Patrimoni

La única obra modernista del país que se mantiene tal y como se estrenó

La Casa Navàs esconde en su interior el más fantasioso y espléndido modernismo catalán

J.S.
18/02/2026

La Casa Navàs es, por su singularidad, uno de los mejores ejemplos del Modernismo a nivel europeo. Construida entre 1901 y 1908 por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner y el decorador Gaspar Homar, es la única obra modernista del país que ha llegado hasta nuestros días tal y como se estrenó.

El edificio lo encargó Joaquim Navàs, un rico comerciante de tejidos, en una época en la que Reus estaba en plena efervescencia. Navàs y su esposa, Pepa Blasco, pidieron a Domènech i Montaner la construcción de una casa tienda en una de las esquinas de la plaza del Mercadal. El pedido tenía un presupuesto casi sin límites, de ahí que se convirtiera en una de las obras más lujosas del arquitecto barcelonés.

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Como segunda capital catalana, Reus fue una de las ciudades más bombardeadas durante la Guerra Civil Española y la Casa Navàs también sufrió sus efectos. Debido a una de las bombas, en 1938 perdió la torre, gran parte del tejado y algunas de las dependencias del segundo piso quedaron destruidas. Tras la guerra, buena parte de las estancias fueron restauradas por los propios propietarios; pero por cuestiones presupuestarias tuvieron que prescindir de algunos elementos ornamentales de la fachada como el frontispicio o el torreón. La nueva propiedad de la Casa Navàs reconstruyó el frontispicio en el 2020 y actualmente se trabaja en la reconstrucción del torreón, proyecto que será una realidad en el 2025.

La casa esconde el interior más completo, fantasioso y espléndido del modernismo catalán. Entrar en la casa es como adentrarse en un gran jardín artificial lleno de florituras en el que destacan las vidrieras de más de doscientos metros cuadrados de superficie entre claraboyas, tabiques, puertas y ventanas. También se conservan intactos casi todos los elementos decorativos, como el mobiliario, las tapicerías bordadas, cerámicas, pinturas, tejidos de seda, luces, estores… Para realizar todos estos trabajos, Domènech y Montaner se rodea de los mejores artesanos de la época, como Gaspar Homar, Lluís Bru, Antoni Rigalt Bausís o Hipólito Montseny.