Las primeras etiquetas de vino del Priorat

No queda tan lejos cuando era muy común considerar los vinos del Priorat como de bajo nivel, que únicamente servían para dar grado y cuerpo a otros vinos o, en el mejor de los casos, para el consumo a granel. Una idea históricamente extendida fuera de nuestras comarcas, aunque aquí no faltaba quien lo defendía como vino de batalla. Pero, realmente, la buena fama de los vinos del Priorat no es nada relativamente reciente. De hecho, las posibilidades de venta al por menor, así como la exportación de esta denominación genérica, ya formaron parte de las inquietudes empresariales de un buen puñado de emprendedores a finales del siglo XIX y principios del XX. Registrar oficialmente la denominación de cara sobre todo al mercado al por menor será la obsesión de algunos productores y comercializadores de la época.

Estos pioneros se encontraron con un panorama desolador. En 1893 había en el Priorat 17.000 hectáreas de viña, pero con la llegada de la filoxera casi no se salvó ni una. A pesar de este declive y de la muy lenta recuperación de la viña en la comarca después del revés de la plaga devastadora, no faltaron en la época empresarios con una visión comercial decidida.

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A Ròmul Bosch i Alsina (1846-1923), el famoso médico, político, naviero y hombre de negocios, debemos atribuirle el primer registro oficial del nombre Priorato en una etiqueta de vino. En 1894, Bosch i Alsina solicita la marca "Vino tinto garantido del PRIORATO RBA", dirigida al mercado minorista. La propiedad industrial de esta marca le será concedida en 1895. Curiosamente, la etiqueta lleva dos estrellas de David, que flanquean el nombre.

Carlos Huyssen, residente en Reus, figura como el segundo empresario que registra el nombre de Priorato en una etiqueta de vino. Lo hará en 1902 con la marca "Saint-Raphaël. Vino auténtico del Priorato", que dedicará a la exportación. En 1903 el empresario Magí Pladellorens (Sant Martí de Provençals) se suma como tercero en la lista con una etiqueta en la que se menciona el nombre de Priorato. Como curiosidad, por su parte, Miquel Serra, de Lleida, registrará también en 1903 una de las más inverosímiles marcas de licores que podamos encontrar, "Anís Infernal", con un subtítulo bien destacado: "Fabricado con los peores vinos del Priorato". Textual.

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La primera versión en catalán de la marca Priorat se registró en 1917. Aquel año, Bonaventura Font Castany obtiene la "Primera marca de vinos en el Priorat", acompañada de un diseño con uvas y hojas de parra, así como una jarra de vino. La segunda inscripción en catalán en la Oficina de la Propiedad Industrial no apareció hasta 1930, cuando los industriales Jaume Miralles Pallejá y Serapio García Sentis registran la marca "Bodegas Gran Priorat", con bodega en la calle Córcega, 267, de Barcelona. Todas estas marcas convivían con una multitud de otras que hacían uso del sello Priorat, pero que no habían pasado por el trámite de su regulación oficial; la mayoría circulaban sin ningún tipo de registro. De hecho, muchas de las compañías productoras de estas marcas ni siquiera figuraban oficialmente inscritas.

Me parece ilustrativo comentar que, como argumento que refuerza la buena fama que ya tenía el vino del Priorat antes de la Guerra Civil, en 1931 diversas entidades y ayuntamientos de la comarca (Bellmunt, Gratallops, la Morera de Montsant, Poboleda, Porrera, Torroja del Priorat y la Vilella Alta) piden que se reconozca la marca colectiva Priorat, "que sirva de garantía a los vinos de esta región […] y la creación de un Consejo Regulador, a imitación de lo establecido para la marca Rioja, […] con la denominación Priorato Scala Dei". Y es que en la época era muy evidente el abuso de algunos importadores extranjeros, que utilizaban las marcas de origen Tarragona, Málaga, Rioja y Priorat sin ningún control de origen. Marcas, como vemos, que ya gozaban de prestigio internacional. La declaración de la denominación de origen vitivinícola Priorat llegó en 1954.

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La plena y reconocida fama de los vinos prioratinos no la veríamos hasta inicios del siglo XXI. Los primeros pasos se dieron, sin embargo, a principios de la década de los noventa del siglo XX, en que se podían contar, como mucho, una decena de bodegas bajo la DO Priorat. A principios del siglo XXI, ya tenemos una cincuentena registrada.