Escuela

Colonias con monitores: las escuelas buscan alternativas a la falta de maestros voluntarios

El desgaste de los docentes y la no retribución obliga a algunas escuelas a reducir las salidas o hacerlas en fin de semana y con monitores

07/04/2026

BarcelonaHace unas semanas que los alumnos de la Escola Baldiri i Reixac de Barcelona fueron de colonias. Lo hicieron los niños y niñas de I5, segundo y cuarto de primaria. Hasta el año pasado habían ido todos los cursos, pero el claustro de maestros decidió dejarlas solo para los finales de ciclo porque cada vez costaba más encontrar docentes dispuestos a ir cada curso. Pensaron que el hecho de que no todo el mundo tuviera que ir cada año haría que hubiera más disponibilidad por parte de los maestros. Hace años se tomó la decisión contraria. Las colonias se hacían a final de ciclo y se acordó extenderlas a todos los cursos. “Los y las maestras dábamos mucha importancia a las colonias, pero poco a poco nos hemos ido desgastando”, comenta una docente del centro.

La razón del desgaste es clara: ninguna retribución y poco reconocimiento a cambio de un esfuerzo de los docentes, que tienen que pasar muchas horas fuera de casa, tienen que hacer milagros para conciliar aquellos días, y asumen una gran responsabilidad cuidando de entre 20 y 25 menores durante día y noche, algunos de ellos con medicación, algunos con terrores nocturnos, algunos con necesidades educativas especiales.

Cuando se anunció la decisión, se generó cierta inquietud entre las familias. Incluso la AFA, ante las muchas consultas y peticiones recibidas por parte de las familias, estudia posibles alternativas para los próximos cursos. Entre las propuestas que les han llegado están la de hacer salidas de fin de semana con monitorización o la de dormir en la escuela. No obstante, en general, las familias de los alumnos que este año se han quedado sin colonias por primera vez, creen que los niños lo han asumido sin muchos problemas.

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A finales de ciclo

No es el único centro donde los campamentos han ido a menos en los últimos años. Roser es madre de un niño de segundo de primaria de una escuela de Viladecans. Ya hace unos años que se acordó que los campamentos se hicieran solo a finales de ciclo. Pero el claustro también decidió poner la condición de que siempre hubiera de ir una de las tutoras del curso. Este año en el curso de su hijo no se daba esta condición y, por lo tanto, se han tenido que suspender los campamentos. Como alternativa, desde el AMPA se ha organizado una salida que los niños de segundo harán un fin de semana con monitores del comedor y las extraescolares.

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El alto grado de responsabilidad y el poco reconocimiento para los maestros también es uno de los motivos por los cuales en la Escola l'Univers de Barcelona nunca han hecho campamentos cada curso. Los hacían solo en sexto, para cerrar la escolaridad con esta experiencia compartida. “Creemos en su gran valor educativo, en el hecho de que son un momento de oro para trabajar la convivencia y la cohesión en un entorno no urbano”, afirma su directora, Marta Rodoreda. Hace dos cursos que las incorporaron también en tercero. En este caso, las hacen a principios de curso por una cuestión concreta. Antes de empezar tercero, los niños se mezclan y se crean dos grupos clase nuevos. Y hacer entonces los campamentos va muy bien para crear buenos vínculos en estos nuevos grupos. Otra cosa que consiguen haciéndolas solo en estos dos cursos es abaratar costes para las familias. Cada año incluyen en la cuota de material y salidas una cantidad para los campamentos y así la escuela va haciendo caja para que no haya ninguna familia que se vea en la tesitura de no poder ir por motivos económicos o de tener que exponer esta necesidad al centro.

Un plus de responsabilidad en secundaria

El Instituto Vila de Gràcia de Barcelona también ha reducido este curso las colonias y solo hará en cuarto de ESO y segundo de bachillerato. La directora, Elisenda Jorro, se declara muy partidaria de las colonias –de hecho, dice, siempre va a ellas a pesar de que tenga que hacer las tareas de dirección cuando los alumnos desayunan o duermen–, pero entiende que muchos docentes se hayan cansado. Además de que se retirara la retribución por pernoctación hace años y no se haya recuperado, cree que el desgaste en el caso de secundaria tiene mucho que ver también con la gran responsabilidad que asumen los docentes. Según dice, en los últimos años el mal comportamiento de algunos alumnos en las salidas con pernoctación ha hecho que a la vuelta tuvieran que poner sanciones y hacer reuniones con las familias. El año pasado fue especialmente duro en este sentido y eso motivó que al claustro llegara una petición para reducir las colonias.

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Jorro añade otro factor al desgaste por parte de algunos centros educativos. El Consorcio de Educación de Barcelona, dentro de las medidas de apoyo a la escolarización (Plan de choque contra la segregación y Mochilas Escolares), hace aportaciones a los centros para sufragar la compra de libros, material o las colonias de los alumnos vulnerables. No obstante, según Jorro, estos recursos no llegan a cubrir los costes y, por lo tanto, los centros acaban asumiendo una parte directamente.

Fieles a las colonias

En la Escuela Els Xiprers, en cambio, no han querido renunciar a hacer las colonias como hasta ahora. Hacia finales de curso pasan tres noches fuera todos los cursos, desde I3 hasta quinto de primaria (sexto hace una salida en formato viaje de cinco días) y va más del 90% del claustro. De hecho, según el director, Quirze Espí, las colonias son para esta escuela un aspecto importante que va más allá de lo que representa en otros centros. Espí destaca que las colonias aportan a los niños autonomía y responsabilidad, además de vivir experiencias fuera del ámbito familiar. Para los docentes, dice, representa una oportunidad para observar a los niños y las niñas, obtener información, e incluso para cambiar dinámicas de grupo. Por lo tanto, dice, tienen un valor pedagógico muy interesante.

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Valor pedagógico y educativo

En la comunidad educativa existe un amplio consenso sobre el valor pedagógico y educativo que tienen las colonias. “Son mucho más que un cambio de escenario o una actividad meramente lúdica. Forman parte de una manera de entender la educación como experiencia integral, vinculada a la vida y al contexto, y no limitada únicamente al aula”. Es la lectura que hacen desde la Federació de Moviments de Renovació Pedagògica de Catalunya (FMRPC).

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Su vicepresidente, Jordi Puche, afirma que las colonias, pensadas y diseñadas con criterios de aprendizaje, generan contextos privilegiados para el aprendizaje profundo. Los niños conectan los contenidos curriculares con experiencias reales, concretas y memorables que amplifican la comprensión y retención del conocimiento. Aplican conocimientos al entorno natural, trabajan competencias lingüísticas y comunicativas en contextos de uso real y consolidan hábitos a partir de situaciones de la vida cotidiana.

Además, según Puche, las colonias propician unas experiencias de descubrimiento que favorecen el sentido de pertenencia y la comprensión del territorio, especialmente para los niños que, por motivos económicos, tienen menos oportunidades de realizar actividades de ocio o culturales fuera de la escuela. También son un espacio propicio para construir vínculos positivos, tanto entre los niños como entre el alumnado y los docentes. Aparecen roles diferentes de los habituales en el aula, se fomenta la cooperación y se generan dinámicas que mejoran el clima del grupo y el sentimiento de pertenencia.

Desde la FMRPC, consideran que las aportaciones positivas no se limitan a los niños, sino que también las obtiene el profesorado. “Son un espacio de desarrollo profesional y pedagógico para los equipos docentes, que encuentran en estas un espacio de gran valor”, comenta, y añade que maestros y profesores pueden observar al alumnado en contextos diferentes y comprender mejor sus necesidades, carencias y potencialidades, diseñar e implementar metodologías activas que en el aula pueden tener limitaciones y reforzar el proyecto educativo del centro desde una perspectiva comunitaria e integral.

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Instrumento para la equidad

El coordinador de la Plataforma de Infancia de Cataluña (PINCat) de la Mesa del Tercer Sector Social de Cataluña, José Antonio Ruiz, enfatiza que las colonias son la única oportunidad que tienen muchos niños de salir de casa, vivir estas experiencias vitales y estar en contacto con la naturaleza. “Si recortamos colonias, recortamos igualdad de oportunidades”, constata Ruiz, que defiende un mayor reconocimiento por parte de la administración para el personal docente y la monitorización que las hacen posibles.

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La directora de la Alianza Educación 360, Maria Truñó, incide en la importancia de esta idea en un contexto de pobreza infantil creciente. De hecho, según una encuesta de participación de niños y adolescentes en las actividades de verano en Cataluña que elaboró esta entidad en el año 2022, solo dos de cada diez niños y adolescentes catalanes hacen colonias o campamentos de verano. Con este escenario, dice Truñó, las colonias escolares juegan un papel fundamental en la generación de equidad.

Reconocimiento real

Según Jordi Puche, la razón por la cual las colonias están en el alambre es la falta estructural de recursos y de acompañamiento institucional. Se mantienen por el voluntarismo de los docentes y por la financiación de las familias, dice. Una situación que las hace vulnerables y frágiles, a pesar del consenso existente sobre su valor educativo y pedagógico. Y afirma que la defensa de este valor implica garantizar las condiciones laborales y materiales que hacen posible las colonias. En la misma línea, Maria Truñó cree que este debate pone de manifiesto que las colonias no están suficientemente reconocidas ni reguladas, y no cuentan con los recursos necesarios. “Es un ejemplo de cómo la infrafinanciación de la educación se compensa con el compromiso del profesorado y el dinero de las familias”, dice. Truñó espera que el debate que se ha generado en torno a esta cuestión sirva para que la administración tome nota y la apuesta por la educación a tiempo completo que amplía oportunidades salga reforzada. Ruiz va un paso más allá y recuerda que el ocio educativo es un derecho reconocido en el marco legal catalán.

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Las colonias como medida de presión

La situación de las colonias todavía podría ir a peor el próximo curso si la negociación entre el Govern y los sindicatos mayoritarios de la enseñanza no avanza y se llega a algún tipo de acuerdo. Unos 500 ya se han adherido al manifiesto Aturem les sortides i les colònies, que amenaza con prescindir de las salidas escolares y las pernoctaciones a partir del curso 2026/27 si el departamento de Educación no implementa mejoras reales, estructurales y efectivas en el sistema educativo público. Según una de las impulsoras del manifiesto, Claudia Cebrián, profesora de un instituto de Tordera, el objetivo de la campaña es sumar una acción más, que el departamento vea que entre el profesorado hay un descontento que se materializa en acciones concretas y siga a negociar. “Queremos que se llegue a un acuerdo real y que la mayoría de los docentes estén de acuerdo, que veamos las mejoras”, afirma. La portavoz de la USTEC, Iolanda Segura, cree que el pago de las pernoctaciones no será el punto decisivo en esta negociación. Primero, apunta, deberá haber un aumento salarial que permita recuperar el sueldo perdido con el incremento del IPC. Segura critica el acuerdo anunciado por el Govern con los sindicatos minoritarios UGT y CCOO que incluía el cobro de 50 euros por pernoctación. El sindicato considera que esta cifra es insuficiente y no compensa las pérdidas que sufren los docentes cuando tienen que pasar la noche fuera.