Los Mossos quedaron sorprendidos de la violencia de los disturbios del sábado y ahora se ven obligados a responder a cualquier nueva convocatoria. Pero no aparece nadie. Tampoco apareció prácticamente nadie en una protesta el domingo en Gerona, en Granollers se identificaron 131 jóvenes y acabó en nada, igual que en Mataró, donde encontraron a una quincena de chicos quemando cartones. Ahora mismo, admiten los Mossos, es difícil calcular qué protestas serán fantasma y cuáles serán reales. Mientras tanto, avisan a los comercios de la zona y los hoteles cierran los accesos principales.
Y las notificaciones en Telegram van sonando. "Será una manifestación tranquila, iremos a tomar un té matcha", ironizan en un grupo con más de 1.200 miembros que está preparando una nueva oleada de movilizaciones el próximo sábado en Barcelona. "El jueves crearemos un grupo para los que realmente quieran venir", comenta uno de los administradores. El menor de 15 años que acabó detenido explica que nunca estuvo en uno de estos grupos, que todo lo vieron por las redes sociales. TikTok e Instagram, sobre todo.
Día frenético
Los funcionarios judiciales resoplaban este lunes cuando salían de la Ciudad de la Justicia. Hay una larga lista de espera. En el caso de los menores, muchos han sido dejados en libertad y pasarán a disposición del juez en tandas, ocho por día. Este lunes también han pasado a disposición muchos mayores de edad, hasta 51 detenidos. Todos han quedado en libertad con cargos, en algunos casos con medidas cautelares que van desde la prohibición de asistir a manifestaciones y reuniones reivindicativas en Barcelona hasta comparecencias periódicas en el juzgado.
Pero la cosa no acaba aquí. Los Mossos siguen revisando cámaras y cámaras de negocios para intentar identificar a más jóvenes que no terminaron detenidos. También están haciendo un mapa de los arrestados, que tienen un perfil heterogéneo y no responden a ningún patrón claro. La gran pregunta que se están haciendo los Mossos, sin embargo, no deja de ser quién hay detrás de todo esto. Consideran que una iniciativa fantasma, que ha aparecido de la nada y que ha calado en institutos del área metropolitana debe contar con alguien organizado o experto detrás, y más teniendo en cuenta que la estética y las cuentas se repiten en otros países europeos. Ahora bien, todavía no hay una hipótesis principal, afirman fuentes policiales. Este lunes Parlon ha anunciado que Interior instará judicialmente el cierre de los grupos de mensajería móvil que se utilizaron para convocar a los jóvenes. Los grupos viejos se cierran, pero cada día aparecen nuevos.