Lo pequeño que era...

David Verdaguer: "El humor me salvó del 'bullying'"

Hijo único, era un niño con mucha imaginación al que no le gustaba jugar al fútbol y prefería hablar con las niñas a la hora del recreo

David Verdaguer (A pesar de Mar, 1983) es actor de teatro, cine y televisión. Se convirtió en una cara conocida haciendo del reportero del bigote al¿APM?, en TV3. Este año ha ganado el Goya al mejor actor por Saben aquél. Actualmente lo podemos ver en la obra Elling, hasta el 14 de abril en La Villarroel.

David fue a la escuela Fonlladosa de Malgrat de Mar. “Era bastante bueno escribiendo y leyendo en voz alta, siempre me decían: “Verdaguer, lee tú”. Escribía bien porque tenía mucha imaginación, pero hacía muchas faltas de ortografía. Me iban mal las matemáticas, el inglés... Era un niño muy listo, pero no inteligente”. ¿Y ya actuabas? "Me gustaba mucho hablar y una vez me echaron de clase para hacer de Dios nuestro señor con un rayo".

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¿El humor ayuda? “A mí me salvó del bullying. Yo era muy malo en los deportes; creo que fui de azúcar hasta los 19 años. En el patio estaba con las niñas, hablando. Yo no jugaba al fútbol. Con mis amigos me llevaba muy bien porque se reían mucho conmigo y eso me salvó”.

Le pregunto si siempre ha querido ser actor. “Hasta los siete años quería ser médico, pero no me gusta la sangre, soy hipocondríaco y debe estudiarse mucho. A los nueve fui a ver El enfermo imaginario, de Molière, en el teatro amateur en Malgrat de Mar, y pensé: «Quiero hacer esto». Y empecé a hacer teatro amateur en mi pueblo y después en Pineda de Mar”.

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David es hijo único. “De pequeño quería un hermano o un chimpancé, pero tuve una gata y un conejito de Indias. Quería un hermano de verdad. Si te educan bien, no creo en el tópico de que los hijos únicos son personas egoístas, pero sí es verdad que crees que todo pasa por ti. Sobre todo lo malo. Si te veo por la calle y te digo «hola» y te veo seca, pensaré: «¿Le he hecho algo?». Y no, ¡que no va de ti la vida, chico!”. ¿Crees que está relacionado con ser actor? "Tiene que ver con la inseguridad y con la aprobación del otro y eso quizás sí está ligado al trabajo de actor".

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Del pueblo a la ciudad

No viene de una saga de actores. “Mi padre era profesor de yoga y mi madre contable. Mi abuelo había hecho teatro amateur y decían que era muy gracioso”. ¿Y cómo se tomaron tu decisión? “Tenían muy claro que uno siempre está a tiempo de dedicarse a lo que quiera y que si debía estudiar que fuera algo que me motivara. Me dieron absoluta libertad”.

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Estudió interpretación en el Colegio de Teatro de Barcelona. “No pude hacer las pruebas del Institut del Teatre porque estaba trabajando de payaso en una comunión y me rompí el menisco. Quizás no habría entrado. Fui al Colegio, que es privado. Me lo pasé teta. Un chico de pueblo, vienes a vivir a Barcelona, los fines de semana vuelves, cargas de taperos de mamá... Es una época muy bonita”.

David tiene una hija de seis años con la actriz Maria Rodríguez. “A veces me siento un poco culpable porque tenemos un trabajo, ambos, que es complicado de horarios. Pero cuando estamos con ella, estamos al 100%. Y algo que le estamos dejando es que tiene unos padres que disfrutan con su trabajo. Lupe debe dedicarse a lo que quiera, pero que sea feliz”. ¿Crees que va a querer ser actriz? “Si quiere, me parece bien. No soy de consejos, pero que no espere a que le llamen, que se invente ella las cosas. Una cosa es trabajar y otra es la fama. Y trabajar puedes hacerlo. Puedes ponerte unos tirantes azules todo vestido de negro, coger una maleta y recorrer todas las bibliotecas de Cataluña, y vives de esto o malvives de esto, pero estás haciendo lo que te gusta. Yo desde los 15 años hacía de payaso en comuniones, teatro en la calle... He tenido mucha suerte, pero también hace muchos años que me curro”.