Ni un día en casa

El secreto de las alcachofas que no quieren contar: así es el restaurante familiar que triunfa en Centelles desde 1977

En Can Moreu hacen cocina catalana en una masía de 1700

Can Moreu

  • Dirección: Carretera de Sant Feliu de Codines, s/n, 08540 Centelles
  • Carta: Platos típicos catalanes
  • Obligado: Alcachofas
  • Vino: Mayoritariamente vinos catalanes
  • Servicio: Muy eficiente
  • Local: Una masía catalana
  • Precio pagado por persona: 40 €

Xavier está orgulloso de su pasado, de su presente y también del futuro que está construyendo. Del pasado, porque recuerda con nostalgia sus inicios laborales en el restaurante familiar. Todavía conserva en la memoria pequeños detalles de aquella época, como el taburete que había detrás de la barra. "Era gris y, encima de él, sirvié mis primeros cafés a los clientes con tan sólo ocho años". Él es la segunda generación de Cal Moreu, en Centelles, un restaurante que sus abuelos y sus padres abrieron en 1977. "Es una masía de 1700 que mis bisabuelos compraron para convertirla en casa y masía", explica Xavier. El origen del nombre del restaurante también es curioso. "Antes, en catalán antiguo, a los bueyes se les llamaba moreos, y aquí hace años había muchos. De tanto decirlo, el nombre se acabó quedando", dice riendo. Hoy, el presente de Can Moreu respira éxito: cada día el restaurante está lleno gracias a la excelencia de su cocina. "100% catalana. Aquí hacemos guisos, escalivadas, calçots… todo catalán".

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Damos fe sólo mirando la carta, y como somos más de la cebolla que el tamborilero del Bruc, apostamos por platos de la tierra: el canelón de setas con bechamel y setas, extraordinario; la sopa de galets con albóndigas, sublime; y las alcachofas a la brasa, que suponen un antes y un después para nosotros. "Tienen un secreto que nunca confesaremos. Las hacía así mi madre y siempre quedará entre nosotros", dice misterioso Xavier. Montse, su mujer, desde la otra mesa nos observa medio escondida. Sin embargo, hace un rato sí que nos ha confesado cómo las hacen. "Es que si lo explicamos –insiste Xavier– las haréis en casa y no vendrá". Tranquilos: mantendremos el secreto y volveremos pronto a Cal Moreu.

De segundo apostamos por el entrecot a la brasa, la ternera con setas y las chuletas de cerdo al horno con salsa barbacoa. Los postres también son caseros y bien catalanes: miel y requesón, flan de requesón y pastel de queso para cerrar una comida como es debido.

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Un futuro asegurado

El futuro, de hecho, parece asegurado en Cal Moreu. "Mi hija de nueve años ya se pone un delantal del Mickey Mouse y ¡apunta maneras!", dice él, satisfecho. "Me haría mucha ilusión que ella continuara la saga". Y mientras Xavier lo cuenta, es fácil imaginar la escena: quizás dentro de unos años, detrás de la misma barra, habrá otro taburete. Quizá no sea gris, o quizás sí. Y quizás, sobre ese taburete, una niña sirva sus primeros cafés mientras observa, curiosa, el restaurante lleno.

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Porque en Can Moreu no sólo se cocinan platos de cocina catalana. También se cuecen, a fuego lento, los secretos que no se cuentan y las familias que siguen reuniéndose en torno a una mesa de esta masía de 1700, que sigue haciendo lo que hace mejor desde hace generaciones: convertir el tiempo en historia y las comidas en memoria.