El día que un arroz caldoso de bogavante hizo salir el sol en la costa barcelonesa
Can Fisher apuesta por el pescado fresco, el marisco y los arroces del Delta en una terraza junto a la playa del Bogatell
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- Dirección: avenida del Litoral, 64 08005 Barcelona
- Carta: pescado, marisco y arroces
- Obligatorio: arroz caldoso con bogavante y almejas
- Vino: una carta abierta al país y al mundo
- Servicio: profesional
- Local: con terraza frente al mar
- Precio pagado por persona: 60 €
Es un lunes lluvioso de otoño, pero lo que podría parecer un inconveniente se convierte en un lujo cuando nos sentamos a comer junto a la arena de la playa del Bogatell. Estamos en un restaurante especializado en pescado fresco, marisco y arroces del delta del Ebro. La ubicación es fantástica y, aunque el día no acaba de acompañar, comer frente al mar siempre reconforta.
Una vez sentados a la mesa, se nos presenta Iñaki García, quien se define como "recomendador de pescado y marisco". Iñaki es un cordobés atento, simpático y con esa pinta de persona de quien te puedes fiar. Le decimos que lo dejamos todo en sus manos y en las de Mauricio, el jefe de cocina.
Comenzamos con una gilda de anchoa y una ostra con caviar Oscietra. Poco a poco, las nubes se van deshaciendo y todo hace pensar que terminará saliendo el sol. Mientras tanto, llega la hora de probar el tartar de atún Bluefin Balfegó, los calamares a la andaluza y los langostinos de la Rápita al ajillo.
El vino que nos acompaña se está convirtiendo en un amigo fiel de muchas de nuestras comidas. Es el Terroir Sense Fronteres Negre 2024, un Montsant que destaca por su buena relación calidad-precio y por la facilidad con la que se deja beber.
En Can Fisher, una de las especialidades es el arroz. Iñaki nos propone, como plato principal, el caldoso de bogavante con almejas. Accedemos gustosamente. Él mismo nos presenta la cazuela y se ofrece a limpiarnos el bogavante, para que podamos saborear el plato sin mancharnos, como unos auténticos señoritos.
Para terminar, un flan cremoso de haba tonka con nata semimontada, un pastel cremoso de queso Nevat y un helado de vainilla. Y, para acompañar los postres, no hay nada mejor que tener sobre la mesa una botella de Dolç de Foc Espurnes, del Pla de Bages. Es el final perfecto para una gran comida.
Cuando el sol ya empieza a asomar y casi no queda ninguna nube, nos sentamos con Paula Arcas, encargada del restaurante. “Hace tres meses que estoy aquí. Trabajaba en Australia y he tenido la gran suerte de encontrar este trabajo en Can Fisher. Tenía ganas de volver a la Península y Barcelona ha sido mi elección”, nos explica la marbellí que se esfuerza por entender el catalán. Es ambiciosa, profesional y transmite muchas ganas de aprender. Su capacidad de adaptación se pone a prueba cada día: “Estoy aprendiendo poco a poco, porque en un restaurante como este hay que conocer muchísimas cosas: los diferentes tipos de pescado, sus características, los productos de temporada… ¡Por suerte, soy muy buena comedora y me encanta probarlo todo!”, añade.
Can Fisher pertenece al grupo Pantea, que cuenta con diversos restaurantes de éxito en Barcelona. El hecho de disponer de una terraza abierta al mar añade un ingrediente maravilloso a la hora de decidir dónde ir a comer. La comida es muy buena; el servicio, profesional, y la ubicación, inmejorable. Es un restaurante versátil, que permite jugar con la carta y con el producto fresco del día. Tanto te puedes regalar un buen homenaje gastronómico como comer allí un par de platillos de calidad frente al mar.
Finalmente, el sol se impone. Lo que tenía que ser un día triste y legañoso acaba convirtiéndose en una jornada espléndida, con la luz presidiendo la costa barcelonesa y un banquete de los que se recuerdan.