El análisis de Antoni Bassas

Una foto oscura de Cataluña

La idea de que "es catalán todo aquel que vive y trabaja en Cataluña (y lo quiere ser)" ha saltado por los aires. Una buena parte del votante del catalanismo duda de la fuerza que ahora pueda tener aquella potente máquina de "hacer catalanes" que eran la calle, la escuela, la economía, la televisión y la diferencia de renta con España, que sin tener estado propio dio resultados extraordinarios.

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04/05/2026
2 min

La encuesta que hemos publicado en el ARA este fin de semana se ha atrevido a poner números a la realidad política, lo cual, por más base científica que tenga el trabajo, siempre acaba provocando una discusión inacabable. Sobre todo cuando todavía faltan más de dos años para las elecciones al Parlament, si es que el gobierno Illa consigue completar la legislatura, porque la situación política, económica y social no hace más que enredarse.Esta es la primera constatación: el malestar creciente no se dirigiría contra el PSC, ni contra Esquerra ni Comuns, que le dan apoyo, sino que tomaría la forma de un histórico desplazamiento de buena parte del electorado del país hacia la extrema derecha, curiosamente no lo bastante grande para forzar un cambio de gobierno pero sí suficiente para enviar a Junts de la segunda a la quinta posición.El crecimiento de Alianza Catalana y de Vox es más que probable (ya veremos si en estas proporciones), y constatable por poco que se pise la calle. El voto de protesta contra todo, sobre todo con el extraordinario aumento de la inmigración que ha experimentado Cataluña, adoptaría la forma de extrema derecha, exactamente igual como pasa en todas las democracias. Pero el caso de Cataluña, con sistema político propio y gran influencia del sistema político español, presentaría algunos elementos a considerar.La idea de que “hel catalán es todo aquel que vive y trabaja en Cataluña (y quiere serlo)” ha saltado por los aires. Una buena parte del votante del catalanismo duda de la fuerza que ahora pueda tener aquella potente máquina de “hacer catalanes” que eran la calle, la escuela, la economía, la televisión y la diferencia de renta con España, que sin tener Estado propio dio resultados extraordinarios.  Duda porque países con Estado propio como Francia y el Reino Unido tienen muchos problemas, y porque la mezcla de alud inmigratoria, burbuja cultural digital, diferencia religiosa y minorización del catalán en la escuela e inferioridad legal de la lengua parece una tormenta perfecta para la identidad catalana. Y por más agresivas que sean las expresiones de Alianza Catalana con los musulmanes, se impone un sentimiento de urgencia. En el caso de Vox los factores de crecimiento serían la reacción españolista a la inmigración, al independentismo y al gobierno de Pedro Sánchez, que se les está haciendo muy largo. Problemas económicos para muchas familias, incertidumbre para los jóvenes, mercado inmobiliario inaccesible, perspectivas sombrías en el mercado laboral, inteligencia artificial… El voto de castigo, a la contra, está servido.Que Orriols y Rufián sean los políticos más bien valorados tampoco es tan extraño. Para ser valorado primero hay que ser conocido, y la estrella de Rufián no ha parado de crecer, sobre todo en España, y desde este circuito español crece en Cataluña. Y Orriols, realmente menos conocida, es en boca de todos. Con todo, valoración personal y voto no siempre van juntos. La historia está llena de políticos muy bien valorados pero mucho menos votados.Buenos días.

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