"Uaaauuu..." y se hizo de noche

Cerca de 4.000 personas disfrutan del histórico eclipse desde Prades

12/08/2026 - 21:59 h.

Prades¡Uau!”. Casi al unísono. Nunca se había vivido en Prades un orgasmo galáctico de esta magnitud. Unas 4.000 personas miraron el cielo con las gafas superhomologadas hasta que la Luna tapó el Sol completamente. ¡Uaaauuu!”. Y muchos gritos. Algún llanto. Muchos aplausos y mucha emoción. En Prades, donde hay uno de los mejores cielos de Cataluña, el eclipse se pudo ver perfectamente, tanto desde las explanadas habilitadas por el Ayuntamiento como desde las que preparó el Parc Astronòmic Muntanyes de Prades. Gente venida de toda Cataluña, del resto de España, de Japón, de los Estados Unidos, y muchísimos franceses.

Horas antes del eclipse, la explanada habilitada por el Ayuntamiento con capacidad para 6.000 personas se había ido llenando. El primero en coger sitio fue Iván Sánchez, un joven influencer astronómico de Toledo que se empezó a preparar a las siete de la mañana. “Esperemos que las nubes se porten bien”, decía nervioso. No fue hasta pasadas las seis de la tarde que la explanada se empezó a llenar.

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El público no podía ser más variado: desde auténticos pixapins profesionales, armados con neveras, sillas, mesas y niños chillones, hasta profesionales de los astros y la fotografía. Uno de ellos, Alberto Ortiz, ingeniero astrofísico vecino de Rubí, no paraba de mirar el reloj. “Faltan diez minutos”, iba diciendo. “Ahora empiezo a grabar. Espero un poco más”, decía mientras se movía nervioso, intentando no gastar mucha batería. De repente gritó: “¡Que ya ha empezado, que ya ha empezado!” Y poco a poco todo el mundo se calzó las gafas para comprobarlo. Primeros aplausos. “Pero si no se ve la Luna”, decía un despistado, y Alberto decía en voz baja: “Pero ¿cómo quieren ver la Luna si está delante del Sol?”

Mientras había estado preparando la cámara con el trípode y el telescopio, Alberto no había parado de responder preguntas: “¿Es un SV555?” o “¿Crees en la vida extraterrestre?” Lo respondía todo. Unos metros más adelante, Ramón y Rosa María alucinaban con tanta gente. “Yo soy nacido en Prades y no me podía ni imaginar que vendría tanta gente”, decía él. La Luna seguía comiéndose el Sol y, de repente, se volvían a oír aplausos.

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Para poner orden a un público tan diverso estaba José Antonio, posiblemente una de las personas con más bondad de Prades, que repartió decenas y decenas de banquetas para los visitantes que no sabían dónde sentarse. “Al final cobraré”, decía bromeando.

"Días de oro"

Para Aleix Roig, director del Parque Astronómico Montañas de Prades, también fue una experiencia increíble, pero no solo por los 48 segundos durante los cuales el Sol se escondió detrás de la Luna, sino también por el trabajazo que ha supuesto organizar cuatro días de festival. Después de más de un año y medio trabajando estrechamente con el Ayuntamiento de Prades, la valoración que hace es muy positiva. "Son unos días de oro", dice Roig. La divulgación científica es un trabajo complicado, pero este eclipse ha dado alas al interés por la astronomía.

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La luz se iba apagando, la temperatura bajaba, y los aplausos seguían. A las 20:29 horas se hizo de noche. La belleza del espectáculo difuminaba la variedad de perfiles, como si en realidad no fuéramos tan diferentes, como si fuéramos todos un poco iguales, igual de pequeños.