El pulso Junqueras-Rufián llega al capítulo final
Esquerra de sobra sabe que su candidato más popular es Rufián, pero también sabe que, en estas elecciones, un elector de izquierdas que quiera hacer voto útil antes se decantará por el PSC que por ERC
A Esquerra le está pasando con Gabriel Rufián lo que tarde o temprano le tenía que pasar. Ya hace años que los discursos del jefe de filas de Esquerra en Madrid suenan más a Podemos o a Sumar que a Esquerra. Ignora a menudo la posibilidad de intervenir en catalán. Ha acabado autodesignándose como la conciencia crítica de la izquierda española. Su nivel de popularidad en España entre votantes de este segmento es enorme, Rufián sabe polarizar y, haciendo buena su frase de “Menos bibliotecas y más TikTok”, su capacidad de obtener audiencias en las redes es grande. Se ha declarado dispuesto a encabezar una lista plurinacional de todos los partidos que hay a la izquierda del PSOE. Y su partido le ha dicho que no. En el momento de escribir este análisis, Rufián todavía no se ha decidido a ser el cabeza de lista de Esquerra con las condiciones que quiere el partido.
La dirección de Esquerra ya le ha dejado claro que nada de entrar en el Frente Amplio, ni de ser el partido del Frente en Cataluña, y menos ahora que Ada Colau puede ser la candidata a la presidencia del gobierno español, la misma que aceptó los votos de Manuel Valls para impedir que el candidato de Esquerra, Ernest Maragall, fuera el alcalde de Barcelona. Esquerra le ha repetido a Rufián que el partido no quiere estar a la izquierda del PSOE sino que quiere ser la izquierda nacional en Cataluña, el partido que sustituya al PSC, no que lo complemente.
Naturalmente, el partido sabe de sobra que su candidato más popular es Rufián, pero en estas elecciones eso no es garantía segura de votos. Esquerra ha comprobado en sus trabajos de campo que los electores de izquierdas que quieren impedir la formación de un gobierno del PP y Vox tienen tendencia al voto útil, que es el PSC y no Esquerra, porque el PSC es voto directo a Sánchez. Y resulta que detener al PP y Vox es, precisamente, el discurso casi único que hace Rufián. De Cataluña casi no habla. Su eje es izquierda/derecha. Ayer por la tarde, a las seis y cuarto, tuiteó que quiere representar a Esquerra con un mínimo de condiciones y “acompañado de otras fuerzas de izquierdas y antifascistas, porque esto solo no se gana”.
Y después, claro, está la cuestión de los nombres en las listas, donde Rufián querría acompañantes con quienes se sintiera cómodo, porque esta legislatura el ambiente dentro del grupo no ha sido precisamente cordial. Sin Rufián, Esquerra pierde, y sin Esquerra, Rufián entraría en una dimensión desconocida, porque tendría que unir un espacio que siempre se rompe y cargado de personalismos, como es el de la izquierda y extrema izquierda española. Esquerra lo quiere cerrar antes de este domingo a las seis de la tarde. Por si acaso, ya ha sonado algún nombre de posible cabeza de lista. Es un pulso indisimulable con Junqueras, en el que ambos han guardado las formas. Pronto saldremos de dudas.
Buenos días.