ES-Alert o no es 'alert'?

El martes pasado por la tarde, en el Baix Penedès, como en otras comarcas, recibimos dos avisos ES-Alert advirtiendo que el miércoles se esperaban lluvias torrenciales. Pero el aviso no venía solo: también llegaba con restricciones. Se suspendió la actividad educativa y universitaria, las actividades deportivas al aire libre y algunos servicios, se recomendaba evitar desplazamientos y aplicar el teletrabajo siempre que fuera posible.

Ante este escenario casi apocalíptico, muchos cancelamos visitas, aplazamos compromisos y modificamos agendas. Y al final, al menos en el Baix Penedès, prácticamente nada. Llovió, sí, pero nada que no hubiéramos visto otras veces.

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La contradicción es clara: mucha alerta esta vez, pero los días 22 y 24 de agosto, cuando las tormentas fueron fuertes e incluso murieron dos personas, el ES-Alert no se activó.

¿Es necesario paralizar parte de un territorio ante la posibilidad de que llueva mucho? ¿Prudencia, miedo o curarse en salud? Es evidente que la dana de Valencia marcó un antes y un después, pero si se abusa de las alertas corremos el riesgo de que la ciudadanía deje de tomárselas en serio. Prevenir es necesario, pero también hay que calibrar bien cada aviso para que una alerta no pierda su fuerza.

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Al final, quizás tendremos que volver a mirar al cielo. Este, al menos, siempre acaba dándonos la respuesta.