Consumo

Sube el calor y el vino rebaja el alcohol: ¿cómo es posible?

Las bodegas se las ingenian para bajar el grado alcohólico del vino, aunque las crecientes olas de calor que soporta la viña pueden subirlo

Con el vino, la teoría es clara: cuanto más calor hace, más azúcares puede acumular la uva. Dado que durante la fermentación estos azúcares acabarán transformados en alcohol, si ha sido un año de grandes calores presumiblemente el grado alcohólico del vino también será elevado. Ahora bien, los vinos muy alcohólicos no son del agrado de todo el mundo que bebe vino, y menos aún ahora que llega el calor. Ante esto, las bodegas se las están ingeniando para ofrecer también vinos que rebajan mucho el alcohol, independientemente de que la viña haya tenido que soportar temperaturas muy elevadas. Diversos bodegas catalanas ya elaboran vinos o bebidas asimilables a un vino, casi todos blancos, que oscilan entre el 6% y el 9,5% de alcohol. Son un punto intermedio entre los vinos mediterráneos, con un grado alcohólico que puede ascender hasta el 15%-16%, y los vinos desalcoholizados, convertidos en 0,0 si se les retira todo el alcohol. La finalidad es responder a la tendencia de beber menos sin renunciar al aroma y el gusto, que pueden mermar mucho en los procesos para transformarlos en 0,0, y al mismo tiempo ofrecer vinos menos alcohólicos sin tanta intervención tecnológica.

La DO Catalunya, pionera en la protección de vinos con poco alcohol (y no es la única)

Las DO también mueven ficha. Según el secretario técnico de la DO Catalunya, Anton Castellà, desde 2016 ya protegen vinos de un mínimo de un 4,5% de alcohol, tal como ya permitía entonces la UE a las DO si así lo aprobaban, pero todavía no hay ninguna bodega que haya hecho, porque la normativa obliga a dejarle una gran cantidad de azúcar residual. A partir de la próxima vendimia de 2026, Castellà avanza a el ARA que la DO espera hacer efectiva la retirada de este condicionante. A finales de junio, añade, prevén aprobar también la protección de vinos parcialmente desalcoholizados con un grado superior al 0,5% e inferior al 9%, cosa que espera poder aplicar a partir de la vendimia de 2027 y que ya es una realidad en la DO Cariñena de Aragón. Incluso la tradicional DOQ Rioja ha decidido rebajar el grado de los blancos y rosados hasta un mínimo del 9% y el de los tintos hasta el 10%.Con la bajada del consumo, no hay alternativa, según Castellà: "O encontramos salida a la viña actual, diversificando el producto, o el sector se verá muy recortado". Para el jefe del servicio de viticultura del Institut Català de la Vinya del Vi (Incavi), Xóan Elorduy, todo responde a la evolución del mercado, y se verá todavía más favorecido con el denominado paquete del vino que ha aprobado la UE para mitigar la crisis del sector. También se denominará vino al 0,0 (con un grado alcohólico inferior al 0,05%), al "sin alcohol" (inferior al 0,5%) y al "reducido en alcohol" (superior al 0,5% y al menos un 30% inferior al grado mínimo de los productos de su categoría antes de la desalcoholización), unos cambios que entrarán en vigor el 19 de septiembre de 2027.

Cargando
No hay anuncios

En apariencia, las botellas de estos vinos son como las de cualquier otro, de manera que para distinguirlos hay que buscar el grado alcohólico en la etiqueta o alguna otra pista, como la que brinda el último vino catalán con el alcohol a raya que ha salido al mercado. Es un macabeo del 2025 con un 8% de alcohol de la bodega Art Laietà. Se define como una bebida fermentada de baja graduación, pero con las nuevas normativas europeas lo tiene todo de cara para acabar llamándose vino. Según Mireia Pujol-Busquets, segunda generación de la bodega, incluso tienen la aspiración de que la denominación de origen que les corresponde, la DO Alella, acepte vinos de bajo grado como este.Innovar, pero como vinos de siempre

Elaborar un vino con solo el 8% de alcohol no tiene secreto, a pesar de que sea en el tórrido Mediterráneo, asegura Pujol-Busquets: "Sencillamente, vendimiamos antes y hacemos bastante de batonnage". La uva se recolecta más verde y, durante la elaboración, el vino se remueve con frecuencia para que las lías, los restos de las levaduras que han activado la fermentación, puedan aportar volumen a la elaboración final, y así se evita que con la rebaja de alcohol dé el efecto de que el vino ha perdido cuerpo. Dice que otras bodegas lo consiguen añadiendo azúcar –o burbujas–, pero no ha querido seguir este camino. El resultado, un vino fresco y pensado para tomar joven ahora en verano. "Es un vino de chiringuito, de llevarte a una comida de pandilla, de compartir y de aperitivo", dice Pujol-Busquets.

Cargando
No hay anuncios

Con solo un poco más de alcohol, otras bodegas han conseguido hacer vinos más complejos que a la hora de servirse pueden disputar el lugar a los más alcohólicos. Los pioneros en elaborarlos hay que buscarlos en la Terra Alta. La Cooperativa de Corbera d'Ebre lanzó a principios de 2025 el vino Nakens, que ahora ya ha sacado la añada 2025, y la bodega Jordi Miró del mismo municipio lanzó en paralelo una versión renovada del vino Sèrie 6, del 2020, ambos de parellada con un 9% de alcohol y amparados por la DO Terra Alta. "Hacerlos no tiene nada que ver ni con tendencias ni con modas –dice la elaboradora Andrea Miró–, sino con defender una variedad autóctona de Cataluña, como la parellada, a la que, al menos en la Terra Alta, no se le ha hecho demasiado caso".Tal como relata su padre, Jordi Miró, para cumplir la normativa y que el vino alcanzara el grado mínimo que mandaba la DO era necesario sobremadurar la uva. Ahora bien, si se vendimia cuando es más conveniente, se consiguen "vinos naturalmente bajos en alcohol sin intervención tecnológica", porque es una variedad muy bien adaptada a la zona, que madura lentamente y concentra poco azúcar y, por tanto, puede dar lugar a vinos con poco alcohol. A su entender, con la parellada Cataluña tiene "un diamante en bruto", y cree que ha llegado su momento, porque permite hacer vinos con un 8% de alcohol o menos. Por eso piden a la DO Terra Alta que ampare estos vinos de manera permanente, y no solo de algunas vendimias como hasta ahora.Para Credo (DO Penedès), la bodega de vinos sin burbujas de Recaredo (Corpinnat), evitar que el grado alcohólico se dispare forma parte de su ADN. Sus vinos Volaina, también de parellada, y Mística & Rústica, de xarel·lo, tienen un 9,5% de alcohol. El enólogo Ton Mata dice que, mientras que el Volaina sí ha nacido para ser de baja graduación, el Mística & Rústica forma parte de su experimentación con el xarel·lo y no está dentro de DO. Nace de viñedos en altura del Penedès (450 metros) y lo trabajan con ánfora y las pieles. "Es mucho más que un vino de 9,5%", subraya. Y, como el Serie 6 terraltenc de la bodega Jordi Miró –también del 2020–, demuestran cómo aguantan de bien el paso de los años estos vinos. Los de Credo son el resultado de años de estudiar la relación entre el grado alcohólico y la acidez con los espumosos de Recaredo, y buscan moderar el alcohol y al mismo tiempo ofrecer acidez altas, pero "vivas, no vegetales ni agresivas", detalla Mata.Alternativa: mezcla con alcohol y sin

Para disminuir el alcohol también hay quien opta por mezclar vino desalcoholizado con vino tradicional, hoy por hoy fuera de DO. Terra Remota (DO Empordà) sacó al mercado el verano pasado el vino Seis, una garnacha blanca con un 6% de alcohol. El cofundador de la bodega, Marc Bournazeau, subraya que las pruebas que han hecho con 0,0 "no han tenido la calidad deseada", motivo por el cual han optado por vinificar una garnacha blanca con un 13% de alcohol, desalcoholizarla parcialmente hasta el 5% y después añadirle una pequeña parte del vino tradicional, hasta llegar al 6%. Del vino Seis han elaborado el 2024 y el 2025, pero este año no piensan hacerlos, porque "el mercado no crece tan rápidamente" como se habían imaginado, si bien está convencido de que deben perseverar porque se expandirá.Solo para mercados internacionales, Familia Torres –bodega pionera con los 0,0– también se ha apuntado a la elaboración de vinos de bajo grado alcohólico. Dentro de la gama de Sangre de Toro, tienen un blanco y un negro con un 8% de alcohol, elaborados con "uvas mediterráneas" –en el blanco se percibe la presencia de alguna variedad muy aromática–, y que han pasado por un proceso de desalcoholización parcial "que permite preservar plenamente el gusto y el aroma de los vinos originales", detallan fuentes de la bodega. Añaden que se empezaron a comercializar en 2024 en Finlandia y que a día de hoy también se encuentran en otros mercados internacionales. La novedad de este año de Torres orientada a rebajar el alcohol es el lanzamiento del Viña Sol Fruity Red, de garnacha y tempranillo, un negro tradicional con un 11% de grado alcohólico para tomar frío. En este caso, tampoco se vende en el estado español