Producto, memoria y un poco de 'morriña': la cocina gallega que ha encontrado su espacio en el paseo de San Juan
El restaurante Bicos une la gastronomía de Galicia y la de Cataluña bajo un mismo techo
Bicos
- Dirección: Av.Diagonal 287, BarcelonaCarta: Producto gallego con toque catalánObligatorio: Pulpo a feiraVino: Carta variada y completaServicio: EficienteLocal: AcogedorPrecio pagado por persona: 55€
En Galicia hay tres cosas que, bien combinadas, forman un tridente casi imbatible: el pulpo, el licor café y el pan. Eduardo Pereira tuvo la suerte de nacer en Carballiño, en Ourense, una tierra donde estas tres cosas no son solo gastronomía, sino casi una manera de entender la vida. Después de saberse de memoria los secretos de la cocina gallega, decidió, hace unos quince años, hacer algo que, para un gallego, tiene casi tanto riesgo como dejar una empanada sin tocar: venir a Cataluña. Llegó a Barcelona con ganas de aprender. Quería descubrir qué se cocinaba aquí, cuáles eran los productos del Mediterráneo y qué había más allá de aquello que él ya conocía. Después de unos años de aprendizaje, decidió abrir su propio restaurante. Así nació Bicos, en el paseo de Sant Joan. El nombre no es casual. "Antes este local era como una casita y, cuando entras y sales de casa, te das un beso. Bicos significa beso en gallego", explica Eduardo. Y así, entre un beso de entrada y otro de salida, comenzó una aventura gastronómica entre dos tierras que saben muy bien qué significa comer bien. No lo ha tenido fácil. Ha atravesado una pandemia y convive con unas obras del tranvía que parecen tener más vidas que una serie de televisión. Pero Eduardo está contento y, sobre todo, agradecido de cómo le ha acogido el barrio.En Bicos reivindican la gastronomía gallega, pero sin hacer ver que Barcelona no existe. Producto y memoria de allá, con pequeños gestos de aquí. Como unas zamburiñas acabadas con alioli, un puente casi perfecto entre dos tierras que tienen más cosas en común de lo que podría parecer. "Queremos que sepas dónde estás y dar valor al producto. Este es el lema de nuestra carta", explica. Llega el pulpo a feira, el tradicional, sobre una madera, con aceite, sal, pimentón y los inevitables palillos. Sin patata, tal como se ha comido siempre en las ferias gallegas. Cuando el producto es bueno, no necesita mucho más. También hacen otro con langostinos y suquet, haciendo viajar al pulpo hacia el Mediterráneo. Hay berberechos de las rías de Noia y Muros, abiertos con limón, vino blanco y laurel, y acabados con aceite de ajada. Y bacalao con alioli y un toque dulce de miel de castaño. Como si juntar Galicia y Cataluña en un mismo plato fuera la cosa más natural del mundo. Y funciona. Extraordinarios son también los mejillones de roca y el carpaccio de lacón. Y, para terminar, una tabla de quesos gallegos espectacular. Una de aquellas que hacen que el café pueda esperar tranquilamente.La 'morriña'
Eduardo y su socia, Marta Baliña, han conseguido aquello que se proponen: que la gastronomía gallega y la catalana se encuentren bajo un mismo techo. Al final de la conversación aparece, inevitablemente, la palabra que cualquier gallego lleva incorporada de serie: morriña. "Los gallegos siempre estamos que si sí, que si no… Pero me acabo de comprar un piso aquí", dice mientras ríe. La tierra, sin embargo, tira. Siempre. Y Eduardo no descarta que, algún día, esta historia haga el camino de vuelta. Sería otro bico. Quizás el más difícil de todos.Pero, de momento, parece que no hay que sufrir. Entre el pulpo, los berberechos, los quesos y este particular encuentro entre Galicia y Cataluña, todavía queda mucha historia por explicar. Al menos de momento, continuaremos dándonos besos en Barcelona.