Un 26% de los químicos que hay en los plásticos son peligrosos para la salud, y de otro 66% no lo sabemos
Los científicos reclaman que el Tratado Global de los Plásticos incluya la obligación de informar de los aditivos químicos en estos productos
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Barcelona"No estoy a favor del reciclaje, porque hay muchas sustancias químicas en los plásticos y muchas que todavía no sabemos que están ahí ni cómo actúan". Así de contundente se ha expresado este lunes en Barcelona la científica Laura Monclús, del Norwegian Geotechnical Institute (NGI). Esta experta en toxicología ha venido a decir que elevar el porcentaje de plástico reciclado no resolverá la crisis de los plásticos, sino que lo que hace falta es replantearse "la esencialidad" de los productos plásticos: "Si hay algún producto que es esencial que esté hecho con plástico, que los hay, habrá que asegurar que sean totalmente seguros (para la salud), pero la mayoría de los plásticos que consumimos no son esenciales", ha advertido Monclús, durante una jornada sobre el Tratado Global de los Plásticos organizada por la Agencia de Residuos de Cataluña.
"Queda mucho trabajo por hacer antes de poder hacer un reciclaje seguro del plástico: el bisfenol A, por ejemplo (que se ha constatado que es un disruptor endocrino), está presente en todas las latas de comida", añadía. Monclús forma parte de la Scientific Coalition, un grupo de científicos que asesora a los gobiernos de la ONU en la elaboración de este tratado internacional que intenta poner fin a la contaminación global por los plásticos. La negociación, sin embargo, hace meses que está bloqueada por los países productores de petróleo (y, por lo tanto, de plásticos), que se niegan a incluir medidas para limitar su producción y quieren que el texto se centre en la gestión de los residuos.
En el marco de su trabajo para aportar base científica al tratado, Laura Monclús ha coliderado el estudio científico más exhaustivo que se ha hecho hasta ahora sobre las sustancias químicas asociadas a los plásticos, que se publicó en la revista Nature en 2025. Según aquel estudio, los productos plásticos contienen hasta 16.000 sustancias químicas asociadas y, de estas, ya se sabe que al menos un 26% son nocivas para la salud. El problema es que hay otro 66% del cual no se tiene suficiente información para calcular su peligrosidad y que, por lo tanto, "podrían ser también nocivas, pero simplemente no se sabe", alerta la científica. Todas estas sustancias se encuentran en todos los polímeros, desde el PET u otros tipos de polietileno hasta el PP (polipropileno) o el PVC (policloruro): no hay ningún tipo de plástico que se libre de ellas.
Los científicos piden más transparencia a la industria
Monclús ha insistido en alertar de la gran falta de información científica sobre estos productos y ha pedido que el tratado aporte también "más transparencia por parte de la industria". La Scientific Coalition, de hecho, reclama que el tratado incluya la obligación de informar sobre todas las sustancias químicas presentes en los plásticos y su grado de peligrosidad para la salud humana. También piden una regulación de estas sustancias y una simplificación de los plásticos para hacerlos más seguros y sostenibles, ya que hoy en día "son materiales terriblemente complejos".
Durante las jornadas, se puso de relieve también el punto muerto en el que se encuentran actualmente las negociaciones de este tratado. Entre muchos desacuerdos grandes y pequeños, hay una división de base. Por un lado, está la llamada Coalición de la Alta Ambición, un grupo de países liderado por la Unión Europea, Canadá, Australia, Japón y los estados del Pacífico, que reclaman un tratado vinculante y ambicioso que imponga medidas en toda la cadena de producción de los plásticos y que incluya incluso límites a la fabricación de nuevos plásticos, además de la obligación de informar de todas las sustancias químicas que contienen. En el otro extremo está el conocido como Like-minded group (que se traduciría como el grupo afín o con intereses comunes), en el cual destacan los Estados Unidos, Rusia, China, Arabia Saudita, Qatar o la India. Unos países que, a pesar de ser a menudo rivales políticos, se alían en este foro por un interés común: el petróleo.
"China empieza a cambiar de posición, porque se ha dado cuenta de los beneficios económicos que puede representar esto", explicaba la abogada Hélionor de Anzizu, del Center for International Environmental Law (CIEL), que participa de observadora en estas negociaciones. Pekín, dice, ha mostrado interés por desarrollar algunas de las "tecnologías que extraen el plástico de los océanos" y podría ver una oportunidad de negocio. Buena parte de este plástico vertido al mar proviene d'un tráfico internacional de desechos plásticos que ya llevó al gobierno de Pekín, en el año 2018, a prohibir la importación de residuos plásticos al país, saturado por las toneladas de basura inservible que le llegaba. A la vez, Xi Jinping podría estar valorando la oportunidad de posicionarse en el mercado de las tecnologías alternativas al plástico como lo ha hecho en el mercado de las energías renovables, donde está al frente del mundo, apunta la experta.
Sin embargo, De Anzizu admite que es poco probable que el tratado se desbloquee pronto. A pesar de los pasos positivos de China, Estados Unidos, que ya no era especialmente ambicioso en época de Joe Biden, "ha adoptado una posición muy dura desde el inicio del mandato de Donald Trump" y llegó a amenazar con aranceles a algunos países por su posición en esta negociación de los plásticos, explica.
Esta misma semana delegaciones gubernamentales están reunidas en Tailandia para avanzar en las conversaciones y poder llevar un nuevo borrador de texto a la negociación formal del próximo mes de marzo, pero De Anzizu no cree que el Tratado esté lo suficientemente maduro para entonces, sobre todo teniendo en cuenta que hay que aprobarlo por consenso (sin oposición de nadie) y esto es realmente complicado en el contexto geopolítico actual.
La única buena noticia es que "desde el inicio de las negociaciones, ha habido un boom de regulación nacional" respecto al consumo de plásticos, según apunta De Anzizu. Lo que no está consiguiendo hacer la ONU, lo tendrán que hacer los gobiernos estatales y también los locales y regionales, que a menudo son los que implementan las regulaciones al plástico y los que gestionan los residuos. Precisamente, Cataluña participa en una coalición de gobiernos locales y regionales que tiene ya 111 firmantes y que actúa como observadora en las negociaciones del Tratado, haciendo presión por un acuerdo ambicioso. "Hemos conseguido incluir en el tratado dos artículos que mencionan la importancia de los gobiernos locales y regionales tanto en la gestión de los residuos plásticos como en la difusión y comunicación a la ciudadanía", explicaba también Ignasi Mateo, de la Agencia de Residuos de Cataluña.