La cabecera de la manifestación. PERE TORDERA
20/05/2026
1 min

Cada vez hay menos personas dispuestas a dedicarse a la enseñanza. Y, sinceramente, cuesta sorprenderse. Ser docente hoy es mucho más que entrar en un aula e impartir conocimientos. Es gestionar conflictos, soportar presiones constantes y trabajar en un sistema que a menudo parece darles la espalda.Hace tiempo que la escuela vive una transformación profunda. El profesorado ya no solo educa: también asume problemáticas sociales y emocionales que antes quedaban fuera de las aulas. Todo esto, mientras tienen que convivir con burocracia, falta de recursos y una sensación creciente de desgaste.Lo más preocupante, sin embargo, es la pérdida progresiva de respeto hacia esta profesión. Todavía hay quien repite el discurso fácil de que “trabajan poco” o que \u201ttienen muchas vacaciones”, ignorando las horas invisibles de preparación, reuniones y correcciones. Mientras tanto, sus reivindicaciones continúan siendo las mismas: mejores condiciones laborales, salarios dignos y una apuesta real por la educación pública.Y ahora, ante el aumento de conflictos en los centros, aparecen propuestas como incorporar Mossos d’Esquadra de paisano en las escuelas. Quizás lo que necesita la educación no es más vigilancia, sino más apoyo, recursos y escucha. Porque cuando los maestros y profesores se cansan de luchar solos, quien acaba perdiendo es toda la sociedad.

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