Niños y noticias que alarmen

Que un niño se sienta seguro es imprescindible para su desarrollo, un deber para la sociedad del bienestar y un anhelo de las familias. Pero cuando vivimos en un mundo donde las malas noticias llegan por todas partes, es más difícil mantener la sensación de seguridad.Guerras, amenaza de la IA, emergencia climática, inundaciones, alertas meteorológicas, kits de emergencia... Los queremos proteger y evitarles cualquier sufrimiento, pero, a la vez, no es una solución engañarles diciendo que todo es mentira.¿Cómo lo hacemos? Dos ideas:La primera sería bajar el ruido de la alarma: un detector de humo nos avisa cuando hay fuego. Imaginémonos que esta alarma sonara cada día: acabaríamos viviendo estresados, asustados y en estado de alerta. Es lo que pasa con los niños si dejamos que les lleguen todas las malas noticias, especialmente si no les hemos preparado ni a ellos ni a su cerebro para entender cuándo el peligro es real, exagerado o una fake news.Por eso es importante reducir el consumo de pantallas y, sobre todo, intentar controlar qué les llega. Si sabemos qué han visto o escuchamos las noticias con ellos, podemos poner contexto, aportar pensamiento crítico y evitar que acaben asustados por el catastrofismo o la exageración que a menudo utilizan algunos medios.Y la segunda sería fortalecerlos por dentro: evitarles todas las preocupaciones es sobreprotegerlos, cosa que acaba desprotegiéndolos porque desaprovechamos oportunidades para entrenar su resiliencia, adaptabilidad y fortaleza interior. Sería como meterlos en una burbuja para que no tengan nunca miedo y cuando algún día ese miedo llegara, no sabrían cómo gestionarlo porque no habrían sido entrenados.Información, contexto y recursos

Los niños son mucho más fuertes de lo que acostumbramos a pensar. Confiemos en ellos, porque la adaptabilidad es una capacidad innata de la naturaleza humana. Solo tenemos que intentar no anularla mientras educamos. Los padres y madres deberíamos, primero, detenernos, mirarles y preguntarles: "¿Qué has entendido de lo que acabas de sentir? ¿Qué es lo que te preocupa de esta noticia?"El miedo crece cuando hay incertidumbre, es decir, cuando falta información, o cuando tenemos solo una parte de la información, la mala. Completarla, contextualizarla y ayudarles a pensar es educarles en la fortaleza interior.Recuerdo que hace un par de años, durante la fuerte sequía de la primavera, me llegó a colonias un grupo de 5º muy angustiado. Me decían que no valía la pena esforzarse ni pensar en el futuro porque el mundo se acabaría antes de que ellos cumplieran treinta años. Estaban convencidos de que, por el cambio climático, nos moriríamos todos de sed. Les pregunté: "¿Y en los países donde hay desierto, cómo lo hacen? ¿Se mueren todos de sed?" Se miraron entre ellos con sorpresa y contestaron que no. Recuerdo cómo les cambió la mirada y algunos sonrieron. Les expliqué que los humanos somos seres extraordinarios, capaces también de hacer cosas bonitas, de adaptarnos a las circunstancias, de inventar soluciones y de superar retos enormes.Creo que aquí está nuestra responsabilidad como adultos: no podemos prometer a nuestras criaturas que nunca pasará nada malo, pero sí entrenarlas para que sepan que tendrán recursos para afrontar estas situaciones, como detenerse ante una noticia, pensar con criterio y preguntar las dudas para calmarse, y sentir que el mundo es un lugar seguro para crecer y para vivir.