Prehistoria

Un cachorro que vivió en Turquía hace 15.800 años es, por el momento, el perro más antiguo del mundo

Dos nuevos estudios revelan que los cánidos convivían con los humanos ya en el Paleolítico, antes de que apareciera la agricultura

31/03/2026

De ellos decimos que son el mejor amigo que podemos tener. Fieles, serviciales, empáticos, afectuosos, ocupan un lugar muy especial en la historia de la humanidad y son la mascota más habitual en nuestros hogares. Y, sin embargo, todavía no sabemos desde cuándo ni dónde ni cómo los perros dejaron de ser lobos para convertirse en compañeros inseparables. Ahora dos nuevos estudios publicados en Nature se acercan un poco más a resolver este misterio.

En el primero de los trabajos, los restos de un cachorro hallados en un yacimiento en Turquía revelan que mantenemos estrechos vínculos con estos peludos desde hace al menos 15.000 años, 5.000 más de lo que hasta ahora pensábamos y mucho antes de que apareciera la agricultura. Los grupos de cazadores-recolectores que habitaban en Eurasia entonces convivían con ellos, los cuidaban y alimentaban, en una época en que los recursos eran muy escasos. Y, muy probablemente, los querían, a juzgar por cómo nuestros antepasados los enterraban.

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En el segundo estudio, el análisis del genoma de más de 200 restos antiguos de lobos y perros recuperadas en diferentes lugares de Eurasia muestran que aquellos grupos de humanos, genéticamente y culturalmente muy diferentes y alejados geográficamente, intercambiaban cánidos: los investigadores han encontrado muchas más semejanzas genéticas entre animales que vivieron a más de 3.000 km de distancia que entre los grupos de humanos con los que convivían.

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Estos dos estudios proporcionan la primera evidencia científica sólida de que los perros ya existían en el paleolítico, antes de que los humanos desarrolláramos la agricultura y domesticáramos plantas y animales.  

“[Nuestros resultados] implican que hace más de 15.000 años, perros con linajes genéticos diferentes, a pesar de ser de la misma especie (Canis lupus familiaris) ya existían por toda Eurasia, desde Somerset, en el Reino Unido, hasta Siberia”, apunta en un comunicado de prensa Lachie Scarsbrook, investigador de la Universidad de Oxford y coautor de uno de los dos estudios. “Esto plantea que la domesticación ocurriera durante el último período glacial, más de 10.000 años antes de la aparición de las plantas o los animales domésticos”, añade.

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Los alimentaban y cuidaban

Los restos arqueológicos hallados hasta el momento sugieren que los perros se diferenciaron de los lobos durante el paleolítico, hace más de 15.000 años. Y se han hallado restos compatibles con perros en Europa que datan de 14.000 años de antigüedad. Lo que ocurre es que el ADN de estos restos está tan fragmentado que hasta ahora había dificultado poder distinguir si se trataba de ejemplares de una especie u otra. Por este motivo, hasta ahora, la evidencia genética de perro más antigua databa de hace 10.900 años. Esta disparidad entre el registro arqueológico y el análisis genético hacía imposible averiguar cuándo y cómo se habían domesticado los perros.

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Utilizando técnicas de secuenciación avanzada, un equipo internacional de investigadores han analizado el ADN de restos óseas de un cachorro de perro halladas en un yacimiento en Anatolia, en Turquía, que datan de 15.800 años atrás. También han estudiado restos procedentes de la cueva de Gough, en Somerset, en el Reino Unido, de 14.300 años de antigüedad, así como otros restos procedentes de dos yacimientos en Serbia.

Los resultados muestran que los perros se encontraban por todo el continente europeo hace 14.000 años. El análisis de isótopos de los restos de Turquía, además, ha revelado que los perros tenían una dieta rica en pescado, como los humanos con quienes convivían. Y han hallado que los patrones de dieta eran muy similares entre cánidos y humanos en el resto de yacimientos, lo que sugiere, dicen los autores, que nuestros antepasados los alimentaban a propósito, compartían con los perros los recursos escasos de que disponían.

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Los restos de Turquía, además, han puesto luz sobre el vínculo estrecho emocional que mantuvieron aquellos grupos de humanos con los animales. Y es que hallaron restos óseas de tres cachorros de perro enterradas sobre las piernas de un humano, dispuestos de la misma manera que enterraban a las personas. Los restos de la cueva británica, donde se sabe que la comunidad que la habitaba tenía prácticas de canibalismo, tienen agujeros a ambos lados de la mandíbula hechos de manera intencionada. Probablemente, apuntan los investigadores, los humanos se comieron a las mascotas después de que murieran.

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Se intercambiaban cánidos

En el segundo estudio, los investigadores amplían el conocimiento sobre el origen de la domesticación de los perros analizando más de 200 restos de cánidos y lobos encontrados en Europa. El espécimen más antiguo que analizan procede de Suiza y tiene una antigüedad de 14.200 años. Los resultados corroboran que compartía ancestro genético con otros perros de regiones más alejadas, lo que, según los autores del trabajo, evidencia que se comerciaban o intercambiaban ejemplares entre grupos de humanos de culturas muy diferentes.

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¿Por qué los humanos los cuidaban? No se sabe a ciencia cierta. Hay pruebas de que les daban de comer en una época en la que los recursos escaseaban y compartían con ellos refugio. Quizás los empleaban para mejorar la eficiencia a la hora de cazar, o les iban bien porque alertaban de la presencia de depredadores y ayudaban a mantener la seguridad de las cuevas. Quién sabe, lo que queda claro es que comenzó una amistad que aún perdura.