El radar suculento

El restaurante de Formentera que nos invita a hacer vacaciones

Fandango es del grupo Vintae y destaca por unos arroces que puedes comer con cuchara de madera

10/06/2026

Es Pujols (Formentera)En la costa norte de Formentera, en el centro de la isla, encontramos es Pujols. Es un núcleo turístico, con una larga playa y un paseo flanqueado por pequeñas embarcaciones de madera y restaurantes. El primero de todos, ubicado en un espacio privilegiado en una esquina, se llama Fandango y hoy haremos parada allí.

Hay muchas palabras que no sabemos dónde ni cuándo las hemos aprendido, pero en el caso de fandango lo recuerdo perfectamente. Un domingo, en casa, después de comer, la abuela hizo una pausa dramática, miró al horizonte y soltó a modo de reflexión filosófica: “La vida es un fandango”. Aquel momento que para ella no debía tener ninguna trascendencia, a mí se me ha quedado grabado en la memoria. Así que por esta anécdota personal y muy poco objetiva el lugar ya me caía con simpatía. Hay varias interpretaciones, pero la que tiene más quorum es que la expresión quiere decir que la vida más vale que nos la tomemos bailando y con buen humor. Qué pertinente, pues, poner este nombre a un restaurante diseñado claramente para quien va de vacaciones, cuando la vida se nos hace un poco menos pesada y los obstáculos parecen más fáciles de superar.

Cargando
No hay anuncios

El Fandango es el proyecto de una compañía dedicada al vino. Ellos se llaman Vintae y vienen de La Rioja. De hecho, su arraigo en Formentera es tan grande que ahora también han adquirido una de las dos bodegas que hay en la isla, el Terramoll. Ubicado en el espacio de la Mola, es el primer lugar donde se empieza la vendimia, antes de llegar a Cataluña. La producción es pequeña pero excelente, y se puede encontrar en diversos restaurantes de Formentera. Están muy orgullosos de Es monestir, el monovarietal de monastrell de pie franco que tienen. Pero yo también recomiendo probar el rosado Rosa de Mar y el vermut que elaboran.

Volvemos al Fandango, a una de las mesas que permite tener los pies hundidos en la arena. Tienen pescado fresquísimo que te presentan con una bandeja. Y también langostas y bogavantes, que cocinan de diversas maneras. Los podemos pedir desde hechos a la brasa hasta con sobrasada, huevos fritos, patatas y pimientos del padrón. Pero no hace falta necesariamente ir a lo más caro, porque entre el pescado fresco podemos encontrar unos humildes y extraordinarios raors –o loritos, como los llamaríamos en otros lugares– que fríen y son una delicia.

Cargando
No hay anuncios

El arroz, obligatorio

Una de las paradas obligatorias es el arroz. Es uno de sus fuertes, y lo defiende un cocinero de Burriana, Vicente Monfort, que aunque sabe que lo que más sale es el de chuletón y los de pescado, también recomienda una paella valenciana de pollo y conejo. La muestran a mesa y si lo quieres te la emplatan, pero ellos ofrecen la opción de ponerla en medio y te facilitan unas cucharas de madera –que después te puedes quedar– para comértela. Tienen pequeños detalles que hacen sobresalir el restaurante. Otros ejemplos son el pan con tomate, que sirven con ajo, tomate de colgar y alioli. O el saber hacer de Manuel, un camarero con muchísimas tablas. El diseño del menú es cosa de Luis Arrufat, que venía de El Bulli y que también ha construido la propuesta gastronómica del restaurante que tienen en Baqueira.

Cargando
No hay anuncios

Richi Arambarri, CEO de Vintae, e Isabel García Castellanos, directora de marketing y comunicación, quisieron abrir restaurantes en sus lugares. En Logroño; en Baqueira, donde pasan las vacaciones de invierno, y en Formentera, donde pasan las de verano. “Esta es una isla que o te rechaza o te abraza, y cuando pasa la segunda cosa no puedes hacer otra cosa que rendirte a ella. El Fandango es nuestro pequeño granito de arena para que la isla continúe teniendo esa magia especial que un día nos abrazó”, dice García Castellanos. No hace falta decir que la carta de vinos del Fandango es extraordinaria, y que se han gastado una cantidad de dinero considerable en hacerlo bonito y agradable. Porque una vez allí nos preocupamos solo de despreocuparnos.