Verònica Cantó Doménech: "Tenemos siete años para evitar que el valenciano entre en una situación de emergencia"
Presidenta de la Academia Valenciana de la Lengua
ValenciaLicenciada en filosofía y letras (sección filología catalana) en la Universitat d’Alacant, Verònica Cantó Doménech (Cocentaina, 1964) es la presidenta de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) desde el 2022. Conversamos con ella en un momento delicado para la institución y para el valenciano a causa de la política que el Partido Popular y Vox han comenzado a aplicar desde la llegada a la Generalitat hace poco más de medio año.
Los datos apuntan que el valenciano se acerca a la emergencia lingüística. ¿Se está a tiempo de evitarla?
— Los últimos datos, que son del 2021, nos dicen que en 2015 lo entendía el 72,4% de la población y que ha subido [al 75,8%]. Lo hablaba un 50,9% y ahora un 50,6%. Los que lo leen y lo escriben también han aumentado considerablemente [del 52,9% al 57,2% y del 34,8% al 40,8%]. Esto significa que ahora se conoce más que nunca. El problema continúa siendo el uso. En el año 1995, hablaba valenciano el 62% y ahora el 50,6%. En casa, hemos pasado de un 55% el año 1985 a un 50,5% el año 1992, y a un 23,1% el 2021. Hay una interrupción de la transmisión familiar e intergeneracional. ¿Hay varita mágica? No, lo que se tiene que hacer es, sobre todo, usarlo. Es aquí donde tenemos la gran batalla.
¿Cómo definiría la emergencia lingüística y qué margen hay para evitarla?
— Se está produciendo un retroceso del valenciano y esta emergencia llegaría en el momento en que hubiera un punto sin retorno. Para recuperar la transmisión familiar son importantísimos los segmentos de la población más jóvenes y la acogida de recién llegados. Creo que tenemos un margen muy corto. Yo situaría un período de 5 a 7 años.
Habla de un período corto y de los jóvenes, pero a partir del curso que viene el valenciano dejará de ser lengua vehicular en todo el territorio, y donde se mantenga lo será en menor grado.
— La única concreción es la eliminación de la obligatoriedad del mínimo del 25% en las zonas castellanoparlantes. Pero no tengo constancia de lo que se quiere hacer [desde el gobierno del PP y Vox].
El nuevo modelo debería eliminar la exención de las zonas castellanohablantes y hacer la lengua vehicular en todo el territorio?
— En la realidad actual, la exención ya resulta totalmente anacrónica. En cuanto a la vehicularidad, no renunciaré nunca a que el valenciano pueda ser vehicular en todo el territorio.
¿A qué se debe el rechazo al valenciano que hay en ciertas partes del territorio, especialmente al sur?
— Ha sido fomentado por determinadas posiciones ideológicas e intereses.
¿Quién lo ha fomentado?
— A mí no me corresponde valorar quién lo ha fomentado y por qué.
En un contexto en que la Generalitat adopta medidas que debilitan la lengua, aesta prudencia institucional es la mejor fórmula?
— La AVL habla a través de sus obras y si el diálogo y el consenso presidieron su creación, es el diálogo y el consenso lo que continúa presidiendo su actuación. Y no creo que reavivar el conflicto de la lengua sea bueno, porque en una situación de conflicto nunca gana el valenciano, gana el castellano, que es la lengua más fuerte. La AVL no ha hecho nunca dejación de sus funciones y las cosas las ha dicho muy claras siempre. Lo ha dicho en el diccionario, en los dictámenes, en los informes... La AVL debe preocuparse por la lengua. La AVL se creó para sustraer la lengua del debate partidista, y en eso estamos.
Hace unos meses se abordó el debate sobre la doble denominación catalán-valenciano. A diferencia de las Islas Baleares, ¿la denominación única de catalán es una opción que hay que descartar?
— Nuestro Estatuto de Autonomía llama a la lengua valenciano, por tanto, no hay lugar a discusión. Ahora bien, en el año 2005 se aprobó el Dictamen sobre los Principios y Criterios para la Defensa de la Denominación y Entidad del Valenciano. Y hace diez años se aprobó el Diccionario Normativo Valenciano. En el dictamen, se dice que hay dos denominaciones igualmente legales para designar esta lengua: el valenciano, que es la de nuestro Estatuto, y el catalán, que es la del Estatuto de Cataluña y el de las Islas Baleares. Y lo que dice el documento es que cuando traspasamos las fronteras administrativas, que no lingüísticas, los gobiernos autonómicos y el Estado han de armonizar esa dualidad onomástica para que no se dé una imagen de una lengua fragmentada. En las definiciones de valenciano y catalán [del diccionario], la AVL ha sido muy clara. La lengua es la misma y hay dos denominaciones: valenciano y catalán.
¿Por qué en las Islas Baleares el nombre de la lengua no genera conflicto y sí en el País Valenciano?
— Porque somos fruto de una historia y la Transición no fue la misma.
¿Por qué muchos valencianos niegan la unidad de la lengua?
— No tengo esa percepción. Uno de los problemas ha sido crear una identidad de donde no hacía falta, porque la lengua la podemos sentir tengamos la ideología que tengamos. Pero si tú lo que haces es mezclar conflicto lingüístico, conflicto identitario..., entonces, creas una amalgama de conflictos que un no especialista no tiene por qué discernir.
El presidente de la Generalitat dijo que era necesario "recuperar el espíritu fundacional de la AVL" y "revalencianizar" sus criterios lingüísticos. ¿Qué le responde?
— Cuando se puso en cuestión la AVL [por el conseller de Educación], el president Mazón cortó la polémica diciendo que todo el Consell reconocía la autoridad lingüística de la AVL. Cuando el presidente hablaba de revalencianizar, yo también me apunto, pero en el sentido como define la palabra nuestro diccionario, que dice que es reintroducir el valenciano allí donde ha dejado de usarse.
Se sienten deslegitimados porque la Generalitat otorgue ayudas a instituciones como la RACV y Lo Rat Penat, que niegan la autoridad de la AVL y la unidad del catalán?
— El gobierno valenciano puede dar subvenciones nominativas [para el funcionamiento] a quien considere oportuno, ahora, la autoridad lingüística es de la AVL, y la ley de creación de la AVL dice que no pueden dar subvenciones para crear una normativa lingüística. También hay que tener en cuenta que son dos entidades centenarias que tienen un archivo muy valioso, y si esas subvenciones son para poner a disposición del público en general ese patrimonio, no hay nada que decir.
Vox quiere que estas dos entidades puedan expedir títulos oficiales de valenciano.
— Para mí es impensable, porque no puede haber dos normativas. Una cosa es la intencionalidad y otra las que se pueden hacer según la ley. No pasará.
Hasta tres ayuntamientos han vetado revistas en valenciano aduciendo que "promueven los Países Catalanes". ¿Cómo lo valora?
— Cualquier tipo de censura me parece lamentable y la censura cultural y lingüística, además, me retrotrae a una época en blanco y negro y me produce mucha tristeza. Vivimos en una sociedad plural y diversa, donde términos como censura no tienen cabida, y además chocan frontalmente con otros términos como democracia, libertad y tolerancia.