La ciencia premiada con un Nobel que se esconde en la última película de Spider-Man
La nueva aventura de Peter Parker mezcla ficción y una investigación real que ganó un Nobel para explicar cómo se podrían controlar sus superpoderes
En la última película de Spider-Man, éxito absoluto de este verano, se nos presenta a un superhéroe cabizbajo, Peter Parker (el alter ego de Spiderman), con dolores físicos insoportables y cambios inesperados en el cuerpo. Como suele ocurrir en las historias de mundos distópicos y héroes superpoderosos, nos podemos preguntar si el argumento tiene chispas de realidad, es decir, si está basado en evidencias científicas aunque sean exageradas, o bien si son totalmente inverosímiles. Como investigadora que soy, muchas veces lamento que los guionistas no consulten a científicos para hacer más verosímiles sus argumentos y prefieran inventárselos. Justamente la diferencia entre fantasía y ciencia ficción es esta: si hay alguna evidencia científica que apoye el argumento. En el caso de Spider-Man: brand new day, en el guion hay un poco de cada cosa.
En primer lugar, se nos dice que los cambios físicos del protagonista se deben a que el ADN de araña incorporado dentro de su genoma evoluciona muy rápidamente y afecta a todo su cuerpo. Esto no puede ser así por dos razones importantes: la primera es que es imposible que un proceso puntual, como es la picadura de una araña, transmita el ADN foráneo a todas las células del cuerpo, desde músculos a neuronas, desde glándulas productoras de la seda de araña al ojo. No tenemos ninguna tecnología ni conocemos ningún virus ni ningún mecanismo para infectar billones de células efectivamente. Pero, claro, esto lo tendremos que aceptar porque si no, no existiría Spiderman. De acuerdo. Ahora viene la segunda cuestión, que es fundamental para esta película: la evolución mucho más rápida del ADN arácnido. Esto tampoco es cierto, ya que una vez que un fragmento de ADN está incorporado dentro de un cromosoma, la célula no hace distinciones y lo trata como si fuera propio. Es decir: se duplica, muta y repara como el resto del ADN humano, porque no hay diferencia entre ambos ADN. Esto nos hace arrugar la nariz. Ahora bien, resulta que la siguiente parte del argumento, que es el intento de silenciar –o como mínimo, controlar y disminuir el efecto– de estos genes arácnidos que Spiderman no desea, sí que tiene evidencias científicas sólidas detrás. De hecho, está basada en un premio Nobel, el de Fisiología y Medicina del año 2006!
La ciencia real del hombre araña
Vayamos por partes. En la película Peter Parker habla con el Dr. Bruce Banner, que también es un superhéroe (Hulk). El Dr. Banner es un científico y busca la manera de controlar cuándo y cómo se transforma, decidiendo que lo mejor es “silenciar” los genes, las instrucciones genéticas que se activan cuando se convierte en superhéroe. La manera en que lo hace es mediante ARN pequeños de interferencia (en ciencia, las siglas son siRNA). Peter Parker ve la luz, y pregunta si estos siRNA son muy específicos, de forma que pueda “silenciar” solo los genes que a él le interesen –los de araña– a voluntad. Pues bien, los siRNA son una manera muy eficiente de silenciar genes. Hace años que los usamos en el laboratorio justamente para disminuir la función de un gen concreto. Además, hay diversas terapias de precisión para tratar enfermedades minoritarias, aprobadas por la FDA de los Estados Unidos, basadas en siRNA. La primera aprobación fue hace unos siete años, para tratar una enfermedad rara de acumulación de transtiretina en el hígado que afecta a unas 50.000 personas en todo el mundo. El éxito de esta terapia ha permitido que también otras similares hayan sido aprobadas.
¿Pero cuál es la función de los siRNA? ¿Por qué son efectivos? Los genes son secuencias de ADN. Para ejercer su función, se generan “fotocopias” en formato de ARN, llamado ARN mensajero, que es dinámico y puede ser transportado y leído. De hecho, el ARN mensajero debe ser leído y traducido a proteínas, que son las que realmente ejercen la función dentro de las células. El ARN mensajero tiene una vida corta, es usado y degradado, y así la célula puede controlar cuánta proteína necesita de cada tipo.
Dentro de los mecanismos de control de cuánta cantidad se necesita de ARN hay un mecanismo de degradación selectiva mediante el uso de ARN muy cortos. Tenemos varios tipos de ARN cortos que se unen de forma muy específica a ARN mensajeros; cuando lo hacen es como si los marcáramos con un post-it que dice “degrádame” y la célula se encarga de hacerlo para que no puedan ser traducidos a proteínas. Los siRNA son la manera artificial que tenemos de “simular” estos ARN cortos naturales, son sucedáneos de lo que funciona naturalmente en la célula, y causan la degradación de estos ARN mensajeros que no deseamos. En las terapias génicas de precisión con siRNA, se degradan los ARN mensajeros que causan la enfermedad y no dejamos que produzcan proteína. Los siRNA serían interruptores de los genes: si hay siRNA, los genes diana se silencian; si no están, los genes se expresan. En el caso de Peter Parker, estos siRNA bloquearían la producción de proteínas de araña y le permitirían conservar su humanidad, la expresión de genes humanos por encima de los de araña.
Aunque la base del argumento es sólida científicamente, como os podéis imaginar, la acción de los siRNA no es tan sencilla como parece. En primer lugar, no sabemos cómo llegar a todas las células del cuerpo. Y, en segundo lugar, el efecto de los siRNA no permite una respuesta inmediata; hay un tiempo de desfase tanto cuando actúan, silenciando genes, como cuando dejan de hacer su efecto. Sin embargo, y en perspectiva, la ciencia ha dado un “argumento” genial que ha llegado a un montón de espectadores. Por tanto, ¡viva la ciencia en las películas!