Una tecnología catalana que quiere regenerar la vida marina en los puertos
95 placas distribuidas en nueve puertos catalanes consiguen generar 1,540 toneladas de biomasa
Barcelona¿Y si te dijeran que los puertos catalanes pueden convertirse en puntos de regeneración de la vida marina? Las Life Boosting Units (LBU), unas placas biomiméticas que se instalan en paredes de puertos y otras infraestructuras de construcción humana en el mar, demuestran que puede ser una realidad.
A diferencia de las superficies lisas y verticales de hormigón habituales (como los muelles o los arrecifes artificiales), las LBU incorporan una estructura rugosa y llena de relieves y cavidades que devienen puntos de colonización de vida marina, de manera que convierten espacios artificiales e inhóspitos, como puertos, cableado submarino y plantas de petróleo, en comunidades ricas y complejas.
“Lo más bonito de este proyecto es ver que, en pocos meses, lugares sin vida se convierten en oasis”, explica Ignasi Ferrer, CEO y cofundador de Ocean Ecostructures, la empresa fundada por tres amigos amantes del mar que han ideado este proyecto. De momento, en Cataluña hay 95 LBU instaladas en nueve puertos catalanes: el Club de Vela Blanes, el Port Fòrum, el Club Nàutic l’Escala, el Club Nàutic Estartit, el Marina Palamós, el Port Masnou, el Pendennis Vilanova, el Club Nàutic Port d’Aro y el Port de Sitges-Aiguadolç.
Para medir este impacto, las instalaciones incorporan un sistema de monitorización. Según los datos recogidos en los nueve puertos catalanes por la empresa, hay una diferencia significativa tanto en la biomasa como en la capacidad de fijación de CO₂. En total, las zonas con LBU han generado 1,542 toneladas de biomasa, frente a las 0,749 toneladas registradas en las paredes de control, y han fijado 0,656 toneladas de CO₂.
Una oportunidad para la pesca local
Además, con esta intervención se ha detectado un 80% más de peces en las paredes de los puertos con LBU instaladas, un 40% de los cuales son especies de interés para pescadores. “Los puertos catalanes podrían convertirse en fuentes de pesca tradicional”, plantea Ferrer.
También se ha observado un aumento notable de la presencia de especies indicadoras de la calidad del agua, como el mero o los nudibranquios, un grupo de pequeños moluscos. En el caso del mero, por ejemplo, se han localizado 32 en cuatro puertos de Catalunya, a pesar de ser una especie que no se encuentra en zonas portuarias habitualmente. “Encontrarlos en estas estructuras indica que a su alrededor se está desarrollando una red lo suficientemente rica para sostenerlos”, añade Ferrer.
Además, en las LBU, los animales marinos no han encontrado solo dónde vivir y refugiarse, sino también dónde reproducirse: se han encontrado más de una treintena de puestas de huevo, cinco de las cuales de sepia.
10.000 infraestructuras en 10 años
Aunque hasta ahora nueve puertos catalanes cuentan con este sistema, el proyecto catalán ya ha sido instalado en todo el planeta desde 2021. A estas alturas, hay LBU instaladas en puertos de Dinamarca, en Estados Unidos y en la Princess Elisabeth Island de Bélgica, la primera isla energética artificial del mundo.
Además, el proyecto no se limita a puertos, ya que también se han instalado LBU en plataformas de petróleo y cableado submarino, dos lugares donde también es complicado encontrar vida submarina. El año que viene Ferrer explica que llevarán el proyecto a Arabia Saudí. Y el equipo no se detendrá aquí: el sueño de estos tres socios es renaturalizar 10.000 infraestructuras en los próximos 10 años. “El mar es generoso con creces cuando le damos una oportunidad”, afirma Ferrer.