COMUNICACIÓN

Los medios han utilizado imágenes del virus que no se asociaban con el riesgo de contagio

Según un estudio, las imágenes más difundidas transmitían más belleza que peligro

¿Os imagináis que cuando Obama visitaba China los medios de comunicación chinos hubieran editado las imágenes del presidente de los Estados Unidos para mostrarlo con una americana roja manchada de estrellas amarillas? ¿O que un diario ilustrara la crónica de una guerra con un dibujo de un paisaje idílico? Pues algo parecido es lo que ha pasado con las imágenes que se han usado para ilustrar las noticias sobre la pandemia, según un estudio publicado hace pocos días en la revista científica PloS ONE elaborado por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Instituto de Radio y Televisión Española.

Desde el grupo de investigación Neuro-Com de la UAB, especializado en estudiar la percepción audiovisual, la investigadora Celia Andreu-Sánchez se preguntó ya al principio de la pandemia qué imágenes se estaban utilizando para explicar esta situación tan nueva y extrema a la población. Tras una búsqueda sistemática, los investigadores encontraron setenta y una imágenes que predominaban en las informaciones elaboradas por medios de comunicación de todo el mundo. Después de analizarlas en función de tres criterios (si eran en dos dimensiones o tres, si se trataba de fotografías reales o de ilustraciones y si eran en blanco y negro o en color), se dieron cuenta que entre el setenta y el noventa por ciento de las imágenes empleadas eran ilustraciones en color y en tres dimensiones del virus.

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Una vez identificadas las imágenes, seleccionaron cuarenta y seis y estudiaron qué percepción tenían de ellas trescientos voluntarios, de quien obtuvieron más de noventa mil respuestas. Las preguntas se centraban en las percepciones de belleza, de imagen científica, de realismo, de miedo, de contagiosidad y de didáctica.

Los resultados del trabajo indican que las ilustraciones en color y en tres dimensiones del virus, las más frecuentes, se asocian mayoritariamente a una percepción de belleza, mientras que las fotografías en blanco y negro y en dos dimensiones se perciben como más realistas, científicas y didácticas, y transmiten más sensación de miedo y peligro de contagio.

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Lo primero que sorprende de estos resultados es que, a menudo, se cree que una ilustración en color y en tres dimensiones, elaborada con todo lujo de detalles, puede ser más didáctica que una fotografía de microscopio en que no se aprecia con tanta precisión la forma del virus. La percepción de los espectadores, sin embargo, dice lo contrario. Lo segundo es que las noticias sobre la pandemia se han ilustrado mayoritariamente con imágenes artificiales que transmitían, principalmente, belleza, cuando disponían de otras reales que transmitían mejor el riesgo de contagio.

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A pesar de que el estudio no analiza qué efectos han tenido estas imágenes en el comportamiento de la gente a lo largo de la pandemia, Andreu-Sánchez explica que “los resultados hacen pensar que es posible que la percepción de las representaciones visuales del SARS-CoV-2 haya podido impactar en los estados emocionales y el comportamiento de los ciudadanos”. Por eso, dice, “sugerimos que los comunicadores científicos presten atención a este estudio en futuros contextos de salud pública, en los cuales el comportamiento de la población es esencial”.

¿‘Fake news’ visuales?

El otro autor del estudio, Miguel Ángel Martín-Pascual, del Instituto RTVE, apela a la responsabilidad de los medios de comunicación y va más allá cuando pregunta si presentar ilustraciones estéticamente potentes del virus que no se corresponden con las fotografías reales se puede calificar de fake news visuales. “Presentar imágenes que embellecen al que, en palabras del director de la OMS, es el enemigo público número 1, nos tendría que hacer reflexionar”, dice.

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Aquí tenemos, pues, una lección más que no se tendría que quedar en el cajón esperando la próxima pandemia, sino que se tendría que tener en cuenta desde ahora mismo en cualquier información relacionada con la salud, y también, más en general, con la investigación científica. A pesar de que es muy golosa, la estética visual de una página no tendría que pasar nunca por encima del rigor informativo. Por si no había quedado suficientemente claro, la comunicación es una herramienta de salud pública de primer orden.