Investigación

Por qué la ciencia ha fallado a las mujeres (y cómo podemos cambiarlo ahora mismo)

Reducir la medicina a un único modelo universal ha perjudicado a las mujeres, pero también ha hecho que la ciencia fuera menos completa y la medicina menos precisa

Maria Guarini
03/07/2026

Como investigadora predoctoral, estudio el envejecimiento de las células madre hematopoyéticas –las células encargadas de regenerar toda nuestra sangre a lo largo de la vida–. Hace unos años, mientras observaba estas células al microscopio, noté unas diferencias extrañas entre mis muestras. Se suponía que debían comportarse de manera idéntica, ya que todas provenían de donantes de la misma edad, pero no era así. Recuerdo que me vino a la cabeza un pensamiento: ""¿Son del mismo sexo, estos donantes?". Hasta ese momento, nunca me había hecho esta pregunta. Cuando empecé a leer la bibliografía científica, me di cuenta de que este no era solo mi punto ciego. Durante siglos, tanto la investigación fundamental como la medicina moderna han funcionado bajo la premisa del "humano estándar": el Hombre de Referencia. Esto no se hizo como una teoría conspiratoria para excluir a las mujeres de la investigación, sino por una combinación de comodidad y practicidad. Los primeros investigadores médicos utilizaban los registros militares de soldados sanos como base de referencia; además, los científicos evitaban activamente estudiar a individuos de sexo femenino afirmando que las fluctuaciones de las hormonas menstruales distorsionarían los datos. Este sesgo era tan profundo que, incluso en la investigación fundamental, los ratones hembra se excluían sistemáticamente.

Las consecuencias de esta atajo científico son enormes. El hecho de reducir la medicina a un único modelo universal –y al tratar esencialmente a las mujeres como "hombres más pequeños" con órganos reproductores diferentes–, no solo ha perjudicado a las mujeres: también ha hecho que la ciencia fuera menos completa y la medicina menos precisa. Incorporar la diversidad biológica no es una corrección menor, sino una condición necesaria para generar conocimiento útil para todos.

Cargando
No hay anuncios

La importancia de las hormonas

La exclusión histórica de las mujeres del laboratorio y de la investigación médica revela una hipocresía todavía más profunda y preocupante. En lugar de ver las fluctuaciones hormonales de las mujeres como un sistema biológico vital y complejo que requería un estudio riguroso, la ciencia optó por ignorarlas.Pero, ¿por qué?Creo que la respuesta radica en una premisa profundamente arraigada: dado que estas fluctuaciones hormonales son "normales" para el cuerpo de una mujer, la sociedad nunca las ha tratado como una prioridad. La menstruación, el embarazo y la menopausia son, de hecho, acontecimientos biológicos normales, pero tienen un impacto profundo y sistémico en el funcionamiento del cuerpo femenino, y merecen la misma profundidad de estudio científico que cualquier otro gran cambio biológico, como por ejemplo el envejecimiento.Para entender realmente hasta qué punto este problema es profundo, debemos mirar más allá de los órganos reproductores. Durante décadas, la medicina de las mujeres –la llamada "medicina del bikini"– se centró casi exclusivamente en la salud mamaria y la ginecología. Se pensaba que el resto del cuerpo femenino funcionaba exactamente como el del hombre de referencia.

Cargando
No hay anuncios

Ahora sabemos que no es así. Lo vemos en la salud cardiovascular, donde las mujeres a menudo reciben diagnósticos más tardíos o erróneos porque sus síntomas de infarto no reflejan el dolor clásico que se observa en los hombres. Lo vemos en la autoinmunidad, donde enfermedades debilitantes como el lupus y la artritis reumatoide afectan de manera muy mayoritaria a las mujeres. Lo vemos incluso en la neurología, donde las mujeres representan casi dos terceras partes de los pacientes con Alzheimer.

Cargando
No hay anuncios

Un manual escrito para el 50% de la población

Desgraciadamente, nuestras guías clínicas todavía arrastran décadas de conocimiento generado a partir de datos masculinos. La medicina moderna está volando esencialmente a ciegas: tratando a la mitad de la población utilizando un manual escrito exclusivamente para la otra mitad.Se podría pensar que, una vez conscientes de todo lo que os he explicado hasta ahora, la innovación médica en la salud de las mujeres se convertiría en una prioridad absoluta e inmediata. Lamentablemente, el sistema de investigación médica no se puede corregir solo.Nos gusta creer que la investigación y la ciencia fluyen de manera natural hacia las áreas de más necesidad humana, pero la infraestructura está construida realmente sobre un bucle de retroalimentación que nos atrapa en un círculo vicioso. Las agencias de financiación, las instituciones académicas y los inversores de capital riesgo asignan los recursos allí donde ya hay pruebas preliminares sólidas y una trayectoria de éxito demostrada.

Cargando
No hay anuncios

Por tanto, el sistema excluye de manera natural nuevas líneas de investigación y patologías que tienen un impacto muy grande sobre las personas, pero que carecen de una base de pruebas suficientes, etiquetándolas como de “demasiado riesgo” para ser financiadas.La toma de conciencia por sí sola no resuelve el problema. El sistema requiere una elección activa e intencionada. Las agencias de financiación, las instituciones de investigación y los inversores deben reservar recursos para estudios que incorporen la variable sexo de manera rigurosa. Los responsables políticos deben imponer el uso de datos desglosados por sexo y debemos reforzar la integración de estas evidencias en nuestras guías clínicas. Solo así podremos pasar de una medicina basada en un "humano estándar" a una medicina que represente mejor la diversidad real de los cuerpos humanos.