Dime cómo eres y te diré cómo lloras
Existen cuatro estilos de paternidad o maternidad, según los expertos, y cada uno tiene efectos diferentes sobre el bienestar emocional
BarcelonaSi algo está claro es que la crianza no es una tarea sencilla. ¿Cuántas veces nos hemos prometido que no haríamos algo como padres y madres y hemos acabado cayendo de cuatro patas? O todo lo contrario, ¿cuántas veces teníamos claro el camino que queríamos seguir pero las situaciones o los retos que nos hemos encontrado nos han obligado a desviarnos? Sea como sea, deja claro Leire Vázquez, especialista en psicología clínica del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, el papel de los progenitores es clave para fomentar las habilidades que son importantes para los hijos cuando sean adultos.
Seguramente muchos padres y madres firmarían que sus hijos fueran felices, resilientes, empáticos, respetuosos, tuvieran herramientas para gestionar los problemas que les vayan surgiendo a lo largo de la vida o tuvieran una buena red social. Pero todas estas habilidades, recuerda Vázquez, se construyen día a día a partir de las dificultades de la crianza y del tipo de paternidad o maternidad que se ejerza.
Partiendo de esta premisa ¿cómo se ha de acompañar a los niños para favorecer su bienestar emocional durante la infancia? La psicóloga norteamericana Diana Baumrind, junto con otros autores, explica Vázquez, ha definido cuatro estilos de paternidad o maternidad y el efecto sobre el bienestar emocional.
Autoritario
Son aquellos padres que ponen límites y ejercen un control excesivo. Es un estilo que se caracteriza por unaescasa comunicación entre padres e hijos, y una baja participación de los menores en cuanto a las normas de convivencia. Este tipo de crianza, deja claro la psicóloga del Hospital Sant Joan de Déu, fomenta una baja autoestima y excesiva obediencia, que son aspectos que no favorecen el bienestar emocional. Por otra parte, en un entorno estructurado el establecimiento de límites, genera una sensación de seguridad y, desde esta perspectiva, puede devenir un factor positivo en el desarrollo de los niños y niñas.
Permisivo
Cuando padres y madres se centran en ser excesivamente cálidos con la voluntad de poner al niño en el centro, pero, por otra parte, sin fijar límites ni supervisar. Según Vázquez, es un estilo que puede fomentar sentimientos de pertenencia y mejor autoestima y, por lo tanto, bienestar emocional. Pero también tiene su lado malo: la falta de límites y supervisión provoca inseguridad, poca contención de los niños y no ofrece experiencias donde los menores puedan aprender a tolerar la frustración.
Negligente
Cuando los padres no ejercen ningún tipo de control ni de seguimiento de los hijos, lo que acaba generándoles una vivencia de rechazo y desprotección. Es un estilo que claramente no fomenta el bienestar emocional.
Democrático
Son aquellas familias que ponen límites y se supervisa a los menores con calidez y afectividad. Este, según la experta del Hospital Sant Joan de Déu, es el estilo por excelencia que se relaciona con el bienestar emocional, ya que crea estructura, pero, a la vez, fomenta la comunicación y vínculos cálidos con los niños, incrementa el sentimiento de pertenencia y hace partícipes a los menores de las decisiones, los hace sentir útiles y los capacita.